Capítulo 207
Olga apretó sus dedos, con una expresión determinada y segura de si misma en sus
DIOS..
Por otrodo.
Como habia prometido a Sebastián, Gabri pasaría tarde del sábado buscando un restaurante
para invitarlo a cenar. Después de pasear durante el día, se quedó en el hotel al caer tarde para
buscar un buen lugar.
Encontró en linea un restaurante vegetariano con buenas críticas y levantó mirada hacia Natasha,
“Hermana Tasha, vamos a salir a cenar esta noche“.
“?Invitarás aer al se?or Zesati?” preguntó Natasha.
Gabri asintió ligeramente.
Natasha, con el móvil en mano, dijo: “Gabi, yo pasaré de ir“.
“?Por qué?” Gabri preguntó con curiosidad.
Natasha continuó: “?El se?or Zesati tiene un aura demasiado fuerte, no puedo manejarlo! Cada vez
que me subo a su carro, sientoo si me faltara el aire…”
Natasha no estaba mintiendo.
Realmente sentía un poco de miedo hacia Sebastián. Aunque él era guapo y parecía un ser celestial,
además de ser devoto y vegetariano, ese miedo parecía emanar de sus huesos y no podía contrrlo.
Quizás era una cuestión de presión sanguínea.
Natasha preguntó con curiosidad: “Gabi, ?tú no sientes ningún miedo hacia el se?or Zesati?”
Gabri alzó una ceja con ligereza y dijo, “?Por qué tendría que tener miedo? ?él no see a
gente!”
“No puedo describir esa sensación, però es aterradora“, continuó Natasha. “Ve tú, yo te esperaré en el
hotel“.
De hecho, Natasha también tenía una peque?a intención oculta.
Sebastián no parecía ser una personaún y corriente.
Gabri tampoco eraún.
Aunque Sebastián era vegetariano y creyeme,
hacia Gabri.
?Y si estos dos realmente terminaran juntos algún día? Se preguntaba Natasha.
?No quería quedarse para ser tercera en discordia!
“Hermana Tasha, vamos al restaurante vegetariano más famoso de Ciudad Real, ?segura que no
vienes?” preguntó Gabri.
“?Estoy segura!” Natasha empujó a Gabri hacia puerta, “?Ay, Gabi deja de preocuparte por mi y
ve ya!”
Gabri se colocó casualmente el sombrero que colgaba en el perchero y dijo: “Hermana Tasha,
entonces me voy“.
“Pásalo bien“, Gritó Natasha.
El restaurante no estaba lejos del hotel; solo tomaría unos 20 minutos llegar a pie. Pensando en el
tráfico de Ciudad Real, Gabri decidió ir caminando en lugar de tomar un taxi.
Aunque el día estaba soleado, nieve ens calles aún no se había derretido.
As cuatro de tarde, cuando el sol se ponía, luz se reflejaba en nieve, creando destellos
dorados.
Gabri vestía pantalones negros ajustados, con un suéter nco de punto y un abrigo dena beige
que le llegaba a rodi. Llevaba un sombrero con una red en parte dntera, que dejaba entrever
su rostro de jade de manera sutil y misteriosa.
La gente que pasaba no podía evitar mira con admiración.
Material ? of N?velDrama.Org.
Veinte minutos más tarde, llegó al restaurante vegetariano.
Al llegar a mesa acordada, Sebastián ya estaba allí.
El hombre estaba sentado en un asiento junto a ventana, vestido con una túnica de color gris
transparente, pasando cuentas de rosario en sus manos, con mirada fija y tranqu hacia el exterior.
La luz del candbro se reflejaba en sus angulosos rasgos, realzando su ya fría y distante expresión,
como si estuviera cubierto por una capa de hielo fino.
Era tan intimidante que los camareros de paso no se atrevían a mirarlo directamente.
Gabri se acercó y dijo. “No me esperaba que el se?or Zesati llegara tan temprano.”
Sebastián miró brevemente y dijo, “Solo llegué un par de minutos antes que tú“.
2/3
Capitulo 207
Gabri se quito el sombrero y lo colocó on el asiento vacío a sudo
Sebastián le sirvió una taza de té a Gabri, advirtiéndole, “Está algo caliente
Gabri se incliné hacia adnte para sentarse y tomó un sorbo del té.
Gabri dio otro sorbo y preguntó “?El Sr. Zesati ya eligió los tos?”
“Las domas primero“, dijo Sebastión pasándole carta a Gabri.
E tomo, sintiéndose ligeramente sorprendida en su interior.
A pesar de posición de Sebastián en el país Torrenca, aún mantenía cortesía de un auténtico
caballero. ?Eso era realmente admirable!
Con su estatus, no necesitabacer a nadie.
En Ciudad Real, incluso en todo el país Torrenca, él era un hombre con poder absoluto.
Quizás eso sea simplemente una cuestión de buena educación.
Gabri pidió algunos de sus aperitivos favoritos y le pasó carta a Sebastián.
Sebastián a?adió otro par de tos.
Los tos llegaron rápidamente y Gabri, sin ser tímida con Sebastián,enzó aer con los
cubiertos.
3/3