Capitulo 226
Ese cuerpo, incluso frente a los ojos de un entrenador de gimnasia profesional, provocaria un suspiro
de admiración
Lo único que desentonaba era que espalda del hombre estaba cubierta deatrices de todos
tama?os
Aunque eran marcas antiquas,
todavia se vn muy ras.
Alrededor de su cuello colgaba un delgado cordón rojo, del cual pendia un carozo de durazno que se
suponía traia protión
Sin embargo, ese tipo de amuleto normalmente se ve en ni?os menores de diez a?os
Quizás por el paso del tiempo, el caroza se habia pulido hasta volverse brinte
El color del cordón rojo ya no era tan vibrante
Pero lo importante es que estaba limpio
Después de ba?arse y salir del ba?o, ya habia pasado media hora, Vicente se envolvia en una bata de
seda negra sus abdominales se insinuabana traves del delgado tejido de seda.
Era una imagen que hacia palpitars venas de quien lo estuviera mirando
Aunque su cabello estaba mojado, Vicente no parecia tener intención de usar un secador, se sentó
directamente en su escritorio yenzó a dibujar:
De ni?o sufrió heridas que le
causaron pérdidas de memoria ocasionales, a veces recordatia fragmentos de repente y necesitaba
smar rápidamentes imágenes fugaces mediante el dibujo
En poco tiempo, un papel estabapletamente llena
En oscuridad de una habitacion
Un joven delgado estaba acuclido en un non con una mirada vacia, y su piel expuesta estaba llena
de catrices
Frente a ha una ni?a peque?a,
inclinandoseo si estuviera hando con él
This belongs ? N?velDra/ma.Org.
“No tengas miedo, hermano, te sore y el dolor se irá
En esa escuridad, e era su única salvación
Vicente fijó su mirada en el dibujo, con un fondo de ojos inescrutable, hasta que saco el peque?o
carozo de duramo de su cuello, lo sostuvo en su mano y lo acarició, y entonces oscuridad en sus
ojos se dispa en gran medida.
Al día siguiente.
El abuelo Victor llego con regalos grandes y peque?os a casa de fam Yllescas
Aunque Gabri ya había aceptado el ser su abjada,
eso todavia tenia que pasar por los padres de Gabri
Era un minimo respeto
Al llegar a casa de familia Villescas, el abuelo Victor se enteró de que Gabri venia de una
familia monoparental solo habia una madre y un to en
“Senor Victor, por favor, tome asiento, casa es modesta, espero que no le importe Sofia invito al
abuelo Victor a sentarse
Sergio se apresura a servirle té al abuelo Victor.
El abuelo Victor soro y dijo: “Se?ora, que está diciendo? ?La casa es bastante acogedora,o podria
yo despreciaria El abuelo Victor dio esa frase con sinceridad,
aunque casa de familialescas era peque?a de solo tres habitaciones y una s, era muy
acogedora.
Se podia ver que ducha de casa era una esposa y madre ejemr
El abuelo Victor, aunque vivia en una mansion, era solo una mansión fría sin un apice del calor de un
hogar.
Sergio puso el te preparado frente al abuelo Victor diciendole. Tome su te
“Gracian” El abuelo Victor tomo el te y continuo “No veo a Gabi, donde esta?
Sofia respondió. “Gabisalió aet debenia volver en cualquier momento”
I abuelo victor asintió y luego expuso el proposito de su visita
Camo Gabri Fabra hado de eso con Sofia y Sergio noche antenor, ninguno de los dos se
sorprendió.
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Sofia dijo con una sonrisa: “Se?or Victor, nuestra Gabi nunca tuvo un abuelo, si usted quiere ser su
padrino, eso significa que ustedes dos tienen un destino especial, y es una bendición para nuestra
Gabi. Como su madre, no podria estar más feliz!”
“Se?ora Sofia, me siento más tranquilo con sus pbras. Tener una nietao Gabi es una bendición
para este viejo!”
Al principio, el abuelo Victor estaba algo preocupado de que Sofia no estuviera de acuerdo.
Pero resultó ser másprensiva de lo que ha imaginado.
Al mediodía, el abuelo Victor se quedó aer en casa de familia Yllescas.
Sofia habia preparado una gran variedad de tos caseros.
El anciano hacia mucho que no disfrutaba de unaida casera tan reconfortante, y en un solo
impulso se sirvió dos tos deida. Si no fuera porque al día siguiente era A?o Nuevo y tenían que
regresar a Ciudad Real para celebrarlo, incluso hubiera querido quedarse a cenar con familia
Yllescas.
Capítulo 227