Capítulo 27
Gabri camino apresuradamente hacia su tio y dijo, “Tio, ?cómo es que viniste?”
Sergio respondió. “Tu mamá dijo que no es seguro para una chica caminar s por noche, me pidió
que viniera a buscarte.”
Gabri asintió, sintiendo algo extra?o en su corazón.
Siendo una persona fuerte, siempre fue e quien protegió a los demás, esa era primera vez que un
miembro de familia protegia…
Esa sensación
era extra?a en e,
pero no le desagradaba.
N?velDrama.Org exclusive content.
“Entonces, ?vamos a ese lugar esta noche?” Sergio continuó.
Gabri sabia muy bien a qué se referia con “ese lugar” y dijo, “Vamos!”
Gabri necesitaba dinero urgentemente, queríaprar un teléfono móvil, unaputadora,
mejorar su equipo… y además mudarse del sótano.
Con un teléfono y unaputadora, podría hacer grandes cosas.
La forma más rápida de ganar dinero era el casino.
Sergio dijo emocionado: “?Vamos! Esta noche, tú y yo vamos a dejar ese lugar patas arriba.”
Ambos avanzaron con decisión hacia el casino.
El lugar estaba tan abarrotadoo siempre.
Sin embargo, esa noche suerte de Gabri no parecía estar de sudo.
Perdió seis veces seguidas.
Solo ganó una vez.
Sergio miró preocupado a Gabri y le dijo, “Sobrina Gabi, ?qué te pasa hoy que no estás en tu mejor
forma?”
Gabri respondió despreocupada: “El que siempre gana en el juego es un santo, ?yo solo soy unal
persona normal!”
?Una persona normal ganaría más de diez veces seguidas noche anterior?
Sergio se rascó cabeza.
Sospechaba que Gabri lo estaba enga?ando, pero no tenía pruebas.
“?Por qué estás perdiendo tanto? Anoche estabas increible.” La mirada de Roberto pasó casualmente
por allí, frunciendo ligeramente el ce?o con una expresión de disgusto en sus ojos.
Desde el incidente con familia Mu?oz, lo había visto en ese lugar dos noches seguidas. ?No podia
creer que fuera una coincidencia!
Aldo de Roberto había otra figura, envuelta en un aura fria y distante. La figura era intimidante, que
hacía que gente no se atreviera a mira directamente.
1/2
Al oirs pbras de Roberto, su mano que sostenia un rosario se detuvo. Sus nudillos,o jade, se
enganchan cons cuentas de color oscuro, con líneas distintas y una apariencia especialmente
atractiva.
“Lo hace a propósito.” Dijo Sebastián, que estaba aldo de Roberto. Dijo eso mientras levantaba
ligeramente mirada. Debido a que llevaba un sombrero, solo se podía ver una parte de su barbi
de tez ra.
“?Lo hace a propósito?” Preguntó Roberto, algo confundido.
“E ha perdido seis veces, pero el dinero que perdió en esas seis veces no es ni mitad de lo que
ganó esa única vez.” Argumentó Sebastián.
Roberto lo miró con incredulidad, y luego lo entendió, “?Tiene miedo de mar atención del casino?”
Sebastián asintió levemente.
Roberto se tocó barbi y dijo, “Estoy seguro de que Gabri está jugando al gato y al ratón con
nosotros. Hermano Sebas, tienes que tener cuidado de no caer en su trampa!”
De hecho, ?qué habilidades de juego podía tener Gabri?
Solo tenía a alguien dándole consejos por detrás. Si no se equivocaba, persona que daba los
consejos era el tio de Gabri.
Seguramente Sergio se hacía pasar por un jugador mediocre para que Gabri mara atención y
asi otros se fijaran en e.
Sebastián giró su rosario, levantando vista hacia Roberto y dijo. “?Crees que soyo tú?”
Roberto era un hombre que disfrutaba del juego, no le importaba si era ético o no.
Describirloo un yboy no era exagerar.
Sebastián era todo lo contrario.
Roberto reflexionó por un momento y dijo, “Hermano Sebas, no todass mujeres sono Gabri,
espero que no hayas desarrodo un miedo as mujeres por e. Por ejemplo, verdadera heredera
de familia Mu?oz, se?orita Mu?oz. E es especialmente amable, estoy seguro de que anrá su
compromiso, debe haber algún malentendido…”
Roberto admiraba a Ynda.
Aunque Ynda creció en una familia pobre, mantenía elegancia de una dama de buena familia.
Frente a falsa hermana que le había robado todo desde peque?a, todavia podia elegir perdonar. No
solo eso, sino que también tenia un corazón grande para los ni?os sin hogar.
Ynda era tan purao una hoja de papel sin mancha del mundo mundano.
Enparación con e, Gabri estaba lejos de ser su igual.
“Ynda es se de persona que es, los hechos han más ques pbras,” dijo Sebastián con
un tono indiferente
Roberto frunció el ce?o y replicó, “hermano Sebas, te aseguro que se?orita Mu?oz no es ese tipo de
persona. A veces no solo los oidos enga?an, también lo hacen los ojos. Creo que deberías conoce
un poco más. No puedes juzgar a todos con misma vara, por un malentendido, podrias estar
perdiendo oportunidad de conocer a se?orita Mu?oz.”