Capítulo 10
Capítulo 10
“Lo que neo hacer con el Sr. Santander no es asunto tuyo“. Sabrina miró fríamente a
hermanastra. Su voz no mostraba emociones en absoluto. Le hablóo si fuera unapleta
desconocida.
Su madrastra y Pam habían aparecido con los Bracamonte cuando Sabrina tenía diez a?os.
Pam era solo un a?o menor que e. Sabrina inicialmente pensó que Pam es hija que su
madrastra tuvo con otro hombre, pero luego se demostró que estaba equivocada.
Su padre había tenido una aventura con Romina a espaldas de su madre durante a?os. Tenían a
Pam en secreto. Después de que su madre finalmente fue conducida a una tumba prematura,
Romina se unió abiertamente a familia Bracamonte.
Romina y Pam instron hace un a?o. Su padre se escondió detrás de su propia madre y
guardó silencio. En ese momento, había decidido que no necesitaba un padre así.
“?Tú… eres un desvergonzado! ?Te has arruinado a ti mismo y ahora también estás tratando de
arruinar al Sr. Santander? Te estoy advirtiendo. ?Manténte alejado de el! ?De lo contrario, lo obtendrás
de mí! Pam siseó. La joven estaba verde de celos. Envidió belleza de Sabrina. Sus rasgos
encantadores y exquisitos, su piel pálida, sus ojos grandes y su linda nariz de botón. Erao
Helena de Troya, Tenia un rostro muy angelical.
?Qué pasa con Pam?
Era bonita pero no era hermosao lo era Sabrina. Eso hizo que sus entra?as se revolvieran con
intensos celos.
Sabia que belleza era lo que cautivaba a los hombres y los atraía hacias mujeres. Le preocupaba
que Sabrina apareciera después de un a?o de desaparición y decidiera estar de acuerdo con lo que su
madre y e habían atraído a Sabrina. Podría decidir seducir a Fernando para que se case con e.
?Pam nunca dejaría que eso sucediera!
Sabrina miró fijamente. Sin embargo, e no continuó con discusión. E no tenía aliados.
Además, tenía dos hijos esperánd en casa. No podía arriesgarse a ellos. No tuvo más remedio que
tragarse su orgullo. Todo lo que podía hacer ahora era tratar de llegar al final del día.
La joven empujó hacia abajo rabia que ardía dentro de e y dijo con frialdad. “No estoy interesado
en ese hombre. Sabes perfectamente que ya me he acostado con él. Puedes tenerlo si quieres. He
terminado con ese chico.
El desprecio goteaba de cada pbra de Sabrina. No esperó a escuchar réplica de Pam.
La joven agarró su bolso con fuerza y salió del edificio.
Pam miró asesinamente a espalda de Sabrina. Un rayo de odio brilló en sus ojos. Estaba
ardiendo de rabia.
Esa perra. ?Cómo se atrevía a harle así!
Tenía
que
hacer algo con esa mujer.
Podría estar mintiendo sobre Fernando.
No había forma de que Pam dejara que Sabrina le robara a Fernando.
Sabrina salió de Torre del Grupo Santander y se dirigió rápidamente a parada del autobús.
Su autobús llegó en el momento en que e llegó allí.
Published by N?v''elD/rama.Org.
Rápidamente abordó el autobús y pagó su pasaje. Encontró un asiento junto a ventana y se sentó.
La joven, vio pasar los autos afuera mientras el autobús avanzaba por calle.
Tenía que volverse más fuerte. Mejor. Esa era única forma de asegurar una vida cómoda y buena
para sus queridos
queridos y Elena. Esa era única forma en que podía recuperar lo que era suyo por derecho. Iba a
hacer que su madrastra y su hermanastra pagaran por lo que habían hecho. ?Se haría justicia!
El autobús aceleró calle abajo. Llegó a su parada en diez minutos. El apartamento de su tía estaba a
Sabrina se rpuso y respiró hondo mientras miraba el bloqué de apartamentos de aspecto
monótono frente a e. E trató de reunir una sonrisa. Si sonriera, Elena no se daría cuenta de que
estaba depimida.
Mientras tanto, en algún lugar del sexto piso del bloque de apartamentos, Elena estaba jugando con
los dos hijos de Sabrina. E ramente amaba a los ni?os. Tenían un a?o. Podian caminar pero aún
no podían har. Todo lo que podían hacer era hacer lindos sonidos infantiles para transmitir sus
pensamientos.
El joven era increíblemente guapo. Su piel ra y su rostro regordete parecían parecerse a los de
Fernando. Tenía ojos oscuros, asío una nariz fuerte aparentemente afda y una mandíb
fuerte. Su rostro podría ser el de un ni?o peque?o y regordete, pero ramente era una réplica más
peque?a de Fernando. Sabrina pensó que iba a romper tantos corazones cuando crezca.
Su hermana, Carmen, se parecia a Sabrina. Había obtenidos hermosas fiones de Sabrina. Su
rostro era ovdo, sus mejis sonrosadas, sus ojos brintes y chispeantes.
Su departamento estaba colmado de una atmósfera de felicidad familiar.
Joaquin hacía sonidos ininteligibles mientras intentaba que su tía le diera su juguete, por otrodo
Carmen se sentaba tranqu en un rincón, abrazando a su mu?eca y mirando a su hermano junto a su
tía.