AliNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
AliNovel > Nunca Mueren Los Deseos (Sabrina y Fernando) > Cap铆tulo 1076

Cap铆tulo 1076

    Capítulo 1076


    Capítulo 1076


    “Lo siento mucho! No fue mi intención tomarlo”, dijo Emma.


    “Está bien”, respondió Fernando por cortesía.


    Emma asintió y le dio a Sabrina una mirada provocada y dijo: “Está bien, entonces te dejo en paz”.


    Y se dio vuelta para salir de oficina.


    “Lo siento, se?orita Howell, necesito que tire esta corbata. Huele raro”, dijo Sabrina.


    Fernando miró a Sabrina confundido. Emma se congeló por un momento y su rostro se puso rígido. Se


    dio vuelta y miró a Sabrina.


    Sabrina miraba con frialdad.


    “No estoy oliendo nada, se?ora Santander. Lové ayer, respondió Emma con una sonrisa forzada.


    Si no hubiera mirado cámara de vigncia, no habría sabido que corbata era diferente.


    E vio lo que hizo por última vez.


    Y e estaba disgustada por eso.


    No permitiria que Fernando volviera a usar esa corbata.


    “Ven aquí y huelelo tú mismo entonces, replico Sabrina.


    Emma entró un poco en pánico. Trató de aprender algo del rostro de Sabrina, pero no pudo.


    Fernando sospecho que algo andaba mal. Bajó voz y preguntó: ?Qué pasa, cari?o?”


    Sabrina miró su hermoso rostro y respondió: “No es nada. Déjame manejarlo, cari?o”. Fernando dejó


    de har.


    El dejaria que e lo manejara sin dudarlo. Nada era más importante que estar deldo de su esposa.


    “Yavé, se?ora Santander. Si todavia le huele raro, puedovar de nuevo”, respondió Emma y


    camino hacia ellos para buscar corbata.


    “Puedes tenerlo. No me gusta que mi esposo use una corbata que huele a otras mujeres”.


    Emma frunció el ce?o y su rostro se puso pálido gradualmente.


    Emma era una mujer inteligente. Sabía a qué se refería Sabrina esta vez.


    This is property ? N?velDrama.Org.


    “Hay una cámara de vigncia en oficina”, agregó Sabrina.


    El rostro de Emma se puso más rigido que nunca y apretó los pu?os para reprimir sus emociones. No


    podía hacer el ridiculo dnte de ellos. E se puso dura y respondió: “Si cree que todavía huele mal,


    lo vuelvo avar, se?or Santander”.


    “Los dejo solos, Sr. y Sra. Santander”. Emma recuperó corbata torpemente.


    Emma salió de oficina de Fernando tan rápidoo sus pies se lo permitieron.


    Después de salir de oficina, su rostro se puso pálido. ?Sabrina vio masturbándose en oficina!


    La invadió vergüenza.


    Sin embargo, después de un tiempo, e se calmó. Enfrentó muchos desafios desde que era una ni?a.


    Eso fue solo un revés en el camino de su éxito.


    Emma pensó en lo que sucedió antes cuando entró al estacionamiento y estaba furiosa. Estaba


    sentada en su auto y pensó en


    contraatacar.


    Decidió esperar a Sabrina en el estacionamiento.


    “?Lo que acaba de suceder?” Preguntó Fernanda.


    Sabrina negó con cabeza. No quería molestarlo con verdad, Cambió de tema: “No es nada.


    Estaba investigando cómoenzó el incendio en el tó. Si tengo prueba de que Emma fue


    responsable, étu abu defendería?”.


    “No lo creo. Nadie defenderá si hace algo así”.


    “?Crees que e lo hizo?”


    “Solo estoy adivinando.” Sabrina no quería har de e. Recibió invitación apetencia y le


    hizo pasar un mal rato a Emma. Estaba de buen humor. “No quiero har de eso ahora. Vamos a


    Fernando estuvo de acuerdo. Se levantaron del asiento y llegaron al estacionamiento.


    Fernando quería conducir a casa hoy. Se fue a traer el coche. Y Sabrina lo estaba esperando al


    costado del estacionamiento. Sabrina estaba parada alli, esperando a Fernando. Emma vio, pisó el


    acelerador y condujo directamente hacia e. -Sabrina vio que el auto de Emma se le acercabao


    un loco.


    Se asustó y retrocedió unos pasos a toda prisa y casi se cae. Emma detuvo el auto unos centímetros


    frente a Sabrina. E realmente no mataria. Emma no era tan tonta. Estabapletamente


    satisfecha cuando vio mirada asustada en el rostro de Sabrina. Detuvo el auto, bajó ventani del


    auto y preguntó con sarcasmo: “?Se encuentra bien, se?ora Santander? ?Lo siento mucho! No era


    muy buena conduciendo


    Sabrina miró fijamente durante un rato.


    ?Qué perra! ?No es tan bueno en mi trasero!” Sabrina pensó.


    Sabrina no dijo una pbra y se fue a buscar el auto de Fernando. Cuando vio el auto, Fernando


    estaba sentado en el asiento del conductor. E dijo: “Quiero conducir a casa hoy, cari?o. Déjame


    conducirlo”.


    ?E también podría ser una m conductora!


    Rpensas


    0


    Comentarios
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
Shadow Slave Beyond the Divorce My Substitute CEO Bride Disregard Fantasy, Acquire Currency The Untouchable Ex-Wife Mirrored Soul