Capítulo 1938
Capítulo 1938
“Sra. Olivia, no se ensucie.”
La empleada le pasó un dntal, pero e lo miró con desdén y apartó mirada.
Era obvio que no quería ponérselo.
La empleada miró a Ginés, quien hizo retirarse con una mirada.
Olivia nunca había sido des que se ataban un dntal.
Mejor arruinar camisa que llevaba puesta que ponerse ese dntal que, según e, le afeaba el
conjunto.
El hecho de que estuviese en cocina se debía únicamente al cari?o que le tenía
Però se quedó parada en cocina, frunciendo el ce?o casi imperceptiblemente.
Ginés sabía perfectamente que no tenía ni idea de cómoenzar.
a
sus nietecitos.
Así que, se volvió hacia el refrigerador, sacandos verduras y carne que necesitarían, luego
colocánds frente a e.
“Quieroer tortis y tacos de carne asada, por favor.”
Con sencillez, él se puso el dntal.
E alzó una ceja, examinandos verduras y carne antes de asentir con cabeza.
“Mejor sal.”
Abrió el grifo paravars verduras y Ginés se acercó para tomas.
“Yo tesvo, todass cocineras tienen ayudantes.”
Olivia se apoyó en el mostrador, cruzando los brazos y mirando cómo Ginésvaba todo
meticulosamente.
Luego, se acercó a ta de cortar yenzó a preparar los alimentos con destreza.
Giró para mira y explicó: “Esto también es parte del trabajo de un ayudante de cocina.”
E soltó una risita irónica. “He oído que algunos chefs solo se sientan en sus sis y dan órdenes, ni
siquiera tocanida. ?Qué tal si yo también me siento y te dirijo?”
ramente estaba molesta.
él se apartó, “Pero, en realidad estoy ansioso por probar tu sazón.”
Olivia lo miró con frialdad y se acercó a estufa, estirando mano para encende. La ma brotó
con fuerza y retrocedió asustada.
Ginés agarró y puso detrás de él, colocando sartén sobre el fuego y bajando ma.
Olivia se calmó, aunque su rostro se tensó.
Era un golpe a su orgullo.
“Ginés, parece que no estás tan interesado en probar miida.”
él negó con cabeza y tomó unos guantes de cocina resistentes al calor, poniéndoselos a Olivia sin
pedir permiso.
“Ten cuidado, yo saldré.”
Preocupado, le apretó mano antes de salir, mirando hacia atrás a cada paso.
Olivia observó los voluminosos guantes en sus manos y apretó losbios.
Se los quitó y losnzó a undo.
Repasó mentalmente los pasos de receta y pensando en el aceite caliente que podría salpicar, se
rio burlonamente y llenó una o con agua, vertiénd en sartén.
Capitulo 1938
Luego a?adió un poco de aceite, echós verduras y carne, seguidas de sal y otros condimentos,
This text is ? N?velDrama/.Org.
antes de tapar o.
Después agarró un pa?o limpio para secarses manos.
?Temer as salpicaduras de aceite?
?Cómo podría salpicar así?
Ginés, que escuchaba atentamente desde afuera, no oía el característico siseo del salteado.
Lleno de curiosidad, pero sin querer herir su orgullo, no entró.
Así que mó a empleada, pidiéndole que fingiera necesitar algo de cocina para ver cómo le iba a
Olivia. La empleada salió con una sonrisa contenida.
“No se preocupe se?or, se?ora está bien.”
Ginés preguntó: “?Qué está haciendo ahora?”
“Está cocinandos tortis, se?or.”
La empleada respondió riendo, satisfecha con su astuta respuesta.
Definitivamente estaba cocinando tortis de una manera muy particr.
?Si no se trataba de cocinar tortis, entonces qué era?
Ginés seguía confundido cuando Olivia apareció con un to de tortis más grande que su cara.
él rápidamente le pidió a empleada que se retirara.
Olivia pusos tortis en mesa y apoyándose en e, lo miró desafiante.
“Por si acaso, los dejé cocinar bastante tiempo, quizás estén un poco ndos, pero definitivamente
están bien cocidos, puedeserlos con confianza.”
Ginés contemplós tortis.
Bueno, el tiempo de cocers tortis fue demasiado, se volvieron aceitosas,s hojas verdes de
lechuga se pusieron amaris y su color se oscurecía.
“?No dijiste que ibas a actuaro un hámster? Todo esto es para ti, nadie te lo va a quitar, puedes
Ginés tomó los cubiertos, aunque quería levantar un par de tortis, terminó levantando un montón.
Miró hacia Olivia, quien raramente sonreía con “ternura” mientras lo observaba.
Tomó una respiración profunda y se llevós tortis a boca.
En ese instante, su rostro cambió drásticamente.
Casi se atragantó y estuvo a punto de escupirlo todo, pero al final se contuvo y tragó.
Viendo su expresión, Olivia mó a uno de los sirvientes y dijo: “Para cena quiero unos huevos
revueltos con tortis, por favor prepáramelos.”
‘ro, se?ora.”
Después, se volvió hacia Ginés y preguntó: “?Qué tal el sabor?”
él vaciló por un momento y asintió, “No está mal.”
E esbozó una ligera sonrisa, se sentó frente a él, se recostó en si y apoyó su barbi en el
borde de mesa, observándolo. “Si te gusta,e más, todo es para ti.”
Ginés tomó otro bocado y dijo: “Olivia, primero que todos tortis deben estar deliciosas, pero el
sabor es demasiado… variado, Elián y Luna todavía son muy peque?os, temo que no puedan aceptar
tantos sabores de una
vez.”
214
10.30
Olivia reflexionó un momento y asintió, “Tienes razón, lo tendré en cuenta próxima vez.”
Viendo que aceptaba su punto, Ginés miró con una sonrisa cálida.
Olivia golpeteó mesa con los dedos, “No te quedes ahí parado,e rápido, que se va a enfriar.”
él apretó los cubiertos, sintiendo un espasmo en el estómago.
Después deer aproximadamente un tercio des tortis, el sirviente puso los huevos revueltos
con tortis frente a Olivia.
Ginés miró el to de huevos revueltos y suspiró.
Mirando su propio to, dijo suavemente: “Olivia, ya estoy lleno.”
E levantó los cubiertos y jugueteó con sus huevos revueltos, “?No dijiste que estaban buenos? ?Y
“El sabor es realmente variado, pero Olivia, no me gusta mucho el picante.”
E arqueó una ceja, mirándolo con una sonrisa burlona, “?En serio? Solo me preocupaba que
estuvieran deliciosos, olvidé ese detalle. Pero, ?realmente te gustaron? No pareces pensar eso.”
Ginés empujó su to hacia Olivia, “Creo que están buenos, ?por qué no los pruebas tú?”
“No hace falta, tampoco me gusta el picante y detesto el sabor des especias mixtas.”
Después de decir eso, tomó un bocado de sus huevos revueltos y asintió con satisfión.
Ginés se quedó sin pbras.
El picante y el sabor des especias mixtas eran tan intensos que eran insoportables.
En cuanto a los demás problemas, realmente no sabía por dónde empezar a describirlos.
Al menos, e sabía qué ingredientes había en ese to de tortis.
Si estaban buenos o no, e también debía conocer su sabor, de lo contrario, no habría pedido que le
prepararan un to por separado.
Aunque no quería sospechar, pero quizá e estaba encontrando maneras de vengarse de él con ese
to.
Después de dos bocados más, no tuvo el valor de seguiriendo y finalmente dejó los cubiertos.
Tomó el vaso de agua que el sirviente había preparado y bebió un par de tragos con avidez.
Oliviaió su to con calma, se limpió boca y luego miró el otro to que aún estaba medio
lleno y sonrió.
‘Siento que cocinar es un buen pasatiempo, ma?ana prepararé el desayuno, ?qué te gustaría?”
Ginés se arrepintió enormemente de haberle sugerido que practicara sus habilidades culinarias.
Pensaba que siendo tan inteligente, cocinar sería algo muy sencillo para e.
Al parecer, no era así.
Además, había olvidado que en medio de eso, había sentimientos personales involucrados.
“Un simple arroz con leche está bien.”
Sus expectativas no podrían ser más bajas.
Olivia asintió, “Está bien.”
Al día siguiente, sentado en mesa deledor, Ginés se sorprendió al ver el to frente a él.
?Hiciste arroz con leche y chocte? El arroz con leche y chocte es dificil de cocinar, ?te
levantaste muy temprano?”
Olivia frunció el ce?o de repente, pero apretó losbios sin decir nada. Observó cómo Ginés tomaba
una cucharada del “arroz” y su rostro se transformó porpleto. Solo entonces esbozó una sonrisa
214
10.38
Capítulo 1938
“Uy, parece que te desilusioné, el fuego estuvo muy fuerte y el color salió un poco oscuro.”
Ginés miró el arroz negruzco en su to. ?Un poco oscuro?
Olivia pareció entender su reión y continuó:
“Por eso, para que el color quedara más uniforme, le agregué un poco de tinta de cmar.”
Ginés se quedó sin pbras.
Sin duda alguna, una genio.
Al ver que no se movía, Olivia se recostó en si y lo miró con una sonrisa hda. “?Qué pasa, no
vas aer? El risotto de cmar está de moda ahora, aunque admito que su aspecto no es el más
apetitoso.”
Ginés le preguntó: “?Tú lo probaste?”
Justo en ese momento, sirvienta salió de cocina y colocó aldo de Olivia un vaso de leche, un
to con un huevo frito y unas cuantas ramitas de brócoli.
“No tenía ganas de arroz.”
Ginés se quedó sin pbras.
No había duda, e estaba buscando manera de vengarse de él.
E tomó un tenedor y pinchó un brócoli, observando cómo él miraba su to con una expresión de
agravio, sin intentar ocultarlo.
“Deberías estar agradecido, no te puse salsa de soya.”
Ginés esbozó una sonrisa forzada.
Escuchánd decir eso, en efecto, se sintió aliviado.
Obviamente, si e mencionó “salsa de soya“, era porque idea había cruzado por su mente.
Prefirió el sabor de tinta de cmar antes que el sabor extra?o y sdo de salsa de soya.
Después de todo, entre una “risotto de cmar” y un “arroz de soya“, cualquier ser humano elegiría
primera.
De hecho, aunque había conseguido que Olivia regresara a sudo, e no parecía dispuesta a dejar
el pasado atrás.
No dudaba en tomar venganza con cualquier oportunidad que tenía, y jugarle una m pasada.
Antes lo castigaba con su indiferencia, ahora simplemente había cambiado el método.
Aunque prefería este tipo de venganza directa y simple, que frialdad y silencio del pasado.
En realidad, si e dijera que lo había perdonado, él no lo creería.
Ambos sabían que no podían pretender que nada había pasado.
Lo que pasó, pasó, pero un pasado tan profundo no se puede olvidar fácilmente.
Pero si convertir ese rencor del pasado en venganza significaba un poco de alivio para e, él lo
agradecería.
Le debía mucho, pero su amor era aún mayor. No estaba dispuesto a deja ir incluso si eso
significaba sufrir juntos por el resto de sus vidas, y menos ahora que e había encontrado una forma
de castigarlo que le resultaba más llevadera.
Asi que podría seguir castigándolo de esa manera.