Capitulo 50 8 Dame tus manos
Era raro que Jean sonriera con una pizca de carifio. “Si, ustedes tres son increibles”.
Los trillizos se sintieron satisfechos, rapidamente taron los nombres, eligieron un buen lugar y ntaron los arboles jovenes
con cuidado.
Por tarde, cada familia nt6 muchos pequefios arboles jévenes. Por noche termin6 el trabajo y maestra elogié a todos
los nifios. Se sintieron felices.
Después de cena, todos se rjaron y estaban muy cansados. Después de todo, todos tenian antecedentes ricos o nobles.
Ni los adultos ni los nifios habian realizado nunca semejante trabajo fisico.This belongs to N?velDrama.Org: ?.
Mientras bafiaba a los trillizos por noche, Neera noté ques manos de Penny tenian ampos.
“Penny, gsientes dolor?” Neera se sintid un poco angustiada.
Penny sacudié cabeza obedientemente. “No duele. No te preocupes.”
Neera se sintié mas angustiada cuando Penny dijo eso.
Después de salir del bafio, mé a Harvey y Sammy.
Las manos de Harvey y Sammy también estaban arafiadas, rojizas e incluso un poco inyectadas en sangre, pero no dijeron
nada.
Neera fruncié losbios y dijo en voz baja: “Ven y siéntate”.
Tomé el ungiiento y lo aplicd ens manos de los trillizos.
Sammy y Harvey estaban inmoviles y no mostraban dolor. Las ampos de Penny estaron, por lo que no pudo evitar
retroceder.
“Esta bien. Lo soré. Ya no dolera mas persuadié Neera con paciencia y delicadeza.
El corazon de Jean se and6 cuando vio esta calida escena.
No hizo ningtin sonido ni se acerco. El sdlo se quedé apoyado contra pared y los observo en silencio.
Después de tomar el ungiiento, Penny corrié aldo de Jean. “Papa, ,estas herido?”
Sin esperar reion de Jean, se volvid para mar a Neera. “jMami, ayuda a papa aprobarlo!”
Neera penso que Penny tenia razon. Una persona ricao Jean también debe tener piel tierna.
Entonces, e se acercé y se preocupé por Jean. “Muéstrame tus manos”.
Jean miré su bonito rostro y quiso negarse, pero extendiés manos en silencio.
Neera no penso mucho yprobé con atencién. El rostro de Jean era hermoso y sus manos también eran buenas. Los dedos
eranrgos y delgados con artiones distintas. La piel des palmas des manos era delicada, con solo una fina capa de
callos ens yemas de los dedos.
No result6 herido. Sdlo sus nudillos estaban rojizos. Neera le aplicd un ungiiento y luego retiré mano.
Sin embargo, Jean le retird mano y dijo: “Déjame mirartes manos’.
Neera se sobresalt6 e inconscientemente apreté los pufios. “No estoy herido. Amenudo toco materiales medicinales asperos
mientras investigo. Puedo tolerarlo mucho mejor que tu’.
Jean insistid. “Sé obediente, extiendes manos. Lo sabré después de verlo”.
El miré fijamente y solo su figura estaba en sus pups.
El corazén de Neera palpitd e inconscientemente escucho sus pbras. Jean se sintid satisfecha yenz6 aprobarlo,
luego dejé ir después de confirmar que no pasaba nada.
Neera no supo si Jean fue intencional cuandos yemas de sus dedos tocaron vagamente su palma.
Las pestafias de Neera temron y lo mird, solo para ver que su expresi6n era de siempre,o si nada hubiera pasado.
Aun asi, inexplicablemente todavia se sentia nerviosa.
Siempre sentiao si el lugar tocado por Jean estuviera quemado, caliente y le picara. Un sonrojo sospechoso aparecié en
sus mejis. Afortunadamente, calida luz amari brilld en su rostro para cubrirlo.
“Se esta haciendo tarde. Ve a darte una ducha’, inst6 Neera y no se atrevié a mirar a Jean.
Jean asintio y fue al bafio. Media hora después salié de ducha con el pelo mojado. Lo secé mientras caminaba. Debido a este
movimiento, los botones de su pijama se abrieron un poco. Revelé su pecho musculoso y su estado casual mostré un poco de
desenfreno. Se veia tan sexy.
Neera se limit6 a mirarlo y su corazontia con fuerza. Se levant6 rapidamente y fue al bafio.
Vio a Jean y a los trillizos en el balcén cuando salid. Caminé con curiosidad y descubrié que estaban mirando el cielo estredo.
Penny estaba emocionada y sefiald una estre en el cielo. “jEs tan brinte! ;Parece tan cercano! jSiento que puedo arrancarlo
con mano!