Capítulo 403
Helda estaba ahí, con sus dudas notando en el aire, “?Me pregunto Nayra podrá volver a ser de
antes? Asi da algo de miedo, de verdad.”
Kent solo respondía, “Me gusta de cualquier forma.”
“Pero, ?no te parece que da miedo? Tan fría Yo extra?o a Nayra de antes.”
“Me gusta de cualquier forma,” repetia Kent.
Helda insistía, “Pero así se ve muy distante.”
La voz de Kent era ronca y llena de emoción,o si entendiera que amistad es algo por lo que
vale pena luchar.”
Abri los ojos lentamente, descubriendo que en algún momento me había quedado dormida apoyada
contra pared.
Helda seguía alli, rezando y distrayéndose hando con Kent.
“?E realmente no puede volver a sero antes? El día que recuperepletamente su memoria,
?qué tan terrible será?” La voz de Helda temba un poco.
E estaba asustada.
Asustada de que yo me volviera una desconocida para ellos.
“Si dices que Nayra de antes no tenía emociones, ?qué haremos si vuelve a ser así? Seguro que no
nos querrá más…” Helda temía que yo dejara de querer a mis amigos, a Kent. “E realmente no
parece entender lo que es el amor…”
Kent bajó mirada, visiblemente decepcionado, pero aun así dijo, “Solo quiero que esté viva.”
Que viva bien.
“En tu cabeza, el ochenta por ciento es inteligencia, y el veinte restante todo es Nayra… Estás
enamorado hasta los huesos, Helda se quejaba con resignación.
“No es así…” Kent negaba seriamente lo que Helda decía. “Podría ser todo Nayra.”
“…” Helda sintió que le daban deer alimento para perros, despreciando piedra que tenía en
mano, mirando pared ya cerrada. “?Cómo es que aún no salen, si Elias es un genio?”
“Alguien está arrastrando los pies,” afirmaba Kent con certeza.
El culpable… tenía que estar entre ellos.
Alguien no quería que salieran, siempre poniendo trabas.
Belonging ? N?velDram/a.Org.
Así que aunque tuvieran dos genios entre ellos, no era seguro que pudieran salir sin da?o en poco
tiempo.
“?Ya sabes quién es?” pregunté a Kent.
Al girarse, sus ojos se iluminaron al verme, y senzó a abrazarme.
De hecho… por primera vez, no me desagradaba y le permití abrazarme.
“Aún no podemos estar seguros,” dijo Kent con voz ahogada.
“Ya vienen.” Escuché ruido en esa habitación.
Helda se levantó emocionada, golpeando esa pared, queriendo hacerles se?ales a los de adentro.
“No sirve, hay una capa que aí el sonido,” le dije a Helda para que no gastara energías en vano.
Que se escuchara algo ya era un mgro.
Ahora todo dependía de ellos.
“ck…” puerta se abrió.
Pero no todos salieron de ahí.
Eran Elías, Sofía, Joel entre otros siete u ocho, algunos heridos.
“?Y Gael?” pregunté alerta.
“?Y Lucas?” Helda también mostraba preocupación.
Elías frunció el ce?o. “Tiara corrió hacia otra dirión gritando el nombre de Omar,s puertas se
movieron y nos separaron.”
Gael fue tras Tiara y Lucas estaba preocupado de que les pasara algo, así que lo siguió.
No dije nada, observando a los heridos; parecía que algunos no lo habían logrado, solo quedaban
estos.
Joel, con una mirada de alerta hacia Kent,enzó a gritar. “?El loco, este loco es el culpable! ?él
armó todo esto, queriendo vernos sufrir, asustarnos hasta
muerte!”
Los demás, aún con el susto en el cuerpo, al ver a Kent, se pusieron en guardia, listos para atacar.
“?Cálmense!” Elías haba con irritación. “Si fuera el cerebro detrás de esto, ustedes ya estarían
muertos. Nos ayudó a eliminar esas cosas allá adentro, por eso pueden estar aquí.”
Pero Joel no escuchaba. “?Es él, él es! ?Jugando con nosotros!”
Kent miraba a Joel con frialdad, con intenciones asesinas en sus ojos.
Me levanté, agarrando firme el pu?al en mi mano.
Kent, instintivamente, me detuvo.
Fruncí el ce?o. “Es molesto, hay que deshacernos de él.”
Joel menzó una mirada y empezó a alborotar a todos.