Capítulo 204
La tenue luz del ambiente c sobre su rostro, dejándolo ba?ado en un suave
resndor,
ra y refinadao el jade.
Adam no esperaba que otra persona fuera una chica de una edad simr a suya.
En mente de Adam,s chicas jóvenes solían ser delicadas y frágiles.
Una chica con un reflejo tan ágil,
era algo digno de admiración.
Por un momento, Adam se tardó en reionar y retiró su mano.
Justo en ese instante, una joven vestida con un abrigo color beige se acercó corriendo, “Gabi, ?qué
pasó?”
Gabri lenzó una mirada a Natasha y dijo, “Nada.”
Con esas pbras, Gabri miró hacia Adam y preguntó, “?Estás bien tú?”
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“Yo también estoy bien,” respondió Adam con un ligero movimiento de cabeza.
“Eso está bien.” Gabri le regaló una leve sonrisa al escuchar que Adam también estaba bien, y se
alejó junto a Natasha.
Adam observó silueta des dos chicas, y por un instante se quedó perplejo.
Además, e era unapleta desconocida.
Pero Adam sentía una extra?a sensación de afinidad hacia e.
Como si se conocieran desde hace mucho tiempo, era
una sensación muy extra?a.
?Podría ser una ilusión?
Adam se quedó mirando al frente, hasta ques figuras des dos se perdieron en multitud, sin
volver en si.
“?Adam! ?Qué miras?” Santiago se acercó y le dio una palmada en el hombro.
Adam volvió en sí y dijo, “Ah, ?nada!”
Santiago, curioso, miró en dirión que Adam había estado observando, pero no vio nada especial,
así que no pensó más en el asunto.
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?Vamos, Adam! ?A beber!” Dijo él.
Adam siguió los pasos de Santiago.
Con un secreto en su corazón, Adam bebió bastante, y todos terminaron ligeramente
ebrios.
Eran unos jóvenes de 18 a?os con una estricta educación familiar, así que naturalmente no podian
volver a casa en ese estado.
Por suerte, los padres den estaban de viaje, así que los tres decidieron ir a casa de
A ma?ana siguiente era sábado, así que no tenían que preocuparse por ir a escu. Al llegar a
casa den, tomaron una ducha rápida y todos se amontonaron en una cama, quedándose dormidos
al poco tiempo.
Cuando Adam despertó, nieve afuera habia parado sin saber cuándo, y luz del sol entraba por
ventana, resultando un poco deslumbrante,
El ronquido en habitación subía y bajaba.
Los ronquidos de un chico de 18 a?os eran más fuertes que los de los otros.
Adam cogió su teléfono para mirar hora,
erans diez y media.
Adam se frotós sienes, se levantó y fue al ba?o avarse.
Había estado en casa den muchas veces y conocía el lugar muy bien.
Después de asearse,n entró desde afuera, quitándose el sombrero, “?Adam, ya despertaste!
Compré algo para desayunar, ?Kelvy y Santiago todavía duermen?” Dijo él. Adam asintió con
cabeza.
“Voy a despertarlos.”n dejóida en mesa y se quejó: “?Cómo pueden dormir tanto? Desde
las once de noche hasta ahora, ?qué son, reencarnaciones de cerdos?”n levantó manta de
golpe y abrió ventana.
El aire frío entró a raudales, haciendo que los dos en cama temran de frio y se despertaran
rápidamente, “Demonios, qué frio! ?Qué estás haciendo tan temprano, mama?”
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ma?ana!
Santiago finalmente se despabilo.
tan lesnzó ropa limpia y dijo, “Levantense rápido! Adam ya los está esperando para desayunar.”
Santiago se vistió de m gana.
Kelvy se vestia mientras preguntaba, “?Compraste mis empanadas de carne favoritas?”
“Laspre,” confirmón con cabeza. “Apúrense, que pronto será hora de almorzar.”n era el
más organizado de los cuatro chicos, capaz de manejar los asuntos domésticos de manera impecable,
cuidando siempre muy bien de los otros tres.
Santiago erao un mentor en vida, aunque sus notas no eran buenas, se destacaba en su forma
de tratar as personas.
Kelvy era de los que no seplican, sin malicia. Lo que los otros tres hacían, él simplemente los
seguia.
Adam era más bien reservado, de pocas pbras, pero siempre cumplía lo que decía.
Los chicos se arreban en un abrir y cerrar de ojos; en menos de diez minutos, ambos aparecieron
en s de estar, frescos y listos para empezar con el desayuno.