Capítulo 13
Capítulo 13
Cinco minutos más tarde, Sabrina irrumpió en el café con una bolsa y una monta?a de borradores de
dise?o.
E había corrido todo el camino hasta cafetería. Su rostro estaba cubierto de sudor y jadeaba
pesadamente.
Corrió hacia Carol y le entregó bolsa de borradores. “Carol, aquí están los borradores”.
Carolnzó una mirada exasperada a Sabrina. En lugar de estar agradecida,enzó a rega?ar a
joven frente al cliente. “Seguro que te tomaste tu tiempo para hacer otras cosas. Te di una tarea
simple. No puedo creer cuánto tiempo te tomó hacerlo. Si no estás interesada en el trabajo, deberías
irte“.
Después de darle a Sabrina una reprimenda mordaz, Carol se volvió hacia clienta. La molestia en su
rostro se desvaneció y fue reemzada por una cálida sonrisa cuandoenzó a discutir sus dise?os
con el cliente.
Sabrina se paró junto a ellos y observó su alegre discusión. La tratarono si no estuviera allí en
absoluto.
E resopló con enojo. Carol era una persona muy despreciable.
E era que había olvidado sus dise?os en primer lugar. Sabrina se había saltado el almuerzo para
llevárselos. fue un favor ?Cómo podia gritarle por tomarse su tiempo?
Sin embargo, esta vez tuvo que tragarse su orgullo. Era nueva en su trabajo y acababa de
incorporarse a empresa. No podía permitirse el lujo de ofender al personal superior de empresa.
Nunca lograría ninguna de sus ambiciones si ni siquiera podía tragarse su orgullo herido por una
This belongs to N?velDrama.Org.
ofensa tan peque?a. Estaba dispuesta a recibir un golpe en su orgullo por sus hijos y por Elena.
E era Sabrina Bracamonte. ?E podría hacer esto! Sabrina se dijo a sí misma que no debía darse
por vencida antes de decidir que debía regresar a oficina.
Al darse vuelta, vio a Fernando caminando hacia e.
La vista de ese apuesto joven hizo ponerse rígida al instante. Al momento siguiente, e estaba
girando y corriendo hacia afuera.
Preferiría morir antes que encontrarse con él de nuevo. Podría enojarse y en un ataque de ira exigirle
a Javier que despidiera. Fernando notó que Sabrina salió corriendo del café.
Sus ojos oscuros se entrecerraron. Un pensamiento cruzó por su mente. ?Por qué estaba e aquí?
Mientras tanto, en Torre del Grupo Santander, en nta decimoquinta.
Pam entró pavoneándose en el departamento de prensa con sus tacones peligrosamente altos. Tan
prontoo cruzós puertas, se deslizó en un rincón discreto, sacó su teléfono y mó a su madre.
Se había conseguido un trabajo en el Grupo Santander para poder acercarse a Fernando y perseguir
al hombre.
Pero Fernando era un hombre bastante ocupado. Fue un desafío tratar de encontrarlo en oficina. Se
destacó sobre los demás en Trujilloo el rey de reyes. Era el director ejecutivo más joven de un
vasto imperio empresarial valorado en miles de millones de dres.
Innumerables mujeres jóvenes de familias respetables querían casarse con él. E era uno de ellos.
Pero su familia no era familia más rica entre ellos. Por eso no confiaba en sus posibilidades de
ganarse el favor de Fernando.
No tuvo más remedio que crse en su empresa y encontrar alguna oportunidad para que se
conocieran en el trabajo.
Pam había considerado repetir el truco que e y Romina habían usado con Sabrina. Drogando a
Fernando y luego cayendo en cama con aquel hombre.
Su madre le había aconsejado que no lo hiciera. Fernando detestaba as mujeres que intentaban
drogarlo. El hecho de que lo hubieran hecho para tener sexo con él, hizo que su estómago se
revolviera con repugnancia y rabia.
Si hubiera hecho eso, habría perdido todass posibilidades de ganar su favor. De hecho, ni siquiera
le dedicó una mirada después de eso.
Tras ser expulsada de los Bracamonte y desaparecer durante un a?o, había aparecido
misteriosamente en Torre del Grupo Santander.
Pam se sintió inquieta y angustiada por repentina aparición de Sabrina. ?Y si Sabrina también
estaba interesada en Fernando? ?Y si también tenia intención de seducir al hombre?
Es de Fernando Santander de quien han. Toda mujer en Trujillo mataría por convertirse en su
esposa y convertirse en joven dama de familia Santander.
Los pensamientos inundaron cabeza de Pam mientras esperaba que su madre contestara
mada.
La mada llegó en cuestión de segundos. Romina estaba jugando as cartas con sus amigos en el
jardín. Su voz era suave mientras haba con su preciosa hija. “Pam, ?qué es lo que sucede?
?Por qué está mando?”
“?Mamá! Soy Sabrina. ?E está de vuelta!” Pam siseó enfadada. Un rayo vicioso de furia parpadeó
en sus ojos. “?Está en Torre del Grupo Santander!”
“?Que es lo que acabas de decir?” La mención de Sabrina casi hizo que Romina se pusiera de pie.
“?Qué hace e en Torre del Grupo Santander?”
?Apuesto a que tiene nes para seducir a Fernando! ?Es por eso que e está aquí!” El hecho de que
Sabrina haya tenido rciones con Fernando antes enloqueció de rabia a Pam. Estaba muy
furiosa, podía destroza.