Capítulo 335
Por suerte, Lucas estaba al teléfono. Helda parecia pensar que mis pbras no habían sido lo
suficientemente duras. “No se merece ni caer en una zanja, debería ser tirada en una fosa séptica,”
This belongs to N?velDrama.Org - ?.
Me quedé cada. Con esa crueldad, Helda había logrado tapar mis pbras Imprudentes.
Noté cómo desconfianza en los ojos de Elias iba desapareciendo lentamente.
Lucas colgó y miró a Elías. “?Cerraron el caso del cadáver desmembrado?”
Elías se quedó tenso por un momento. “?Confesó?”
“El jefe mó, dijo que mi cboración en captura fue ve, que incluso me heri gloriosamente, que
hice un aporte crucial para cerrar el caso del cadáver desmembrado, que van a ir a nuestra brigada de
tránsito a entregarme una bandera de honor…” La boca. de Lucas se torció en una mueca, casi
esperaba que le devolvieran su puesto original, pero eso no iba a suceder.
“?Eso es todo?” Elias apretó los dientes.
“También me dieron unasrgas vacaciones… dijeron que regresara al trabajo cuando mi brazo
estuviera mejor.”
Elías se rascó cabeza. “?Ya cerraron el caso? Ja…”
Era obvio, alguien estaba presionando desde arriba. Un caso de asesino en serie que había arrastrado
tanto tiempo sin una resoluciónpleta, ya que habían atrapado al asesino, tenían que cerrarlo
rápidamente, de lo contrario, gente se pondría nerviosa.
“Ustedes vuelvan, yo voy a ver qué está pasando.” Elías se dio vuelta para buscar al jefe.
Miré a Kent, todavia me sostenía y no quería soltarme.
Renán bufo y se dio vuelta para
irse.
“Se?or Hierro, perdiste…” Kent no perdió oportunidad de recordarle con un tono burlón.
Haba con cuidado, temiendo que me enfadara.
Renán se puso negro de rabia. “?Infantil!”
Kent resopló, apretó el abrazo alrededor de mi y le gritó a Renán para que todos lo oyeran.
“Sinvergüenza, e es mi esposa, estamos casados legalmente, protegidos por ley.”
Renán estaba tan enojado que quiso dar un paso adnte para actuar, pero Yuria lo detuvo con du
lloriqueo. “Renán, vámonos…”
18-51
Renán, lleno de ira, empujó a Yu y se alejó.
Yuria me miró de reojo, con una sonrisa fría y difícil de descifrar cruzando su mirada.
Parecía que estaba neando algo,o si estuviera a punto de tener éxito.
Me reí con desdén, esperando a ver qué podía levantar aún.
“Suelta,‘ dije con voz firme, mirando a Kent.
Kent me abrazó con una expresión dolida, sin querer soltarme.
“Suelta,” repetí.
Kent finalmente me soltó con cuidado.
“Helda, si no hay nada más, me voy,” dije en voz baja. Mi rostro aún debía estar pálido, porque en el
reflejo del vidrio vi mi rostro tan ncoo el papel.
Después de todo, no había pasado mucho tiempo desde el aborto espontáneo, y mi cuerpo todavía
estaba frágil.
“Vuelve y descansa pronto. Si hay alguna pista rcionada con el caso del asesino en serie, te lo haré
saber de inmediato,” dijo Helda, mirándome conpasión y sosteniendo mi mano.
Dudó en har y finalmente soltó una frase. “Volvamos.”
Mis ojos también se llenaron de lágrimas, ?me había reconocido?
No dije nada y me alejé rápidamente.
Helda sabía que mi obsesión, después de renacer, seria con el asesino en serie.
Como víctima,o alguien brutalmente asesinado, tengo derecho… a conocer
verdad.
“El tipo confesó, admitió queetió el asesinato intencionalmente. También vivia en zona de
demolición de Calle de Hermandad número treinta y siete, dijo que se habia arruinado buscando a
su hijo, junto con el otro que se había suicidado saltando de un edificio, y eso llevó a descubrir un caso
de tráfico humano…”
“El caso del cadáver desmembrado está cerrado, pero ahora surge este de tráfico y secuestro de
personas.”
Apenas sali des oficinas, escuché a dos policías discutiendo sobre el reciente caso del cadáver
desmembrado.
“Para mí, esos dos también merecían morir, los traficantes de personas merecen
muerte.”
Me quedé parada, mirando a Lucas.
18:51
?Las dos personas que murieron están rcionadas con personas desaparecidas?
El que saltó del edificio, chica de dieciocho a?os desaparecida, persona asesinada…
“Calle de Hermandad… número treinta y siete.” Murmuré en voz baja, sintiendo del repente otro
maréo.
Ese lugar, era el último ‘barrio bajo‘ de Monte Azur.
Habitado por trabajadores migrantes o recolectores sin hogar y sin dinero, eran existencia más baja
de sociedad.
El hombre que se habíanzado del edificio se maba Isaías, era maestro de primaria. Su esposa
trabajabao enfermera en el hospital del condado. Los dos eran trabajadores y honestos, no eran
ricos ni poderosos, pero llevaban una vida tranqu y feliz.