Capitulo 318 Mira tu lesion
Jean sintid que alguien lo miraba mientras levantaba gradualmente los parpados y miraba hacia arriba.
Sus ojos se conectaron, haciendo que Neera volviera a conciencia. E sintido si hubieran pido en el acto y su
mirada instintivamente desvid de él.
Jean arqueé levemente una ceja, deteniendo momentaneamente lo que estaba haciendo. En un tono sereno, pregunto: “Estas
despierto?”
Neera asintio levemente, su mirada reflejaba un toque de contricién.
“Uhm, lo siento...”enzo, extendiendo su mano para rozar su auto mientras haba. “Vine a recoger a los nifios esta
mariana. Cuando vi que todavia dormias, no quise molestarte. No me di cuenta de que terminaria quedandome dormido...”
La reion de Jean fue indiferente. “Esta bien.”
Su disculpa parecié encontrar poco apoyo en suportamiento mientras continuaba: “Debes tener hambre. Te dejé el
almuerzo en cocina. Todavia hace calor. Adnte,e”.
Neera reconocié sus pbras asintiendo antes de que su mirada recorriera s de estar. Al preguntar mas, pregunto:
“4Donde estan los nifios?”.
Jean sefialés ventanas que iban desde el suelo hasta el techo, a través des cuales entraba intensamente el sol de tarde.
“Afuera.”
Neera, curiosa, se acercé y miré hacia el patio.
Ante e, Harvey y Sammy hacian gestos animados con Lan, sus rostros enrojecidos briban por el sudor, aparentemente sin
preocuparse por secarlo.
Mientras tanto, Penny ocupaba el mirador,pletamente concentrada en un libro de medicina.
“4Qué estan haciendo? ,Aprender boxeo den? Neera pregunto con sorpresa.
Justo cuando estaba a punto de girar cabeza, se dio cuenta de presencia familiar, el aliento distintivo y sereno del hombre
a sudo.
En algun momento, Jean hizo una pausa en su trabajo, se levantd y se acerco.
“Si, han estado practicando boxeo”.
Neera escuché, incapaz de contener risa. “jEsto es genial! ~Por qué querian empezar a practicar de repente?
Jean sonrid. “Querian aprenderlo ellos mismos. Dijeron que quieren dominars artes marciales para poder protegerte a ti, a
Penny y a ellos mismos de los matones”.
Neera quedo desconcertada por un momento y su corazén inmediatamente se calentd con sus pbras. E siempre habia
sabido que sus hijos eran los tesoros mas valiosos y carifiosos del mundo.
“gle molestaron anoche? ¢Te causaron algun problema?
E ordend sus pensamientos y pregunto cortésmente.
“No”, respondié Jean.
Al cambiar conversacion, Jean pregunto: “; Ya termind tu asunto?”
“iSi, ya esta solucionado !”
Neera asintié sin entrar en detalles.
Con cualquier otra persona, Jean no se habria preocupado, pero por alguna razon, ver expresion misteriosa en el rostro de
Neera le hizo sentir curiosidad por primera vez.
Dud6 un momento antes de preguntar: “;Le pas6 algo a empresa?”
Neera vacilé y luego respondio: “No, se trata de medicina’”.Còntens bel0ngs to N?(v)elDr/a/ma.Org
No fue facil para e revr que se habia realizado una cirugia en el Grace Hospital. Después de todo, todavia llevaba un
chaleco.
Después de contemrlo por un momento, decidid responder de esta manera, lo cual no era mentira.
Al sentir su iodidad, Jean entrecerré los ojos ligeramente pero se abstuvo de seguir presionando.
“Come o pronto volvera a hacer frio”, insto Jean.
Neera dejo escapar un suspiro de alivio, asintid y luego se giré para dirigirse aledor.
Quizas debido al cansancio, no tenia apetito y le resultaba dificiler incluso una pequefia cantidad.
Mientras se levantaba de su asiento, una punzada de dolor le recorrié parte baja de espalda, haciénd perder el equilibrio
y casi tropezar.
Al presenciar esto, un sirviente cercano se sobresalt6 y corrié hacia adnte preguntando: “Sra. Garcia, gestas bien?
Al escuchar conmoci6n, Jean se acerco rapidamente y pregunto: “;Qué paso?”
Sosteniendo su espalda baja, Neera fruncié el cefio y respondio: “Estoy bien... Es solo que lesion en espalda del otro dia
no ha sanado porpleto. Anoche no descansé nada, asi que estoy un poco cansado. Mis fuerzas se acabaron por un
momento”.
Mientras haba, masajed suavemente el punto dolorido, haciendo una leve mueca cuando el dolor atraveso.
Con preocupacién reflejada en su rostro, Jean se acercé unos pasos y se paré a sudo. “Suéltame, déjame echar un vistazo”.