Capítulo 437
Capítulo 437
En un restaurante de lujo en Trujillo.
El restaurante se mantuvo privado durante el día. Fernando y Mdm Santander estaban esperando a
Sabrina, Elena y los dos
ni?os.
N?vel/Dr(a)ma.Org - Content owner.
Unos 10 minutos después, aparecieron.
Los dos ni?os atravesaron puerta yenzaron a explorar el espléndido salón.
Cuando vieron a Even sentado en mesa junto a ventana, se arrojaron sobre él y lo maron con
ternura.
Sus adorables voces hicierons delicias de Mdm Santander.
Sus bisnietos eran simplemente encantadores.
E deseaba tanto traerlos de regreso a Santander y les proporcionó mejorida y ropa.
“Vengan a sentarse aqui, cari?os”, Fernando les frotó el cabello y los subió a los asientos.
Se sentaron ens sis de bebé.
Luego entraron Sabrina y Elena.
Mdm Santander se alegró de ver a Sabrina. E tomó su mano, “Sabrina, ven a sentarte. Eres
invitada de hoy. Siénteteo en casa y pide lo que quieras. Yo lo pago”.
Mientras Mdm Santander los recibía, Elena no dejaba de mira, tratando de recordar dónde había
visto a anciana.
Entonces se le ocurrió que esa anciana vino a mansión esta ma?ana diciendo ser amiga de
Fernando. Pero su verdadera identidad era abu de Fernando.
Efectivamente, sabían lo de los ni?os.
El ocultamiento había terminado.
Elena se inquietó. Tenía miedo de que los santandereanos se llevaran a los ni?os de forma legal.
Si eso sucediera, e y Sabrina no podrían contrarrestarlos, considerando cuánto ganaban.
“Gracias, se?ora”, dijo Sabrina en voz baja, sabiendo que Mdm Santander era una buena persona.
Pero Elena no parecía tranqu. Después de sentarse, Elena susurró: “Sabrina, será mejor que estés
atenta”.
Sabrina sabía lo que quería decir. E asintió.
Pero duranteida, Mdm Melton estuvo ocupada dándolos un festín sin mencionar remar a los
ni?os.
Elena y Sabrina se sintieron aliviadas.
Mdm Santander también dio deer a Joaquín y Carmen. Los dos ni?os no rechazaron porque
tuvieran una buena impresión de amable anciana.
El proceso fue divertido. Mdm Santander tenía ganas de adorarlos.
La hora del almuerzo transcurrió centeramente. Después de eso, se separaron en puerta. El
corazón de Mdm Santander rebosaba de felicidad.
Disfrutaba el hecho de que ahora tenía dos bisnietos, un ni?o y una ni?a.
“Se?ora Santander, vamos a volver?” preguntó el ama de ves.
Mdm Santander no respondió pregunta, pero se palmeó frente: “?Ay! Me olvide deprar
regalos para los dos bebés
“Entonces, ?vamos al supermercado?”
Mdm Santander asintió sonriendo, “Si. Y los voy a visitar ma?ana”.
Habia decidido ver a sus nietos todos los días para vincrse con ellos y que se sintieran más en casa
cuando volvieran a vivir con los Santander.