Capítulo 121
Después de que Gabri se fue, Rosa dijo: “Yoli, ?Gabri se pasó de raya! ?Quieres que vaya y le
dé una lión?”
Ynda frunció el ce?o y dijo con disgusto: “?Rosita! ?Cómo puedes har así? Gabi puede que no
me considere su hermana, pero yo siempre he tratadoo una hermana menor. ?No permitiré que
nadie moleste!”
Rosa suspiró y dijo: “Yoli, eres demasiado buena. La gente se aprovecha de los buenos,o el
caballo bueno que todos quieren montar.”
Ynda dijo con una sonrisa: “No importa, perder a veces es ganar.”
Mientras Ynda se mostrabao hermana mayor generosa y bondadosa, observaba
disimdamente el entorno.
Sebastián había estado sentado en mesa de aldo todo el tiempo.
Eso significaba que seguramente él había notado.
Después de todo, no había muchas chicas en este mundo dispuestas aer solo vegetaleso
e. Tenía que asegurarse deer con gracia y recuperar dignidad que había perdido antes.
Con ese pensamiento, Ynda inconscientemente se enderezó y no se permitió rjarse en lo más
mínimo. Roberto había estado observando a Ynda y dijo en voz baja: “Hermano Sebas, heredera
de familia Mu?oz es igual que tú. ?E también es vegetariana! No es de extra?ar que dijera que los
conejos son lindos, probablemente está acostumbrada aer verduras y no tiene corazón para
comer carne de conejo. Pensándolo bien, parece que tienen bastante enún.”
Si hubiera sido otra persona, Roberto habría pensado que estaba fingiendo.
Pero era Ynda.
Ynda era tan bondadosa que no podía hacer algo así de pretencioso.
Sebastián giró cabeza con calma, sus ojos se oscurecieron ligeramente, “?No crees que Gabri
parece más una heredera de una familia distinguida que Ynda?” Preguntó.
En términos de presencia, belleza yportamiento, Ynda no podíapararse con Gabri.
Ni siquieras distinguidas damas de Ciudad Real podían igur a Gabri.
Roberto frunció el ce?o ligeramente y respondió: “?Hermano Sebas! No te dejes enga?ar por Gabri.
Es posible que todo lo que hizo antes haya sido actuado. ?Quién en Capital Nube no conoce
reputación de Gabri?”
Roberto pensó durante mucho tiempo y concluyó que Gabri no podía haber dicho esas pbras
sinceramente. ?Debía estar actuando!
E estaba jugando a ser difícil.
Sebastián giró su rosario, y dijo con una voz ronca, “Abre los ojos de una vez. La que realmente está
actuando es Ynda. Pero, obviamente, e subestimó a Gabri.”
Si Gabri fuera tan tontao decían los rumores, que habría salido perjudicada esa noche no
habría sido Ynda, sino e..
Roberto continuó diciendo: “Hermano Sebas, ?realmente te equivocas con Srta. Mu?oz! No
conoces en absoluto. La última vez vi alimentando perros callejeros, y vez anterior estaba
ayudando a un ni?o
1/2
11:15
Capítulo 121
perdido a llegar a casa, y vez antes de esa…”
Sebastián encendió un cigarrillo, y tras el humo, era difícil discernir expresión en sus ojos profundos,
“?No es mucha coincidencia que siempre estés allí para ver esos actos de bondad? Tienes 28 a?os,
no 8. Recuerda usar más cabeza cuando te enfrentes as situaciones.” Dijo él con frialdad.
Una coincidencia podría ser solo eso, una coincidencia.
Pero tantas coincidencias, y siempre presenciadas por Roberto, eran ramente intencionales.
“Hermano Sebas, ?en tus ojos soy un tonto?” Roberto estaba algo perplejo, se preguntaba cómo
Sebastián siempre acababa defendiendo a Gabri.
This content provided by N(o)velDrama].[Org.
Sebastián exhaló lentamente un anillo de humo, y mientras el humo se dispersaba, los rasgos fríos y
distinguidos de su rostro se volvieron más ros. Después de un momento, susbios se movieron
ligeramente, “Confía en ti mismo, debes fijarte menos ens apariencias y usar más cabeza.”
Roberto no tenía muchos defectos, pero su punto débil era su juicio.
Sebastián a menudo se metía en problemas pors mujeres.
“Hermano Sebas, por favor, no te dejes enga?ar por e.” exmó Roberto con tanta pasión que, con
un movimiento de brazo, derribó tetera de mesa. La tetera estaba a punto de estrerse contra el
suelo, rompiéndose en pedazos y salpicando todo con agua.
“Ten más cuidado.” Una mano nca y delicada se movió rápidamente para atrapar tetera,
colocánd de nuevo sobre mesa de forma segura: “?Esto está recién hecho y está muy caliente!”
Siguiendo mano, se encontraban con cara de Gabri, estaba tan serena hasta el punto de
parecer excesivo.
Sebastián levantó ligeramente mirada y observó, con unos ojos profundos y oscuros. Comentó
con una voz baja y grave, “Buenos reflejos.”