Capítulo 295
Lucas y yo mirábamos con asombro escena.
“En efecto, he estado en el lugar de los hechos, y parece q
Elías inconscientemente protegió su rostro.. “Pegar es una cosa, pero cara se respeta, te lo
advierto.”
“Elías, tú estás a cargo del caso, tienes el derecho de conseguir orden para ver a Osvaldo. Ahora el
manio no nos deja verlo, pero tú puedes.* Agarré mu?eca de Lucas y lo miré fijamente a Elías.
“?Quieres que le ruegue?” Elías parecía algo molesto.
“No necesitas rogar.” Me quité el anillo de matrimonio que llevaba en el dedo y se lo puse en mano a
Elías. Ese anillo me lo había puesto Kent a escondidas mientras dormía, diciendo que yo era su
esposa… “Cuando vea este anillo, sabrá que soy yo quien le está pidiendo. él responderá a tus
preguntas.”
Su propuesta de matrimonio fue demasiado tarde, ya el arroz se había pasado y ni siquiera le importó
si yo estaba de acuerdo o no.
Elías guardó silencio por un momento.
“?Todavía dudas? Si no encuentras respuestas, es posible que víctima termine muerta.” Lucas dijo
impaciente.
Elías asintió. “Lo sé, voy ahora mismo.”
“Elías…” empecé a har nerviosa. “Por favor, fíjate cómo lo están tratando… Si esas personas…”
Sentía mis palmas sudorosas.
Elías parecía querer provocarme a propósito. “Manio, ?qué se puede esperar de ese lugar? Hasta
la persona más cuerda sale loca de allí, y ni har de los que ya están locos…”
“?Elías!” le grité presa del pánico.
“Ya, ya, ?quién le dijo que pegara? Yo le advertí que se contrra, pero igual le pegó a alguien. Con lo
listo que es, eso si lo hubiera hecho a propósito…” murmuró Elías en voz baja y se marchó.
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Miré a Lucas.
Sí, Osvaldo es tan poderoso. ?Sabe que Braulio lo enojó deliberadamente? ?Sabe que Braulio está
cooperando con Quique y quiere atacarlo en el manio?
él seguramente lo sabía todo.
Pero aun así, eligió actuar,o si supiera que había una trampa y aun así senzara en e.
13-08
Capitulo 294
?Qué estaba neando hacer?
“Los superiores quieren suprimir popridad del caso de asesinato en serie y utilizar muerte de
Lino para cerrar el caso… pero hay demasiados misterios que aún no han sido revdos“, susurró
Lucas.. “Como primera víctima, Linda… E fue adoptada por un rico empresario de una
farmacéutica del sudeste asiático, después del incendio en el orfanato se fue de Monte Azur a
Góngora, y ahora muere aquí, vino en representación de su familia para hacer negocios. Descubrí…
que tenía rciones con el mercado negro.”
Cada una des víctimas, no era exactamente un santo.
Solo que policía no había hecho pública investigación.
“Hasta ahora, ninguna des víctimas era inocente, excepto Nayra… Nayra eso un enigma, lo
que vivió, lo que le sucedió, no pude encontrar ni una s pista, su vida antes de los dieciocho a?os,
antes del idente de sus padres, es un vacíoo si alguien lo hubiera borrado intencionalmente…”
Lucas se apoyó en un poste de luz y se puso un cigarrillo en boca.
Estaba nervioso, necesitaba fumar, aunque solo fuera sostenerlo.
Yo miraba a Lucas sin saber qué decir.
El pasado de Nayra antes de los dieciocho a?os, incluso yo lo tenía en nco.
Lucas tenía razón,o si alguien lo hubiera borrado a propósito…
?Pero incluso memoria de uno mismo puede ser alterada?
“?Bzzz!” En el camino de regreso a vi con Lucas, Elías le mó.
“Nos encontramos en entrada del viejo manio abandonado.”
Lucas me miró, se dio vuelta y condujo hacia el hospital psiquiátrico abandonado.
“?Lo viste?” bajé del carro nerviosa en entrada y miré a Elías.
Elías estaba apoyado en puerta del coche,o si estuviera cado algo.
“Lo vi, el médico que lo atiende estuvo presente todo el tiempo, solo me dio esto.” Elías haba
irritado, rascándose cabeza. “Siempre con sus acertijos.”
Lo que Kent le dio a Elías era un problema matemático.
“Este problema no tiene solución, Osvaldo quiere decir que alguien está mezndo lo falso con
verdad, que el caso del asesinato en el viejo callejón no tiene que ver con el asesino en serie, alguien
quiere aprovecharse de situación para confundirnos.”
Elías frunció el ce?o mientras haba.
e el asesino intentó imitar un caso de asesinato en no podemos descartarlopletamente“, dijo
e pero ar Lucas con un gesto afirmativo.
“én autopsia de Quique se encontró que herida mortal estaba en parte de atrás de cabeza;
alguien lo golpeó fuerte por detrás, causándole muerte con un golpe limpio y preciso, sabiendo
exactamente dónde golpear para matar de un solo impacto“, reflexionó Elías. “Parece que víctima
estaba en una mada cuando murió, porque había rastros de un teléfono estredo en el suelo, pero
el asesino se lo llevó. El asesino en serie tiene una costumbre: mata pero no se lleva nada del
sospechoso,o si estuviera seguro de que policía no podría rastrearlo“.
“Entonces, estamos hando de dos casos distintos“, murmuré.
Los asesinatos en serie y este caso del viejo callejón no estaban rcionados.
“?Y identidad de víctima? ?No dijiste que antes era un psiquiatra rcionado con Nayra Durán?”
pregunté nerviosa, mirando a Elías.
“He investigado a víctima; era un psiquiatra, reconocido con varios premios en medicina mental en
sus a?os de servicio. Siempre estuvo a par con Quique en el hospital, pero hace a?os el director
prefería a víctima porque era mejor manejandos rciones“, intervino Lucas.
Lucas había investigado en cuanto se enteró del asesinato en el viejo callejón.
“Pero este hombre salió de este hospital psiquiátrico hace muchos a?os” Elías se giró y miró antigua
zona del hospital que había sido seda. “Y encontré que después de que el director del hospital fue
sancionado y se suicidó en prisión, mayoría de los médicos se tradaron al moderno Centro de
Salud Mental Ciudad Monte Azur“.
“Cuando se fue, el hospital psiquiátrico aún no había sido usurado. Se decía que había ido a otra
ciudad a hacer negocios, en industria de moda, y que ganaba mucho dinero. Siempre vestía de
marca y llevaba un reloj de más de tres millones“, reflexionaba Elías. “Pero investigué su empresa y
resultó ser una fachada; ese negocio de moda era solo un disfraz. ?De qué vivía en realidad…?”
“?Por qué no investigas en lugar de especr?“, reprochó Lucas.
Aún en esa situación, seguían con sus piques.
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“?Bip!” El teléfono de Elías vibró en el capó del coche.
Elíasnzó una mirada a Lucas y contestó mada. “Capitán Elías, ?hemos encontrado al asesino!
Hemos revisados cámaras cercanas y localizamos dirión del
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Capitulo 295
sospechoso en Calle de Hermandad número 37, en zona de demolición“.
Miré a Lucas. La Calle de Hermandad número 37, en zona de demolición, era lo que en Monte
Azur maban el último barrio pobre.
La hermana de Omar, Tiara, vivía allí, en un lugar donde se mezba de todo.
“Tengo que ir a una misión, si eres tan capaz, investiga tú“, dijo Elías con rencor, empujando a Lucas
antes de subirse al coche y marcharse.
Lucas frunció el ce?o y luego me miró. “?Vamos a ver?”
Asentí con cabeza.
Esperaba que este asesinato realmente no tuviera nada que ver con los crímenes en
serie.
Calle de Hermandad, número 37.
La policía ya había asegurado un apartamento en el tercer piso.
Cuando Lucas y yo llegamos, ya habían irrumpido para hacer el arresto.
Era uno de esos edificios de apartamentos estrechos, con los cuartos muy juntos.
El sospechoso vivía al este y hermana de Lino al oeste, mirándose desde distancia.
Cuando miré hacia el oeste, vi a Tiara desali?ada, con una mirada vacía, parada allí, observando
cómo policía hacía su trabajo.
De repente, su mirada se posó en mí y su boca se curvó en una sonrisa.
Esa sonrisa… era tan siniestra que me erizó piel.
“Asesino…” Tiara de repente levantó su dedo y me se?aló, sonriendo estúpidamente.
Incluso si no podía oí ramente, podía leer susbios: el asesino.
?Me estaba mando asesina? ?Qué quería decir con eso…?
“?Cuidado! ?Atrapen a ese tipo!”
De repente, desde el este del tercer piso, se escuchó un alboroto.
Después de todo, Lucas y yo no estamos en el equipo de ión, así que no podíamos subir, solo nos
quedamos abajo mirando hacia arriba.
De repente, una figura empujó a multitud, saltó por encima del alféizar de ventana y, sin dudarlo,
senzó al vacío.
“?Pum!” fue el sonido.
Solté un grito agudo y di un paso atrás.
Lucas, nervioso, extendió su mano para protegerme y observó a persona que había caído justo
dnte de nosotros.
Tres pisos no son tan altos, pero él senzó con intención de no sobrevivir.
Era un hombre de mediana edad, con un aspecto que haba de a?os de sufrimiento. Sus dedos
estában torcidos, no por caída, sinoo si a?os de reumatismo y duro trabajo los hubieran
deformado.
“Salva… Salva…” el hombre en el suelo, escupiendo sangre, hizo un esfuerzo supremo para sacar
una foto de su bolsillo.
La foto estaba manchada de sangre.