Capítulo 18
Capitulo 18
En el instante en que entro en o ina, Javier salió de su habitación con un archivo.
El impidio que Sabsensa regresara a su escritorio cuando vio. “Sabrina, ?podrías venir aquí un
minuto?”
Nevesitas algo, Javier Sabrina preguntó mientras se dirigia al director general.
Javier asunto antes de entregarle el archivo que tenia en sus manos. “Necesito que entregues esto a
Necesitamos que le eche un vistazo.
Sabrma se congelo cuando escucho eso. Sus dedos se tensaron alrededor del archive. No podia
moverse en absoluto. Parecía que no podia formar pbras. Miro a Javier con impotencia.
“?Que ocurre (stas bien“, pregunto Javier, con una nota de premcupación en su voz después de notar
La joven nego con cabeza profusamente. E se recon
Vreunió una sonrisa en su rostro. En cambio, parecia una
ma. “Si (Estoy bien Naturalmente, no lo estaba. E no estaba bien en absoluto.
E no queria hacer esto. No queria volver a ver a Fernando. Pero los otros dise?adores de oficina
se habian ido. El asistente personal de Javier tampoco estaba. Erans únicas personas que
quedaban en oficina.
Era una dise?adora que recien habia ingresado, que aún cumplia su periodo de prueba. No podia
decirle a Javier que le entregara el archivo a Fernando.
La frustración y el miedo se agitaron dentro des entra?as de Sabrina. ?Que deberia hacer e?
“Deberias darte prisa. El Sr. Santander aún debe estar en su oficina, pero si no te apuras, es posible
que se haya ido antes de que llegues“, insto Javier. No estaba al tanto de contusion emocional en
que estaba Sabrina.
Sabrina no tuvo elión. Apreto los dedos alrededor del archivo y subiós escaleras.
La oficina estaba en el último piso. El piso treinta. La vista era espectacr. Se podia ver toda Ciudad
Capital desde esa altura. El corredor que conducia a oficina del director ejecutivo estaba bordeado
por ventanas de vidrio transparente que se extendian desde el suelo hasta el techo.
Mientras caminaba por el pasillo, Sabrina podia ver por el rabillo del ojo miriada de luces que
iluminaban ciudad por noche. Supuso que ese era el tipo de vista que uno tenia en el último piso
de una torre de oficinas. Una vista que era naturalmente grandiosa e imponente sin parecer
ostentosa,
La joven aparto mirada de ventana y se mordio losbios suavemente. ?Cómo se suponía que
iba a entregarle el expediente a Fernando? Tenia que pensar en alguna manera de hacerlo.
Fernando sospecho de sus intenciones. Si e apareciera en su oficina, el pensaría que esta era otra
de sus tacticas para seducirlo nuevamente. Sabrina recordo mirada de sospecha hostil en los ojos
de Fernando, Envio una frialdad repentina que le recorrió por toda columna vertebral. Nunca salio
nada bueno de sus encuentros.
Tenia que ganarse vida y alimentar a sus hijos. Tenia una venganza que ejecutar. No queria que
despidieran de Alta Costura JK antes de poder lograr lo que se habia propuesto.
Llego a oficina de Fernando en segundos. E se paro frente a puerta. Briba con un pulido
oscuro y ramente estaba hecho de un sandalo caro.
Sabrina respiro hondo. Entonces, se armo de valor y no. “Buenas noches, Sr. Santander. Soy
dise?adora de Alta Costura JK. Nuestro director gerente tiene un archivo para usted. Lo colocare en
puerta.
La joven se apresuro a leer cadena de pbras y dejó el archivo en el suelo con ligereza. Iba a
dejar el archivo alli y salir del lugar ahora mismo,
El asistente personal de Fernando, Ramiro, apareció de repente detrás de Sabrina, Camino hacia e.
“?H, puedo
Capitulo 18
ayudarle? ?Estas buscando a alguien?”
Sabrina tosió torpemente. “Soy de Alta Costura JK. Mi director gerente me dijo que entregara nuestras
propuestas para segunda mitad del a?o al Sr. Santander para su revisión“.
Ramiro asintió y le sonrió. “Por supuesto. ?Dónde está propuesta?
Sabrina se quedó en silencio. Acababa de tirar el archivo frente a oficina de Fernando.
“Déjame traértelo”, dijo Sabrina en un torrente de pbras antes de volver corriendo a puerta. Cogió
el archivo, lista para entregárselo a Ramiro. El asistente personal miró el archivo ens manos de
Sabrina por un momento antes de tomarlo. “Creo que deberias venir conmigo. El Sr. Santander podria
tener algunosentarios sobre propuesta. Necesitará que le pases esosentarios a tu director
gerente“.
Sabrina se congeló al instante. Preferiria morir antes que entrar en esa oficina.
La repentina pesadez que sintió en sus senos empeoró muchos cosas.
Los dioses deben encontrar todo esto hrante.
E no podía creer esto. De alguna manera, sus pechos habían decidido que este era un buen
momento repentinamente con leche. Justo antes de que e estuviera a punto de encontrarse con
Fernando.
Era muy tarde. Ramiro había mado a puerta y había empujado.
para hincharse
This is from N?velDrama.Org.
Sabrina quería huir. Pero eso estaba fuera de discusión, especialmente si quería mantener su trabajo
en Alta Costura JK. Podía alejarse y pasar el tiempo buscando otro trabajo en lugar de har con
Fernando. Pero e no podía simplemente irse. Tenía una familia a que cuidar. Necesitaba dinero
para eso.
Se armó de valor y entró en oficina.
Tan prontoo entró en oficina, el hombre sentado detrás del escritorio levantó vista de su
trabajo y miró fijamente. La mirada en sus ojos se oscureció al instante.
“Sr. Santander, dise?adora de Alta Costura JK, llegó con los nes de empresa para segunda
mitad del a?o. Por favor, eche un vistazo a su propuesta”, dijo Ramiro antes de presentarle el archivo
a Fernando.
Fernando apartó mirada de Sabrina y se volvió hacia Ramiro. “Le haré a ss de los nes de
Alta Costura JK. Puedes dejarnos ahora“.
“Si, Sr. Santander“, dijo Ramiro antes de salir de habitación y cerrar puerta detrás de él.
La puerta se deslizó hasta cerrarse suavemente. Fernando arrojó el archivo sobre su escritorio con
fuerza. Sus ojos se dispararon y míró directamente a Sabrina. “?Es esta otra excusa para volver a
verme?”
“?Por qué está mojada tu blusa? ?Otro truco bajo manga? Fernando había captados manchas
húmedas en el pecho de Sabrina. Pensó que lo había hecho a propósito. No tenía idea de que los
senos de Sabrina estaban hinchados de leche y esa era razón por cual su blusa se había
mojado.
Sabrina se había sorprendido pors preguntas contundentes del hombre. Sin embargo, e se lo
esperaba. Sabía que él llegaría a esas conclusiones. Estaba convencido de que e quería seducirlo y
que había neado cada uno de sus encuentros. No podría estar más equivocado ya que e no
había hecho tal cosa.