Capítulo 397
“?Ahh!” fue el grito desgarrador de Gael.
Mientras estaba medio consciente, Gael vino a ver cómo estaba y lo empujé contra pared, seguro
que
caída no fue leve.
Gael me miraba confundido y tardó un momento en har. “Vaya… Osvaldo realmente sabía lo que
hacía, tú eres Nayra…”
Fruncí el ce?o y sentí que el dolor de cabeza me destrozaba el alma y el cuerpo.
“Sentirse vivo de nuevo, no es agradable, ?verdad?” logré decir con voz ronca.
Después de preguntar, hasta yo mismo me sorprendí.
?A quién le preguntaba?
?A mí mismo o a alguien más?
Gael, todavía contra pared, se tensó y luegoenzó a quejarse. “?Ay, ay, suéltame…!”
Helda, asombrada, me miraba, mientras Elías y Lucas reionaron y rápidamente intervinieron para
separarme.
“Eso que hiciste ahorita… fue bastante profesional.” Lucas dijo, sorprendido.
Eso parecía una tica de defensa personal que usaban en sus entrenamientos.
Solo con un movimiento había inmovilizado a Gael contra pared, usando tica para maximizar
el impacto a pesar de diferencia de fuerza.
Helda tomó aire y, para disipar tensión,entó. “Quizás Nayri no se dio cuenta, ha estado
luchando mientras estaba inconsciente, quizás… tenía una pesadi.”
Solté a Gael abruptamente, di un paso atrás y no dije nada.
Gael se frotaba el brazo, mirándome con sospecha.
Bajé vista, mirando a mí alrededor, sintiendo todo… extra?amente ajeno.
“?Nayri?” Helda, viendo que algo no iba bien, me mó suavemente.
Casi por instinto, levanté mano para agarra del cuello, rechazando aproximación de cualquiera.
Helda se tensó y me miró rmada.
Lucas rápidamente protegió, colocánd detrás de él, y me miró con caut. “?Te has golpeado
cabeza?”
Me quedé mirando mi mano, sintiendo una oleada de pánico y desesperación. “No soy yo… no soy
yo…”
No sabía lo que había hecho.
Helda apartó a Lucas y me tomó mano con nerviosismo. “Nayri… no tengas miedo, sé que no lo
hiciste a propósito, no tengas miedo, salgamos de aquí y volvamos a casa“.
“Ja… ?Qué pretenden?” detrás, Yuria habló con sarcasmo. “Si no te has matado, no pierdas el tiempo,
si quieres sobrevivir, mejor busca cómo salir de este piso.”
Yuria haba con frialdad,nzando una mirada intencionada a Renán antes de irse.
11:02
Capítulo 397
Renán frunció el ce?o, mirándome con una expresiónplicada.
Lo miré, frunciendo el ce?o, sin decir nada.
“Acabo de revisar todo el piso, no hay pasajes ni salidas, este piso es diferente al diecisiete, hay
muchospartimentos que parecen muros, muchos de ellos están hechos de paneles de yeso, y
detrás de algunos hay ruidos extra?os, ahora no nos atrevemos a romperlos a ligera.” Renán, con
voz grave,partió lo que había descubierto.
En este momento, parece que solo trabajando juntos podremos encontrar una salida más
rápidamente.
“Ese loco no nos dará tanto tiempo para encontrar una salida, seguro tiene otro truco bajo manga,
como cortar electricidad y luego matar,o en el piso diecisiete.” Gael maldecía mientras pateaba
un muro
cercano.
El muro retumbó con el golpe, ramente no era sólido.
Gael frunció el ce?o, retrocedió un paso, tomó un hacha cercana y hundió con fuerza.
Se abrió un hueco en el panel de yeso, y de inmediato un hedor a sangre nos golpeó.
Todos tensamos los nervios.
Fuera, al oír el ruido, Joel y su grupo también vinieron corriendo, temiendo que encontráramos una
salida sin marlos.
“Cuidado, debe haber algo ahí dentro…” Elias, nervioso, seguía a Gael, sujetando el borde de su
camisa por miedo.
Gael lo miró con desdén. “No me toques.”
Elías se detuvo, limpiándoses manos con una mueca. “Como si yo quisiera.”
“Al?jate, no quierostimarte.” Gael, con el hacha en mano, le indicó a Elías que se alejara más.
Elías retrocedió un par de pasos, todavia vigndo lo que había detrás del muro.
Al romper una gran abertura en el muro, luz tenue reveló un suelo cubierto de sangre y cuerpos.
No eran cuerpos humanos… eran animales.
“Era un perro feroz…” Lucas apartó a Gael, yo policía, fue el primero en entrar.
Gael, después de todo, era aún un joven.
Me quedé allí, con los pies entumecidos que parecía que no me obedecian.
“?Nayra?” Helda me mó
Copyright N?v/el/Dra/ma.Org.
Volviendo en mi, me acerqué.
Al pasar por ese hueco, se podia ver el suelo cubierto de cuerpos de perros feroces.