Capítulo 1985
Eligió unos zapatos, pagó y, al cruzar otra puerta de tienda, pensó en dar otra vuelta antes de
irse; sin embargo, me topó con alguien que pensó que no vería tan fácilmente de nuevo.
Era mujer a que ayer había propinado una cachetada, y ahora estaba sentada en un banco
probándose zapatos.
Sus miradas se cruzaron inesperadamente, y cada una sentía una sensación de desdén por otra.
Alicia le echó un vistazo a los zapatos que e estaba probando, unas sandalias con
tiras de cristal.
Al ve, el rostro de Mireia se ensombreció de inmediato, y se levantó para ir frente al espejo de
cuerpo entero a ver cómo lucían los zapatos en sus pies.
“?Qué estás haciendo aquí si no te gusta ir depras?”
?No le gustaba ir depras?
Obviamente, eso iba dirigido a Alicia.
Alicia se detuvo, cruzó los brazos y giró aburrida para enfrentarse al espejo, observando a Mireia a
través del espejo.
“He venido siguiéndote hasta aquí“.
Mireia levantó mirada, miránd también a través del espejo.
Alicia soltó una profunda sonrisa. “?Es eso lo que piensas?”
Mireia frunció el ce?o.
Pero Alicia miró de reojo, se giró y se acercó a una vitrina para tomar un zapato y
examinarlo.
“?Qué te importa lo que haga aquí? Entre nosotras no hay necesidad de saludarnos; ?para qué fingir
que nos despreciamos? ?No te resulta un poco asqueroso?”
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Dicho esto, dejó el zapato sobre el mostrador.
Los ojos de Mireia en el espejo se volvieron gélidos hasta dar miedo.
Alicia no volvió a mirar y salió caminando.
Los vendedores que estaban junto a Mireia intercambiaron miradas, sintiéndose incómodos.
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Habían oído ques hermanas de familia Valdivia no se llevaban bien, pero nunca pensaron que
llegarían al punto de ni siquiera fingir cordialidad en público.
No cabía duda, siendo criadas en familia Valdivia, esa franqueza y arrogancia eran inimitables.
Mireia, a través del espejo, vio expresión de los vendedores y se sintió humida.
Al subir al ascensor, Alicia preguntó con desinterés: “?Dónde es fiesta de esta noche?” Marco, que
la seguía, respondió: “En el hotel Vi Acosta de Bahía Imperial.”
Alicia arqueó una ceja. “Vaya, han escogido un buen lugar.”
Marco no dijo nada.
“?Es difícil entrar?”
Marco miró de reojo. “Tal vez necesitemos que su padre consiga una invitación.”
Alicia frunció el ce?o y salió del ascensor. “De acuerdo.”
Sacó su teléfono y mó a Lisandro.
Cuando llegó a mansión, Lisandro ya estaba esperando en el sofá del salón.
Sobre mesa de centro había una invitación con letras doradas en relieve.
Alicia sonrió y, al abrir invitación, dijo: “Gracias, papá.”
Lisandro apretó losbios. “Sabes que ir allí solo te causará problemas, ?y aun así vas?” “Una fiesta
tan elegante, nunca he visto una. Quiero ir a ver cómo es.”
Lisandro suspiró con resignación. “Trata de no montar escenas, resuelve tus asuntos personales en
privado, por favor.”
“Yo no soy tan imprudente, solo quiero ir a mirar.”
Pero sus pbras sonaban poco convincentes.
Al ver que él no contestaba, el mayordomo intervino:
“Aunque familia Valdivia no tenga vínculos directos con el mundo del entretenimiento, siempre hay
conexiones que pueden rcionarnos a través de otros. La alta sociedad de Ciudad P no es muy
grande.
Si en esta fiesta se cierra subasta de un guion, podría elevar economía de Ciudad
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P a un nuevo nivel. No solo aumentaría el ingreso medio de poción, sino ques inversiones en
artesanía, moda y especialmente en constrión de sets para pelícs serían significativas. Una
vez que estos trabajos de prodióniencen, eso nos afectará, por eso esta fiesta es
especialmente importante.”
Escuché que el Sr. Octavio tenía intención de asistir a esta fiesta, pero quería hacerlo por su cuenta…
Al fin y al cabo, solo lleva dos a?os al frente de empresa y todavía está registrado en universidad;
por sí solo es imposible que entre fácilmente a esta fiesta.”
En realidad, al principio Alicia no consideraba bastante especial esta fiesta, pero ahora que álvaro lo
mencionaba, parecía que e era que no sabía mucho.
Al final, e miró a álvaro, “?Así que rechazaron a Octavio para fiesta?”
“?Ni siquiera encontró puerta! ?De dónde sacas eso de que fue rechazado?”
Lisandro haba con un tono algo pesado, ramente estaba un poco molesto.
Alicia frunció el ce?o, echó un vistazo a invitación en su mano.
?Cómo era eso posible?
E solo necesitaba hacer una mada para entrar.
álvaro entendió confusión de Alicia y a?adió:
“De hecho, el se?or también estaba esperando que el Sr. Octavio le hara, pero…”
Antes de que terminara, Alicia ya tenía una idea de lo que quería decir.
Pero Octavio no vino a pedir ayuda a su padre.
Su cabeza, un poco aturdida, quizás no estaba pensando con mucha ridad.
Un montón de cosas desordenadas se entrzaban en su mente,o un ovillo dena cada vez
más enredado.
Se veía pálida.
álvaro observó su reión y agregó: “Así que, hoy el Sr. Octavio trae a se?orita Mireia a fiesta
por una razón, no tienes que preocuparte demasiado. Espera a que el Sr. Octavio te lo explique.”
Alicia forzó una sonrisa, “Estoy un poco cansada, subiré a descansar.”
El mayordomo y Lisandro vieron subirs escaleras.
“Se?or, ?está segura de que se?orita asistirá? Ayer rompió un auto del Sr. Octavio.”
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Lisandro frunció el ce?o, “Si no dejo ir, es capaz de destrozar mi mansión en silencio.” álvaro no dijo
nada más.
Era impredecible.
As siete de noche, varios autos de lujo atravesaban bulliciosa ciudad hacia el Hotel Vi Bahía
Imperial.
El ambiente festivo de ya resonaba en los alrededores de mansión, mientras que el interior era
un mundo aparte.
Visualmente, había una ra separación de ambientes. Afuera estaba el mar y ya, adentro, una
vi de lujo de primer nivel.
El dise?o del jardín de mansión era muy privado, a pesar de estar junto al mar, daba sensación de
retirarse as monta?as.
Los coches se detuvieron en el estacionamiento cercano y en única entrada a mansión, había
personal revisandos invitaciones; seguridad era tan estricta que sin una invitación, uno ni siquiera
podía acercarse al lugar.
Tras entregar su invitación, mayoría des parejas entraban a mansión con una sonrisa en el
rostro.
Un Maserati se acercó lentamente al estacionamiento.
La puerta del conductor se abrió primero, salió una piernarga vestida con un pantalón de traje
perfectamente nchado que tocó el suelo, seguida por una figura esbelta y recta que se paró junto a
la puerta del coche.
Bajos luces, ese rostro bello y frío, con ojos estrechos y pálidos, barrió dirión del copiloto y,
tras ajustarse los pu?os de camisa, se dirigió a abrir puerta del copiloto.
Mireia salió del coche y se paró frente a Octavio, mientras esbozaba una ligera sonrisa.
Su cabellorgo estaba cuidadosamente peinado y su maquije era lo más refinado y natural.
E miró de reojo el brazo de Octavio, cuando un valet se acercó, pero él retrocedió un par de pasos y
cerró él mismo puerta del coche.
brazos frente
Mireia se sintió un poco decepcionada, cruzó a e, sosteniendo su Mireia se sintió un poco
decepcionada, bolso y siguió a Octavio.
A/Q
Mientras entregaban invitación, Mireia de repente agarró del brazo a Octavio.
Los dos empleados que revisabans invitaciones los miraron y, con una reverencia, les dieron
bienvenida y los dejaron pasar.
Mireia contenía respiración y se concentraba en Octavio todo el tiempo, temiendo que mostrara
signos de impaciencia o enojo.
Pero hasta que se acercaron al salón de banquetes del hotel, él seportó con normalidad y sin
ningún signo de iodidad.
Solo cuando volvió a ver su mano en su brazo, tensión en su rostro se desvaneció porpleto.
Ambos aparecieron juntos en fiesta, un par demasiado joven para este evento, destacando entre
multitud.
Muchos habían luchado mitad de sus vidas para ganarse el derecho de estar aquí, y muchos habían
pagado con su juventud y su cuerpo, todos ellos con unarga trayectoria social a sus espaldas,
?cómo podíanpetir con ellos en juventud?
Era impresionante, pero también desequilibrante.
Algunas personas nacían ya en cima de los demás.
Algunos simplemente nacían mucho más alto que el punto de partida de otros.
?Pero cómo era esos posibles? Siempre pensó que aquel joven era el novio de peque?a princesa.
?Qué estaba haciendo aquí con otra mujer?
Tras un breve momento de silencio, el barullo regresóo si nada hubiera pasado.
Solo que ahora, ens conversaciones, a veces aparecían pbraso se?orita de familia
Valdivia, mimada princesita de Ciudad P, Alicia.
Israel, quien había estado esperando en un rincón llegada de Mireia, se acercó tan prontoo
vio.
“?Mireia!”
La sonrisa en el rostro de Mireia se congeló por un instante, mientras apretaba más fuerte el brazo de
Octavio y se acercaba un poco más a él.
La expresión de Israel se ensombreció al instante, y su mirada se posó sobre Octavio, examinándolo
abiertamente sin el menor reparo.
Ambos eran del mismo a?o, pero de diferentes especialidades. Además, el hecho de que
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él estuviera saliendo con Alicia no era un secreto solo en su escu, sino en toda
Ciudad P.
Lo que no entendía era por qué hoy había dejado a caprichosa se?orita Alicia y en cambio había
venido con Mireia.
E era mujer que él estaba cortejando en ese momento y a quien había invitado con esperanza
de ganarse su favor, sin recibir a cambio ni un poco de reconocimiento, pero que ahora había llegado
del brazo de otro hombre.
El resentimiento y arrogancia que había reprimidoenzaron a surgir.
Incluso Mireia se sentía incómoda con forma descarada en que Israel miraba. Calmando su
nerviosismo, levantó una sonrisa y cambió dirión de mirada de
Israel.
“Se?or Arriaga, gracias por invitación de hoy, si no fuera por ti, me temo que no tendría
oportunidad de conocer a tantos directores y actores consagrados…”
Todo hombre deseaba ser admirado por una mujer.
Israel parecía muy sentirsecido.
“Esto es solo el principio, ven, te presentaré.”
Dicho esto, Israel se acercó más a ellos.
Mireia, aún cogida del brazo de Octavio, instintivamente quiso esquivar, pero Octavio no se movió.
Cuando Israel se acercó, volvió a fijar su mirada en Octavio. Después de unos segundos, de repente
sonrió y metiós manos en los bolsillos del pantalón, asumiendo una postura orgullosa.
“?Cómo es que vienes con Mireia?”
?Mireia?
Los ojos de Octavio se entrecerraron ligeramente, y una ligera sonrisa se formó en susbios.
Una sonrisa distante y cortés, típica de un caballero, era su sello distintivo.
“El ambiente aquí no es muy bueno, es peligroso para una chica venir s, después de todo, e
puede considerarseo mi hermana, por supuesto que no puedo deja venir s.”
La pbra “hermana” pinchó el corazón de Mireia.
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La se?ora Lorena lo había enviado para protege, y lo mejor sería hacer que Israel perdiera toda
esperanza de persegui.
Ahora, con esa pbra “hermana“, esa rción no interfería con que Israel continuara cortejánd.
Sin embargo, Israel se detuvo al oírlo, giró cabeza hacia Mireia y,o si algo hubiera pasado por
su mente, parpadeó desorientado.
Sorprendentemente, no dijo nada.
Octavio giró cabeza hacia mujer y dijo con calma: “Ya que tienes esta oportunidad, ?por qué no
vas con él a conocer a algunos de los mayores?”
Mireia vaciló, “?Y tú?”
“Yo me daré una vuelta, siempre que no salgas del salón de fiestas, permaneceé dentro de tu campo
de visión.”
La voz de Octavio era profunda y su tono era una suavidad que raramente escuchaba Mireia.
Después de vacr un momento, Mireia soltó el brazo de Octavio.
Israel se apresuró a avanzar, ofreciendo su brazo dodo a Mireia. Después de pensarlo, e colgó
su mano de su brazo.
Israel sonrió y, antes de llevarse a Mireia, miró de reojo a Octavio.
Después de dar unos pasos,e miró hacia atrás preocupada y vio a Octavio aún parado en el mismo
lugar, sonriéndole. Se tranquilizó y le devolvió sonrisa.
En ese momento, un camarero pasó con una bandeja de copas aldo de Octavio y identalmente
golpeó su brazo.
Mireia susurró un suave “Ay“, y el camarero ya se había disculpado con Octavio, dándole espalda a
e.
Al ver que Octavio movía cabeza con cierta indiferencia, Mireia finalmente giró suya.
Israel caminaba con e entre multitud, “Alicia, estás hermosa hoy. Es primera vez que te veo
vestida así, muy diferente a imagen que tengo de ti.”
La sonrisa en el rostro de Mireia se tensó por un momento, “Gracias.”
Mientras avanzaban, Israel giró su cabeza para observa, sin ocultar su mirada.
Mireia frunció ligeramente el ce?o, incómoda, pero voz del hombre sonó de nuevo,
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“Mira, Mireia, este es el director Eric, el director de obra de teatro ‘La Muchacha del
Té‘, debes conocerlo.”
Mireia se reanimó de inmediato, emocionada al ver al hombre de cabello canoso frente a e.
“Director Eric, es un cer. Soy una actriz novata en el mundo del teatro, y me encanta obra ‘La
Muchacha del Té‘.‘
En ese momento, Israel mó a un camarero que pasaba y pidió dos copas de vino.
El camarero bajó bandeja y extendió dos copas hacia Israel.
Israel cogió una y se pasó a Mireia.
Octavio apartó mirada y se dirigió a esquina más cercana a entrada, observando con desdén a
todos los presentes en fiesta, quienes se veían brintes y
deslumbrantes.
?Qué se de corazón codicioso y sucio se escondía bajo fachada de un caballero encantador?
Todos eran de misma manera.
Incluyéndolo a él.
Parecía que Mireia estabapletamente cautivada por Israel, su actitud mostraba que estaba
disfrutando del momento.
Al menos, realmente le gustaba el teatro.
Después de una siesta profunda, despertó un poco tarde, y después de vestirse y maquirse, ya no
era temprano.
Llegó al lugar cuando cena apenas habíaenzado, Marco estacionó el auto y Alicia ya había
entregado invitación al personal.
Cuando confirmaron su entrada, se escuchó voz de Marco detrás de e, “Se?orita, ?quiere que
pa?e?”
Alicia lo miró y sonrió: “Marco, te ves muy atractivo hoy.‘”
Marco no sabía por qué de repente lo elogiaba, pero al siguiente segundo obtuvo su respuesta.
Alicia dijo: “Si dices eso, ?y si aparecemos juntos y gente piensa que eres mi novio qué hacemos?”
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La curva de susbios se amplió un poco más, “él también se encuentra aquí, y aunque
él no se confunda, gente hará y eso lo haría sentir incómodo.”
Marco frunció el ce?o, “él trajo a Mireia al evento, si hamos de chismes,
probablemente ya seas el tema de conversación para muchos. Si es así, y apareces
s ahora, única incómoda serás tú.”
Las pbras de Marco, por primera vez, tenían un tono bastante emotivo.
Estaba molesto, estaba enojado.
Alicia estaba algo sorprendida.