Capítulo 110
capitulo 110
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Odell apretó losbios después de escuchar a Sylvia
Tara negó ansiosamente: “No, Odell, yo no lo hice. Nunca he hecho nada de lo que e dice que hizo,
?de qué me serviría?
Yo también tengo curiosidad. ?Qué bien te hace? Ni siquiera puedo ver a mis hijos ahora”, agregó
Sylvia. Su rostro se volvió hdo cuando mencionó a sus hijos.
Tara miró evasiva. Se aferró a Odell con fuerza y nzó una mirada irritada a Sylvia. “Sylvia, ?estás
tratando de echarme toda culpa a mí? Hiciste todo tú mismo, y estás tratando de hacerme
responsable. Tú y Tristan ya están saliendo. ?Alguien incluso te vio en un restaurante disfrutando de una
cena a luz des vs! La ira de Odell se disparó después de que Tara pronunciara sus pbras.
Sylvia no solo cenó a luz des vs con Tristan, sino que incluso salió en medio de noche para
verlo.
Miró a Sylvia y preguntó: “?Qué más tienes que decir por ti mismo?”
a juzgar por su mirada, Sylvia sabía que él no le creería, aunque sería extra?o que lo hiciera.
“Lo que dije es verdad. Depende de ti creerlo o no”. Sylvia luego se dio vuelta y se fue “?Detente ahí
mismo!” gritó.
Silvia se quedó hda. De hecho, se dio vuelta y se acercó a Oxlell y Tara.
Odell no esperaba el cumplimiento, y lo hizo fruncir el ce?o.
Sylvia se acercó a él y dijo con una sonrisa. “Me recordaste que todavía tengo una cosa más que
hacer”. Antes de que Odell pudiera preguntar qué era, hubo un ruido sordo.
Sylvia había pateado a Tara en espini, haciénd gritar en voz alta. El rostro de Odell se volvió aún
más tormentoso que antes.
Luego, Sylvia siguió con una patada en el trasero de Tara. La patada en el trasero de Tara hizo que
perdiera el equilibrio y se estrelló contra el suelo de cara.
El aire weni silencioso.
A ma?ana siguiente, mirada de Odello una cuchi se disparó hacia Sylvia.
Con una sonrisa satisfecha, Sylvia retrocedió unos pasos. “Ahora, lo viste tú mismo. No solo le rasgué
cintura, sino que también pateé dos veces”.
Ovdell no se atrevió a decir nada.
Sylvia sonrió arrogantemente cons cejas levantadas frívmente, y los bordes de susbios casi
tocaban ambosdos de los lóbulos de sus orejas. Su rostro rubio y hermoso parecía travieso bajo el
luz de sol
Odell frunció el ce?o. El resentimiento y creciente ansiedad sofocaron su pecho. Si de alguna manera
le dio urgencia de acerca a su pecho y darle una lión con un beso agresivo.
Sylvia lo dejó con una sonrisa provocativa y salió corriendo aún más rápido de lo que se había
acercado. Tenía miedo de que Odell pudiera hacerle algo.
Gru?ó con frialdad. Justo cuando estaba a punto de perseguir a Sylvia para darle una lión, Tara se
puso de pie. E lloró y lo abrazó. “Odell, realmente no incriminé. ?Por qué me está haciendo
esto? E mató a nuestro hijo, y nunca odié por eso. ?Cómo podría e…
E sollozó a todo pulmón.
Odell estaba atónito, y el extra?o impulso que tenía se había desvanecido. Se dio vuelta y abrazó
con fuerza. “No llores. Está bien. No dejaré ir tan fácilmente”.
Sylvia se fue a trabajar al estudio. Conocía bien el temperamento de Odell, y seguramente el hombre se
vengaría de lo sucedido.
La única forma de salir de su ira era hacer que Alister admitiera que Tara le había dicho que tomara
foto. Solo entonces Sylvia podría probar su inocencia y autenticidad de sus pbras. Cuando estaba
en el estudio, Sylvia miró hacia el escritorio de Alister.
Estaba vacío. Miró a su alrededor pero no pudo localizar a Alister por ningúndo.
Le preguntó a uno de sus colegas: “?Dónde está Alister?”.
“E salió hace un momento. Creo que e tiene algo que hacer. Silvia frunció el ce?o.