Capítulo 1941
Capítulo 1941
Cuando Octavio entró, chica ya había vaciado su moch y esparcido los libros sobre su cama.
“Alicia.”
él se acercó y puso el pastel que llevaba en mano sobre el escritorio junto a ventana.
Alicia estaba sentada entre montones de libros, sosteniendo un jugo y mirándolo, “?Qué pasa?”
“?Acaso mi cama es para estudiar?”
Alicia bnceaba sus pies, “Mi cama se puede usar para muchas cosas.”
No es que los deberes tuvieran que hacerse obligatoriamente en el escritorio.
Octavio entrecerró sus oscuros ojos y se quedó parado aldo del escritorio observando inocente y
abierta cara de Alicia. Bajó mirada y su vista se deslizó hacia los ncos tobillos de e que se
movían al pie de cama, luego se giró y tomó un sorbo de agua.
“Baja de ahí.” Dijo de espaldas a e, con voz fría.
“Pero aún no he terminado mi jugo.”
Octavio no dijo nada, pero Alicia vio cómo bandeja que él había puesto en el escritorio y que su
cuerpo había estado ocultando, se deslizaba lentamente hacia su campo de visión.
Una sonrisa se dibujó en su lindo rostro, luego vio cómo mano de Octavio que empujaba el borde de
“Come rápido el pastel, odio ese sabor empgoso.”
E saltó de cama y se acercó a él, le empujó ligeramente con cadera y el costado de su cuerpo.
Octavio se deszó un paso por el empujón.
Alicia se apoyó allí, sosteniendo un tenedor y un cuchillo, cortó un pedazo de pastel y se lo llevó a
boca.
Luego lo miró con ojos sonrientes, “Si no te gusta, ?para qué trajiste el pastel? Yo no dije que quería
Octavio apretó mano que sostenía el vaso de agua, giró cabeza y vio cómo el to de pastel se
deslizaba fuera de su vista.
Los movimientos de Alicia eran rápidos,o si temiera que él le quitara el pastel a mitad de camino.
Los sirvientes de casa sabían que a Octavio no le gustaban los dulces, pero aun así, prepararon dos
porciones de pastel.
Alicia seiós dos porciones.
El cuarto estaba lleno del dulce y empgoso olor del pastel.
Después de terminar el pastel y darse unas palmaditas en el estómago, chica suspiró satisfecha y
volteó para ver a Octavio sentado erguido en si de aldo, con el codo apoyado en mesa y sus
dedos definidos ligeramente curvados apoyándose en su meji, mientras su mirada se fijaba en
página del libro que tenía bajo su mano.
La luz del sol entraba por ventana y lo envolvía, reflejándose en su camisa nca, haciéndolo lucir
limpio y pálido.
Por suerte, siempre había tenido una buena piel, si no, estaría celosa de piel de él.
Un hombre, que era más bonito que muchas chicas.
E se acercó, inclinando su cabeza hacia el libro que él estaba leyendo, “?Qué estás mirando con
tanta atención?” Su hombro tocó su brazo y su cabecita se acercó a su cara, su cabello desprendía un
suave y agradable aroma, mezdo con su propio olor característico y un poco del aroma del pastel
de fresa.
No era muy fuerte, pero a esa corta distancia, presencia era indescriptiblemente intensa.
él se inclinó hacia atrás.
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E, movida por curiosidad, se acercó aún más al libro, apoyando casi todo su cuerpo sobre
mesa y sobre él.
Frunciendo el ce?o, él retiró mano en que e se apoyaba de mesa y también cerró el libro que
tenía en mano. Al ver que portada era de un libro sobre finanzas, Alicia frunció el ce?o con
desdén y se enderezó.
“Ven a ayudarme con el estudio. Ya llevo aquí un buen rato, al menos debes ense?arme un problema,”
Dicho eso, ya se había movido hacia cama.
Octavio cerró los ojos, sabiendo que nada de lo que dijera haría irse de su habitación por su propia
voluntad, contuvo su desagrado y dijo con voz profunda:
“Ven aquí.”
“No quiero. Estoy cómoda aquí.”
Alicia se sentó en el borde de cama, sus pantus y pies ya separados, falda se había levantado,
mostrando una porción de sus delgadas piernas, mientrass bnceaba con desenfado.
La mirada de Octavio se oscureció por un momento y susbios se apretaron, “Alicia, ?nadie te ha
ense?ado que no debes entrar as habitaciones ajenas sin permiso y mucho menos a habitación
de un hombre?”
Alicia hizo un ruido con su nariz,o si estuviera meditando, arrastrando el sonido durante mucho
tiempo.
“Ah, pues no, creo que debe ser algo para lo que se necesita un detonante, ?no? Digo, ?quién me
diría esas cosas de nada?“”
Octavio entrecerró los ojos ligeramente y se puso de pie, caminando lentamente hacia e. Alicia lo
observaba con una sonrisa en los ojos, siguiendo cada movimiento suyo con mirada.
Dieciséis a?os y qué alto que estaba.
Tan bien parecido y encima guapo.
No era de sorprender que le gustara.
Finalmente, Octavio se detuvo junto a e y se inclinó hacia adnte.
La fragancia fresca y limpia se esparció al instante, los ojos de Alicia se fijaron en él y sus miradas se
cruzaron de
cerca.
Octavio observó su rostro pálido por unrgo tiempo, dibujando en susbios una sonrisa indiferente
con un toque de
descaro.
Levantó mano y apoyó cerca de e, inclinándose un poco más.
Alicia instintivamente se inclinó hacia atrás.
La sonrisa de Octavio se hizo más evidente, “Entonces te lo digo ahora, no entres así nomás en
habitación de otros
hombres.”
E parpadeó, sus ojos rígidos de antes se iluminarono pes negras bajo el sol.
“Oh, Está bien, ya entendí.”
Octavio frunció el ce?o al ver su risa despreocupada, sintiendo una pizca de frustración.
?E sentía amenaza o simplemente estaba escuchando lo que él decía?
Con el rostro serio, se enderezó y ya tenía un libro en mano.
Era un libro de matemáticas de primer a?o.
“?Hasta dónde llegaste cons ses de estos días?”
“Las primeras dos liones de primera unidad más o menos.”
Octavio se detuvo al hojear el libro y miró con desaprobación, “?Una semana y solo dos liones?”
Alicia asintió sin darle mucha importancia, “Sí, esos profesores particres se enredan en detalles
inútiles; han más
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formal y rítmico que mi papá cuando hace negocios. Son profes que contrate, pero parece que
estarían más felices siendo contratadoso ejecutivos en empresa.”
Octavio apretó losbios; e realmente era ingenua, por eso sus pbras eran sencis de entender.
La mayoría de los tutores de hoy en día eran estudiantes brintes de universidades prestigiosas y por
supuesto, preferirían trabajar en empresa Valdivia.
“?Tienes el cuaderno de ejercicios?”
Alicia miró hacia cama desordenada con libros y asintió, “Debería estar por aquí.”
Octavio miró de nuevo y se inclinó para encontrar el cuaderno de ejercicios entre los libros, revisó
los ejercicios de primera lión ys últimas preguntas, todas con una única respuesta correcta.
Fue directamente al final y efectivamente, encontró varias páginas de respuestas.
Su rostro se enfrió y arrancó esas páginas de respuestas.
Alicia frunció el ce?o.
Octavio arrojó el libro sobre e, “Haz los ejercicios de segunda lión.”
Ellà buscó su estuche entre los libros, pensando en sentarse en cama para escribir.
“Hazlo en el escritorio.”
El ce?o fruncido de Alicia ramente expresó su disgusto.
Pero Octavio tenía un aire de no aceptar réplicas y aunque e se resistió un poco, al final eligió el
escritorio.
Mientras se ponía los zapatos, murmuró: “Si no fuera porque me gustas, ?ni loca te haría caso!”
Octavio observó correr hacia si y sentarse, miró su figura por un momento y luego se giró para
ordenar los libros de su cama por materia.
Después de terminar un conjunto de ejercicios, Alicia se volvió para ver a Octavio sentado en cama,
con un libro y un lápiz en mano, garabateando algo.
Al notar su mirada, habló con voz tranqu sin levantar vista.
“?Terminaste?”
“Sí.”
él colocó el lápiz entres páginas del libro y se puso de pie, caminando hacia el escritorio. Miró el
reloj de pared, “Tardaste casi una hora en una serie de ejercicios básicos.”
Tomó el cuaderno de ejercicios de Alicia.
Revisó en dos minutos los ejercicios que e había tardado casi una hora en resolver.
Y parecía bastante disgustado..
“Con esa cara que tienes, sería un desperdicio que no te dedicaras al enga?o.”
Alicia frunció el ce?o, “?Qué pasa?”
“Pareces lista e inteligente, pero en realidad eres una tonta.”
Alicia mordió subio, pensando que sus pbras directas habían herido su orgullo, pero entonces le
oyó decir: “?Qué significa desperdicio?”
Octavio respiró hondo, conteniendo ira que de repente brotaba en su pecho y dejó el cuaderno
sobre el escritorio. pecho y dejó el cuaderno sobre el escritorio.
“Esta ecuación…”
Octavio era un tipo alto y en habitación solo había una si. Para explicarle el problema a Alicia, que
estaba sentada, tenía que inclinarse.
E se levantó de si. “Tú siéntate aquí.”
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Octavio miró.
?Acaso sabia ser considerada?
Alicia se estiró, tocándose cintura y el cuello, luego dio unos pasos por el cuarto, sonriendo divertida
hacia él. “Es incómodo para ti estar de pie y para mí escucharte asi.”
Octavio tomó asiento.
Alicia sonrió picaramente y se recostó sobre el escritorio con los brazos cruzados. “En se de
civismo dicen que respetar a los mayores es una virtud yo eres mayor que yo, cederte el asiento
es lo justo.”
Octavio giró el bolígrafo en su mano, a punto de soltarlo, cuando e se?aló un problema de opción
múltiple. “Profesor Octavio, ?por qué me equivoqué en este problema?”
El chico no dijo nada.
“?Profesor Octavio? Creo que si me explicas, podría aprender más de los tutores que he tenido.”
Octavio apretó el bolígrafo con fuerza y echó un vistazo al ejercicio se?do, antes de har con
calma.
“Para multiplicar decimales, conviértelos primero en enteros… Si ens unidades tienes un 5 y un 8, el
resultado final no puede terminar en 0. ?De dónde sacaste ese 5? ?Cómo puedes equivocarte en algo
tan básico?”
Alicia suspiró. “Equivocarse de vez en cuando no es para tanto, entiendo teoría. Además, siempre
hay calcdoras, no hay necesidad de hacerlo todo mentalmente.”
Octavio se sintió abrumado.
Alicia agitó mano. “Está bien, voy a resolverlo de nuevo.”
Sacó una hoja en nco y volvió a hacer el problema.
“Es B, ?verdad?”
él no quiso decir más y pasó al siguiente.
La voz de Octavio era ra y nítida, verlo trabajar en el papel de borrador pareció cautivar a Alicia,
quien también
encontró su letra fascinante.
Había visto a su padre escribir números y letras de una forma muy estructurada, diferentes a los que
e escribía.
La escritura de Octavio también era diferente, parecida a de su padre, pero con sus propias
sutilezas.
Su letra fluía con gracia y belleza, con solo mira, se podía decir que era de alguienpetente.
Mientras su voz resonaba estable y tranqu, Alicia, apoyando su barbi con mano, dijo: “Escribes
muy bonito.”
él se detuvo un instante, echó un vistazo a los números en el papel de borrador y respiró hondo.
“?Estás escuchando lo que digo?”
“Sí, tu voz también es muy agradable.”
Octavio se quedó sin pbras.
Alicia se enderezó y miró alrededor del escritorio, sacudiendo cabeza. “Tu escritorio es muy
aburrido, deberías decorarlo con otras cosas. Ahí quedaría bien un florero.”
Luego, suspiró. “Octavio, tengo sed.”
él dejó el bolígrafo y se levantó abruptamente, saliendo de habitación con el
Framediodía v Octavio bajó a ordenar que los sirvientes prepararan e
Después de tomar un vaso de agua fría,
sintió que
Esa chica erao verter agua en un cesto.
ostro impasible.
Alicia había provocado en él se calmaba un poco.
Abrió nevera para poner bote de agua y al cerra, ya tenía un jugo en
Cuando regresó al dormitorio con un vaso de jugo para e, Alicia ya no estaba junto al escritorio.
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Al mirar hacia cama, vio una silueta acostada.
La c de caballo de Alicia descansaba sobre almohada, inmóvil, además los libros que él había
organizado estaban nuevamente desordenados
Octavio sintió que toda paciencia de su vida estaba siendo consumida por Alicia.
Aparte de su rostro, no había nada en e que valiera pena.
Se acercó y dejó el jugo en mesita de noche, quedándose un buen rato mirando su rostro dormido.
Tan despreocupada, tan tranqu y sin un ápice de guardia.
A los trece a?os, los noviazgos en secundaria ya eranunes. ?E realmente no lo entendía?
?Cómo podía decir cosaso que quería que él fuera su novio o su esposo sin entender?
De pronto, Alicia se movió.
Octavio algo aturdido, apartó mirada, solo para ver que e se había encogido un poco más,
subiendo su falda y dejando al descubierto más de sus delgadas piernas.
él frunció el ce?o, se inclinó para tomar manta que estaba a undo y arrojó sobre e, luego se
gíró para tomar el control remoto y subir el aire acondicionado un par de grados.
La empleada llegó a mar a puerta para anunciar hora deer y Alicia despertó con el ruido,
Sentándose medio adormecida, con evidente falta de sue?o y el rostro pálido.
“Levántate para almorzar.” Octavio se volvió hacia e al ver que despertaba y le dijo con frialdad, para
luego girar y caminar hacia puerta.
Fue entonces cuando Alicia se dio cuenta de que había dormido en cama de Octavio.
Pensando que él no se había molestado, su mal humor por haber sido despertada se disipó en gran
medida. Se levantó de cama, pero se detuvo un momento para apartar delgada manta sobre e,
All text ? N?velD(r)a''ma.Org.
levantó una ceja y contenta, saltó de cama, se puso los zapatos y bajó corriendos escaleras.
“?Octavio, tu almohada es un poco dura, no dormí cómoda!”
La empleada que estaba ocupada miró sorprendida.
?Así que e había dormido en cama del chico?
Volviendo mirada hacia él, qulen parecía indiferenteo si nada hubiera pasado, confusión brilló
en sus ojos mientras inclinaba cabeza.
Debió haber entendido mal.
Al día siguiente, Alicia volvió sin ser invitada.
Traía su moch y su guardaespaldas personal, Leonardo, seguía con una caja.
Dentro estaban los adornos, el jarrón de su escritorio y un ramo de peonías ncas que había
No importó cuánto frunciera el ce?o él, e se negó a retirar esos objetos.
Al día siguiente, trajo una almohada.
Y al otro, un oso de peluche que parecía haber sido muy querido y usado.