Capítulo 629
Capítulo 629
Thomas sonrió e insistió: "Entonces déjame llevarte allí". Le había hecho oferta de una manera tan
tierna yprensiva que Sylvia descubrió que no podía rechazarlo.
Al final, e dijo: "Está bien".
A ma?ana siguiente, cuando Sylvia les dijo a los ni?os que los llevaría a ver a su padre, Isabel saltó
de cama y corrió a cepirse los dientes yvarse cara sin que Sylvia instara.
Después del desayuno, Sylvia los llevó al auto de Thomas. El auto salió del distrito y se dirigió hacia
ciudad.
Las noticias de los problemas recientes de Carter Corporation se habían extendidoo un reguero de
pólvora por Westchester. En este punto, casi todos ya lo sabían.
Mientras tanto, en Lush Heaven.
Tara sostenía una p de documentos mientras paseaba frenéticamente por entrada. Nunca había
imaginado que algo así le sucedería a Carter Corporation. Tampoco había esperado nunca que Odell
optara por revolcarse en su dolor yvarlo con alcohol, mientras descuidaba porpleto sus
responsabilidades.
Estaba ro que no podía encontrar ninguna solución para abordar crisis en cuestión.
Era solo cuestión de tiempo hasta que Carter Corporation se derrumbara y bancarrota pareciera
acechar en el horizonte. Cuando eso sucediera, Odell tendría que liquidar todos los activos a su nombre
para pagar deuda.
Sabía que propiedad en Lake Victoria Vi que él le había dado todavía estaba ticamente
registrada a su nombre. Tenía que conseguir que él le transfiriera propiedad total de propiedad
antes de que los Carter se hundieran oficialmente. Si no, propiedad sería liquidada en el proceso y
e se quedaría sin nada.
Aunque realmente quería a Odell, no se veía aguantando hasta el final con todo lo que estaba pasando.
Carter Corporation estaba a punto de cpsar y muy pronto se quedaría sin nada. Además, había
estado descuidando recientemente de todos modos.
Se decidió y entró.
Poco después, encontró el camino a habitación privada más grande del último piso.
Había dos hombres grandes y musculosos montando guardia fuera de puerta, a quienes reconoció
rápidamenteo los guardaespaldas de Odell.
E los saludó con una sonrisa cortés: "Quiero ver a Odell, ?está ahí?"
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Ben miró y respondió estoicamente: "El maestro Carter no está recibiendo visitas". Tara maldijo en
silencio. Este perrito faldero todavía se atrevía a darle tal actitud cuando su due?o estaba en tal estado.
Sin embargo, mantuvo sonrisa en su rostro y le informó: “Soy Tara Avery, ex novia de Odell. Estoy
seguro de que sabes quién soy. Solo necesito tener unas pbras con él, luego me iré antes de que te
des cuenta. No lo molestaré.
Continuó apretando p de documentos en su mano mientras decía esto.
Ben notó los documentos y supuso que tenía que ver con algún asunto importante y oficial. Intercambió
una mirada con Jacob, quien rápidamente abrió puerta y entró para har con Odell. Pronto, salió e
informó a Tara: "Se?orita, el joven maestro dice que puede entrar". Tara inmediatamente empujó
puerta y entró. En el momento en que entró, sintió atmósfera sofocante en habitación que estaba
llena de olor a alcohol.
Reconoció alta figura de Odell tirada en el sofá. Estaba descuidado y apenas recordaba su
meticulosidad habitual cuando se trataba de su apariencia. Su cuello estaba desabrochado y aunque
elegancia de su postura permanecía, era ro que no estaba en buen estado.
Al ver entrar a Tara, levantó los párpados y miró con sus ojos de obsidiana.
Tara lo mó por su nombre en voz baja, "Odell". "?Por qué has venido a verme?" preguntó. Su voz era
apagada y pesada.
Incluso en su estado demacrado y deprimido, Tara todavía sentía una inexplicable sensación de presión
cuando lo confrontaba.
Apretó los documentos en su mano y de repente se llenó de pánico. No sabía cómo abordar el tema.
Odell miró los documentos que tenía en mano. Sus agudos ojos reconocieron al instante el texto de
portada que decía: Escritura de cesión. ?Estaba e aquí para ofrecerle ayuda en estos tiempos difíciles
al darle su propiedad para que pudiera capear tormenta que se avecinaba? Algo brilló en sus ojos. Se
aró garganta y dijo: “Estoy bien, no te preocupes por mí. Vuelve si no tienes nada más que
decirme. No se había rebajado tantoo para necesitar quitarle su propiedad.