Capítulo 19
David se quedó mirando y dijo:
“Sé que ustedes, familia Zesati, ahora están metidos en un problema financiero, y también recuerdo.
cuando nosotros, familia Mu?oz, estábamos en apuros, ustedes, los Zesati, nos echaron una mano.
Pero no pueden usar eso para hacer chantajearnos emocionalmente, eso no es cosa de caballeros.”
?Los Zesati en crisis financiera?
?Cuándo se metieron los Zesati en este problema financiero?
?Entonces era por eso que los Mu?oz querian romper elpromiso?
Eva entrecerró los ojos.
David mó a un sirviente para que trajera una bandeja cubierta con un pa?o rojo. “Eva, cuando los
Mu?oz estábamos en crisis, Javier, tu hermano, nos dio cien mil. Ahora, nosotros, los Mu?oz,
devolvemos el doble, junto con prenda de buena fe.”
En aquel entonces, Javier había dado cien mil.
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?Devolver doscientos mil ya era más que generoso!
Mientras haba, David destapó el pa?o rojo de bandeja.
Había montones de billetes nuevos y un amuleto de jade con forma de dragón.
Eva levantó mirada hacia David.
Como si lo viera por primera vez.
Si no lo hubiera visto con sus propios ojos, nunca hubiera creido que este hombre fuese David.
?Parecía que el tiempo realmente podía cambiar a una persona!
Cuando los miembros de familia Mu?oz y los de familia Zesati acordaron el matrimonio, no fue
porque los Zesati lo forzaran, sino porque el mismo David lo había prometido.
Ahora, por los rumores de que familia Zesati estaban en crisis financiera, querian desvincrse y
romper elpromiso, poniendo una cara de justiciero.
?Qué hipocresia!
Viendo que Eva no decía nada, David frunció el ce?o. ?Qué está pasando? ?Es poco? ?Son
doscientos mill Eva, avaricia rompe el saco.”
?Quejarse de que doscientos mil es poco!
Eso era mostrar una actitud descarada.
Eva miró a David. “David, eres un ingrato!”
Si no fuera por esos cien mil de hace veinticinco a?os, ?los Mu?oz estarían donde están ahora?
?Y ahora los Mu?oz venían con doscientos mil a humir!
?Qué ridículo!
?Cuánto quieres? ?Dime una cifra!” David apretó los dientes y con los ojos entrecerrados dijo: “Pero,
Eva, no te pases de raya. ?La paciencia tiene un limite!”
14.02
Eva sacó otro amuleto de jade del bolsillo y lo estrelló contra el suelo. “Blen, si insistes en romper el
compromiso, te lo concedo. Desde hoy, nuestro acuerdo matrimonial se termina aquí. Cortamos
nuestroszos! ?Que no nos veamos ni en pintura! ?Y espero que no se arreplentan por esto!”
?Arrepentirse?
?Eva realmente pensaba que los Zesati eran tan codiciados?
La mirada de Ynda estaba llena de sarcasmo. “Tía, también espero que recuerde lo que ha hecho
hoy y que no se arrepienta. No haga cosas vergonzosas y sin pbra.”
Ynda no quería tener nada que ver con una familia caldao los Zesati.
Si iban a cortar loszos, que fuera de manera limpia.
Para evitar que los Zesati causaran más problemas en el futuro.
David sacó algunos billetes más de su billetera y los puso en bandeja. “Eva, después de todo,
nuestras familias hanpartido muchos a?os de amistad. Este dinero extra, tómaloo un detalle
de mi parte. No es fácil para una viuda y huérfanao ustedes sobrevivir. Si en el futuro no pueden
seguir adnte y tienen que dormir en calle, siempre pueden venir a nosotros a pedir refugio. Justo
nos quedan algunas habitaciones para servidumbre libres, seríao hacer caridad.”
Ya que todo había quedado ro y no había razones para seguir fingiendo, de todos modos familia
Zesati ahora no era más que una sombra de lo que fue.
Eva agarró otro amuleto y, dándole mano a abu Zesati, se fue con cara llena de rabia.
“Mamá, vámonos.”
La abu Zesati, que había vivido mil y una vida, aunque estaba que echaba chispas, no lo demostró