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Cap铆tulo 1935

    Capítulo 1935


    Capitulo 1935


    Capítulo 1935


    E sabía cómo jugar sus cartas, usando a su propio hija para darse una salida digna.


    Ginés sabía perfectamente lo que Selena estaba tramando.


    Pero era suficiente.


    E tenía razón, después de veintisiete a?os, ahora estaba casada y tenía dos hijos adorables.


    Que pudiera tomar noticia con tanta calma era más de lo que él había esperado.


    Pedirle que lo mara ‘papá‘ de repente, no iba a ser fácil.


    Pero su actitud ya lo había dicho todo.


    E lo reconocía.


    “Lo siento.”


    Porque después de tantos a?os sabiéndolo, no había estado a sudo.


    Como padre, jamás había cuidado y ahora, esa pbra ‘padre‘ le pesaba demasiado.


    Ese “lo siento” hizo ques manos de Olivia, que jugaban con Elián, se detuvieran, bajó mirada y


    susbios se apretaron ligeramente.


    Quizás si e hubiera muerto en aquel entonces, Ginés no habría tardado tanto en aparecerse frente a


    Selena.


    Selena bajó mirada y acariciós mejis de Luna, luego habló con tranquilidad.


    “Cualquier cosa que digas ahora es demasiado tarde, una disculpa no tiene mucho significado. Lo que


    está mal, está mal, lo que se perdió en el pasado, se perdió.”


    Luego levantó mirada hacia él, “Incluso si te digo que no importa, ?realmente sentiráso si no


    importara?”


    La mirada de Ginés se posó en peque?a en sus brazos, cuyos ojos curiosos lo miraban, su boca


    rosada se abría y cerraba, sus ojos brintes se movían pero no lo dejaban.


    Antes pbras de Selena y con ternura en su mirada, él negó con cabeza.


    “No.”


    Incluso si e le dijera que lo perdonaba, él no podría perdonarse a sí mismo.


    El error fue suyo y no había vuelta atrás.


    E tenía razón, lo que está mal, está mal.


    Selena le pasó a Luna a sus brazos.


    Ginés se tensó, no sabía qué hacer, pero aun así extendió los brazos para recibir a ni?a.


    Sus movimientos eran torpes, sin saber siquiera cómo hacerlo bien.


    Sus brazos estaban inmóviles, sosteniendo a peque?a con miedo destima.


    Quizás posición era realmente incómoda y Luna movió su cabeza frunciendo el ce?o, haciendo un


    sonido que indicaba que estaba a punto de llorar.


    Selena empujó su brazo y acercó a Lúna a su pecho, tomando una des manos de Ginés para


    sostener el trasero del


    bebé.


    La peque?a era tan ligera que Ginés, temiendo que empezara a llorar,enzó a mece


    instintivamente.


    La expresión dolida en el rostro de Luna se calmó poco a poco, mirando a su abuelo parpadeo y sus


    ojos brintes se llenaron de alegría, mientras sus piernitasenzaron a patalear felizmente, su voz


    tierna resonó con alegría.


    Selena sonrió.


    Ginés suspiró aliviado, en su rostro ya se notaba una capa de sudor fino.


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    Selens le preguntó, “?Es primera vez que sostienes a un ni?o?”


    Olivia se volvió


    Ginés no encontró nada raro en pregunta y asintió con cabeza,


    Los ojos de Olivia briron por un instante.


    Selena no mostró ninguna emoción, solo asintió y no dijo nada más, giró su cuerpo y miró a su madre,


    capturando su expresión algo distraída.


    Felisa, que se había dado cuenta tarde, se levantó del sofá y se acercó a Selena, pasando su brazo


    por el de e.


    “Vamos a cocina a decidir qué vamos a cenar esta noche.”


    Selena vio el brillo astuto en los ojos de su suegra y se dejó llevar a cocina.


    Al llegar a cocina, Felisa soltó un suspiro de alivio.


    “?No te parece que reionaste con demasiada calma? Ese hombre es tu padre biológico!”


    Selena sonrió, caminó hacia despensa aldo de cocina para echar un vistazo, y Felisa siguió.


    “?Ya lo sabías?”


    E negó con cabeza, parándose junto al refrigerador para elegir verduras, “No lo sabía,”


    “Entonces, ?cómo reionaste tan tranqumente?”


    “Yo solo conozco bien a mi madre, eso es todo. Desde chica pude sentir que no le tenía cari?o a


    Rubén y con ese temperamento que tiene, ?cómo iba apartir su cama y hasta tener hijos con


    alguien a quien no ama?”


    E se giró para colocar ugos vegetales en canasta,


    Felisa asintió pensativa, “Eso sí tiene sentido, siempre me pregunté cómo es que alguieno tu


    madre pudo enamorarse de un hombreo Rubén. ?Y tolerar una infidelidad? No me imagino


    manteniendo a un hombre que traicionó a sudo.”


    Selena estuvo de acuerdo con Felisa, si su madre no hubiera querido, no habría dejado ques cosas


    llegaran a ese extremo.


    Quizás, cuando Rubén fue infiel, fue un alivio para su madre.


    Pero lo que ahora intrigaba no era eso, sino que en el juicio contra Reyes, prueba de


    consanguinidad decía que estaba emparentada con Rubén.


    Luego, el abuelo confesó que Rubén no era hijo de Reyes, sino de él y una mujer mada María


    Chávez,


    Así que, ?Rubén y su padre recién descubierto eran hermanos?


    él se apellidaba Chávez, al igual que María, así que parece que sí.


    ?Acaso su madre sabía de rción entre Rubén y Ginés? ?Por eso lo buscó?


    ?Para asegurarse de que, incluso si había una prueba de paternidad en el futuro, no habría riesgo?


    ?Era realmente así?


    Cuando investigó a su madre en el pasado, descubrió que esa noche de pasión con Rubén, había sido


    pura coincidencia.


    ?Existen realmente tales coincidencias en vida?


    Después de escogers verduras y carnes para cena, ambas salieron de despensa.


    Una empleada llegó para ayudar y Felisa sacó a Selena de cocina, quien quería cborar.


    “Después tienes que cuidar a los ni?os, no querrás oler aida.”


    Caminaron hacia eledor y al dor esquina vieron a dos personas cuidando de los ni?os en


    s.


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    Luna en brazos de Ginés empezó a lloriquear y luego a llorar.


    Ginés, sudoroso y desesperado, caminaba de undo a otro en s intentando calmar a ni?a,


    pero su nto demostraba que no estaba funcionando.


    Elián, en brazos de Olivia, tambiénenzó a llorar al oír a Luna.


    El salón se convirtió en un caos.


    Felisa rápidamente quiso ir, pero Selena detuvo.


    Felisa estaba angustiada por los ntos, sintiendo que su corazón se rompía.


    Estaba confundida y preocupada, pero al mirar a Selena, se calmó.


    Siendo una madre primeriza, ?cómo podría soportar escuchar llorar a su peque?o y no alterarse?


    Pero había elegido esperar.


    “Dámelo.”


    La voz de Olivia resonó en s.


    Felisa miró hacia allá.


    Olivia puso al aún lloroso Elián en su cuna.


    Felisa frunció el ce?o, mostrando favoritismo por su nieto.


    Al oír eso, Ginés se apresuró aldo de Olivia y echó un vistazo a Elián, que seguía llorando en


    cuna, “Quizá debería


    buscar a Selena.”


    Olivia tomó a Luna en sus brazos, su postura era mucho más natural y reconfortante que de Ginés.


    “Ve y cuida a tu nieto.”


    Ginés hizo lo que se le dijo y levantó a Elián llorando, tratando de imitar los movimientos y postura


    de Olivia.


    Pero no funcionó.


    Confundido, miró cautelosamente, “Olivia, él sigue llorando.”


    Meciendo suavemente a Luna, Olivia le echó una mirada, “Espera un momento, cuando Luna se


    calme, él se detendrá por sí mismo.”


    Ginés abrió boca sorprendido y bajó vista hacia su nietecito.


    ?Podría ser así de simple?


    Felisa volvió a fruncir el ce?o, su rostro lleno de tristeza por su nieto.


    No pasó mucho tiempo antes de que tuvieran respuesta.


    Luna se calmó y efectivamente, el bebé en sus brazos también se detuvo.


    Increíble.


    Ginés suspiró aliviado y se secó el sudor de frente.


    Selena y Felisa, que habían estado tensas, también se rjaron.


    Olivia tomó un pa?uelo suave y secós lágrimas de Luna.


    Ginés, siguiendo su ejemplo, hizo lo mismo.


    “Cuando cargues a un bebé, tienes que proteger su cuello y su cabeza, porque sus cuerpecitos


    todavía son delicados y son muy curiosos, siempre se están moviendo. Asegúrate de no dejar su


    cuello sin apoyo y trata de ampliar su campo de visión, posición inclinada es mejor para


    cargarlos.”


    Con Luna en brazos, Olivia se acercó a Ginés y mientras haba, empujó suavemente hacia arriba


    los codos de Ginés para que sostuviera mejor al peque?o.


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    Capitulo 1935


    él se tensó al instante.


    Miró a Olivia y no encontró nada fuera de loún en e, así que ajustó ligeramente su postura


    segúns instriones que le daba,


    Elián pareció mucho más cómodo.


    *Correcto.”


    Con solo una pbra de Olivia, Ginés sonrió al fin,o si hubiera recibido el mejor de los elogios.


    Felisa volteó cabeza y le sonrió a Selena,


    La llevó de vuelta a cocina, sirvió dos vasos de agua y se sentaron en eledor.


    *Tu mamá es de carácter fuerte y después de todos estos a?os con Ginés, seguro que hay razones


    profundas detrás de su terquedad. Tu madre perdió a su primer hijo y tú apenas supiste quién es tu


    verdadero padre. Todo lo que ha pasado es másplicado de lo que podemos entender. Puedo


    imaginar lo que sientes, pero no provoques a tu madre, eh. Si se enoja, es un lío para mí.”


    Selena había estado algo curiosa sobre por qué Felisa había haba tanto de su madre ese día, ya


    que rara vez se metía en los “asuntos privados” de otras familias,


    Pero finalmente lo entendió: temía que hiciera enojar a su madre y eso afectara su rción con e.


    Le pareció tierno y hasta cómico.


    *Perdonarlo o cómo se lleven ellos dos, siempre ha sido decisión de mi madre. Lo que estoy haciendo


    ahora es tratar de hace más feliz. Al vengarse del se?or Ginés y no perdonarlo, e debe estar


    sufriendo tantoo él.”


    T


    Felisa asintió, “Es verdad, cada vez que me enojaba con tu suegro, verlo tratando decerme me


    dolía también. Sabía que era una tontería, pero no podía evitar sentir lástima por él, me dolía m verlo


    sufrir.”


    Selena sonrió. ?Quién no ha pasado por eso? Decirs pbras más crueles mientras te vas un


    pu?al en el propio


    corazón.


    ?Eso es ser débil?


    Es simplemente encontrarse con alguien que te deja sin defensas.


    En vida de cada persona solo alguien una así.


    Felisa suspiró, “Pero conociendo a tu mamá, aceptar a Ginés de nuevo va a ser difícil.”


    Selena tomó un sorbo de agua, “Sí, probablemente nunca le diga a Ginés que todo está bien. E


    tiene mucho orgullo, su cabeza no está hecha para inclinarse ante nadie.”


    “Ay.” Felisa suspiró de nuevo, “?No es esoplicarse vida uno mismo? Si fuera yo, primero le


    daría una paliza y luego le curarías heridas. Rápido y sin arrastrars cosas. No puedo perder tanto


    tiempo, sería un desperdicio.”


    Parece que si salían iban a estorbar, así que mejor se quedaron en cocina ayudando a los


    empleados a preparar


    David llegó temprano del trabajo y se sorprendió al ver a Ginés. Siempre lo veía fuera, pero ahora


    estaba en casa,


    Buscó a Selena en cocina y encontróvando verduras junto al fregadero.


    “Se?ora Terrén, ?cree que le estoy pagando muy poco a los empleados?“.


    Felisa, que estaba selionando verduras aldo, se movió un poco, sin ganas de ver a pareja


    cari?osa.


    Selena se volteó y vio a David en traje, de pie a sudo, así que sonrió: “Ya volviste.”


    él besó su meji y posó una mano en su cintura, mirando el grifo con el agua corriendo y frunciendo


    el ce?o ligeramente.


    Antes de que pudiera decir algo, Selena le metió un tomate Cherry en boca.


    “El agua está caliente.”


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    Sintiendo calidez del tomate Cherry, David no continuó hando.


    Selena se secós manos y lo llevó fuera de cocina, desatando su corbata.


    ?Qué pasa? ?Por qué lo dejaste entrar? El se?or Edgar está muy interesado en tu madre.”


    Selena, con una sonrisa suave en sus ojos, replicó: “?Y qué hacemos entonces?”


    El negó con cabeza, “No estoy muy seguro. Pero creo que mi suegra ya no tiene prejuicios contra


    mí.”


    Esta vez había dejado muy ra su posición.


    E sonrió: “?No temes ofender al se?or Ginés?”


    David esbozó una sonrisa, “Me temo que desde que le robé a tu mamá de sus brazos, decidió


    guardarme rencor para toda vida. Una vez más no hace diferencia.”


    Al recordar que había traido de vuelta a su madre y el disparo que recibió en el proceso, el rostro de


    Selena se ensombreció por un momento, pero David atrajo hacia su cintura y abrazó.


    “Pero, creo que si tengo el apoyo de mi suegra, no importa cuánto rencor tenga, no servirá de nada.”


    Selena se rio con sus pbras.


    ?El, realmente necesitaba el apoyo de su suegra?


    ***


    La atmósfera de cena no era rjada, Ginés se sentó allí, sintiéndose algo incómodo.


    Olivia estaba a sudo, no sonreía, solo mostraba una cara seria que hacía que atmósfera se


    volviera aún más


    tensa.


    Gin?s tampoco haba, preocupado por molesta.


    En realidad, lo que más le inquietaba era lo que podría pasar después de cena.


    Duranteida, el silencio fue absoluto.


    Luego, preocupación de Ginés se hizo realidad.


    Todos se tradaron deledor a s, y Olivia dijo directamente:


    “Hoy no volveré a casa.”


    Gin?s, junto al cochecito de bebé, sintió un temblor en mano que descansaba en barandi al


    escuchar esas pbras,o si hubiera recibido una descarga eléctrica.


    La leve sonrisa que había aparecido al ver a los ni?os se disipó con el dolor repentino que siguió.


    “Tomé esa boteo una promesa tuya. Si ni siquiera puedes cumplir con ese único pedido, ?con


    qué cara te presentas ante de mi?”


    Al principio, los demás no le dieron mucha importancia al hecho de que Olivia dijera que no volvería


    esa noche.


    Pero ahora, se dieron cuenta de gravedad de situación y los miraron confundidos.


    Ginés apretaba barandi del cochecito cada vez más fuerte, sus nudillos se volvieron ncos y se


    podía ver tensión en toda su persona.


    Estaba en silencio, con dolor.


    Como si estuviera atrapado en un callejón sin salida.


    Olivia lo miraba indiferente, “Si no puedes contrrte, aléjate de los ni?os, si losstimas, sería mejor


    que no siguieras


    viviendo.”


    La culpa se acumba cada vez más y no se daba tregua a sí mismo, vivir era solo una agonía.


    Era una deración bastante grave.


    Los demás también pensaban que era demasiado.


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    Pero Ginés finalmente abrió mano.


    Olivia retiró su mirada y subiós escaleras, se detuvo después de unos pocos pelda?os.


    “La bote…”


    Todos miraron su silueta esperando que dijera algo más, pero e se detuvo y no continuó.


    Finalmente, subiós escaleras.


    Dejando a todos mirando a Ginés, confundidos y preocupados.


    Felisa no pudo resistirse y preguntó.


    “?Qué tipo de promesa era esa? No le habrás prometido que dejarías, ?verdad?”


    Ginés solo sacudió cabeza, susbios temban, pero no logró decir nada.


    En ese momento el timbre sonó y un sirviente abrió puerta, Adrián entró.


    Directo al grano, dijo: “Vine a recoger a mi padre.”


    La mirada algo rigida de Ginés se movió lentamente hacia él.


    Titubeó,o si finalmente hubiera encontrado una raíz a cual aferrarse en medio del barro en el


    que se hundía sin fin.


    Adrián frunció el ce?o, se acercó y lo ayudó a salir.


    Pero Ginés dudaba,


    Caminando hacia puerta, miraba hacia atrás hacias escaleras donde Olivia había desaparecido.


    La precaución de Adrián y expresión de Ginés finalmente hicieron que Selena frunciera el ce?o


    ligeramente.


    David tomó su mano al segundo siguiente.


    E forzó una sonrisa, aunque preocupación no se podía ocultar.


    Ginés no parecía estar bien.


    E aún no sabía que él le debía una promesa a su madre.


    De vuelta en vi, Ginés no dejó que Adrián entrara.


    Entró solo a casa, bote de vidrio todavía estaba intacta sobre mesa de centro.


    Un sirviente le acercó un vaso de agua, pero al verlo inmóvil aldo del sofá, dejó el vaso con temor y


    se retiró.


    Ginés se quedó parado allí casi toda noche.


    Era una noche silenciosa, cuando criada se levantó a medianoche y al ver a su jefe, se quedó pálida


    del susto.


    Aun así, se armó de valor y se acercó, preguntando con voz temblorosa: “Se?or, ?por qué sigue


    despierto?”


    Ginés no se movió.


    “Se?or.”


    él giró su cabeza para mira y e retrocedió, conteniendo el aliento.


    “Vete a descansar.”


    La criada asintió repetidamente y se marchó casi corriendo.


    No podía sacar de su cabeza imagen de Ginés, su rostro pálido y sus ojos rojoso brasas,


    además esa voz que sonabao hierro oxidado raspando,o si fuera un espectro salido des


    profundidades de tierra.


    Sin embargo, aparición de criada pareció devolverle algo de cordura. Lentamente levantó los pies,


    sus piemas rígidaso troncos no se doban adecuadamente y si no se hubiera apoyado en el


    sofá, se habría caído al suelo.


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    Después de un rato, se apoyo en el brazo del sofá y se sentó lentamente.


    Y continuó mirando fijamente aque bote, perdido en sus pensamientos.


    Al día siguiente, cuandos criadasenzaron su ajetreo matutino, lo encontraron sentado en el


    sofá, con los ojos abiertos, observando en silencio bote de vidrio sobre mesa de centro.


    “Se?or, ?qué le gustaría para el desayuno?”


    Una criada desprevenida se acercó a preguntar, pero no recibió respuesta.


    Fue llevada a undo por otra criada.


    “?Qué le pasa al se?or? ?Por qué está mirando una bote vacía desde ma?ana?”


    *No solo desde esta ma?ana, desde anoche que volvió ha estado así, creo que no ha dormido en toda


    “?Qué pasa con esa bote? Además, noté que anoche el se?or regresó solo a casa, se?ora no


    vino con él.”


    “Parece que era un regalo de cumplea?os que el se?or le había dado a se?ora. Ayer vi que


    se?ora estaba pensando en usar ese regalo para que el se?or dejara ir.”


    “?Ah? ?Por qué? él es muy bueno con se?ora, pero siempre he vistoo si realmente no le


    agradara el se?or, siempre le muestra una cararga.”


    La otra criada sacudió cabeza y suspiró, “Deben de haber tenido algún malentendido cuando eran


    jóvenes. No sé qué escribió exactamente en ese papel, pero e quería dejar tanto al se?or que,


    aparte de eso, no creo que tuviera otro deseo.”


    Aunque eran susurros,s pbras llegaron inevitablemente a los oídos de Ginés.


    Sus ojos parpadearon; había estado pensando toda noche.


    Pensando en qué podría haber escrito e en ese papel dentro de bote.


    Pero después de tanto pensar, no encontraba otra respuesta que su deseo de dejarlo.


    Durante todos esos a?os, cada vez que e le dirigía pbra, lo que más le decía era que dejara


    en paz.


    Ahora que finalmente había encontrado algo que podía usar en su contra, ?cómo podría dejarlo


    pasar?


    Desde noche anterior hasta el atardecer, Ginés se quedó sentado siner ni beber, sin dormir ni


    descansar, hasta que finalmentes criadas reunieron el coraje para dejar entrar a Adrián por su


    propia cuenta.


    Cuando Adrián entró, fue directo al salón, donde mirada de Ginés todavía estaba fija en bote de


    vidrio.


    “?Quién te dejó entrar?”


    El tono ronco de Ginés hizo ques venas en frente de Adrián resaltaran.


    Le pidió a una críada que le trajera un vaso de agua con sal y sin importarle si se molestaba, lo forzó a


    beber un poco.


    La ropa de Ginés quedó empapada en gran parte.


    Con un movimiento brusco, golpeó el vaso de agua des manos de su hijo y lo hizo a?icos en el


    suelo.


    Adrián lo miró con el rostro tenso, sin importarle su propia apariencia desali?ada, agarró bote de


    vidrio de mesa


    de centro.


    La cara de Ginés cambió drásticamente, levantó cabeza para mirarlo, sus ojos rojos brindo


    aterradores.


    *?Dám!”


    Adrián intentó abrir bote, pero su padre se levantó de un salto y se arrebató.


    “?Qué estás haciendo?!”


    Adrián se tambaleó por el empujón repentino.


    Mientras se recuperaba, observó cómo Ginés abrazaba bote, mirándolo con una mez de ira y


    desconfianza. Adrián cerró los ojos profundamente.


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    ‘Papá, en tu estado actual, ino puedes cuidarte a ti mismo! Cbora con el doctor para que te mejores


    pronto, luego consideramos el resto. Realmente estás enfermo y aunque Sra. Olivia esté a tudo,


    ?de qué sirve si no puedes garantizar que nostimarás? ?No quieres cuida? Si no puedes


    cuidarte a ti mismo, ?cómo vas a cuidar de e?”


    Ginés, con una bote en mano, se dirigió hacias escaleras.


    Adrián lo siguió rápidamente, se paró al pie de escalera y miró espalda de su padre, diciendo con


    enojo: ‘Papá, por favor, enfrenta realidad. Ata a tudo a fuerza solo hará que te rechace más,


    tal vez mejor opción es separarse. Además, es una promesa que no puedes rechazar, cumple su


    deseo, puede que así, su corazón todavía te recuerdeo alguien que cumplió su promesa.”


    Ginés se detuvo un momento.


    Su hijo tomó aire profundamente y continuó: “Te doy un máximo de tres días, después de eso, ya sea


    que estés de acuerdo o no, ?te llevaré lejos de aquí!”


    Finalmente, Ginés subiós escaleras.


    Adrián no se fue.


    Preguntó al personal sobre situación de su padre y ordenó que prepararan caldo de carne.


    Ginés se encerró en su habitación.


    Sentado en el alféizar de ventana, todavía sostenía bote de vidrio, mirando el papel dodo en


    su interior.


    Enfrentar realidad.


    ?Cumplir promesa que le hizo a Olivia?


    ?Esa promesa era deja ir porpleto?


    Nunca había pensado que sería esa promesa.


    Si cumplía esa promesa, ?qué sentido tendría su vida?


    ?Qué sentido tendrían sus vidas?


    Pero si no cumplía, ?e volvería?


    ?Volvería aún más enojada, convencida de que él era un hombre que no cumplía sus promesas?


    él ya era alguien despreciable en su corazón.


    E dijo que tenía su orgullo.


    ?Quiso decir que estar atada por fuerza a sudo era borrar su orgullo y dignidad?


    él no quería eso.


    Ahora, e estaba bien, no quería que dejara de ser feliz por él.


    Pero mantene a sudo iba contra los deseos de e y si dejaba ir, sin más intersiones en sus


    vidas, iba en contra de sus propios deseos.


    No había manera correcta de actuar.


    Otra vez, no había manera correcta de actuar.


    Se agarró el cabello, irradiando una profunda sensación de impotencia y desesperación,


    Adrián subió con el caldo de carne y tocó puerta sin obtener respuesta.


    A hora de cena fue igual.


    Adrián finalmente decidió forzar puerta.


    Ginés estaba sentado en el alféizar, inmóvil, todavía sosteniendo bote.


    Puso el caldo a undo y dijo: “?Puedes al menos tomar el caldo?”


    Ginés no dijo nada.


    9/10


    Capítulo 1935


    “Papá, tu vida no solo se trata de e. ?Has visto a tu hija? ?Has visto a tus dos nietos? ?Vas a dejar


    pasar tu vida después de verlos solo una vez?”


    Los dedos de Ginés que sostenían copa se movieron ligeramente.


    “Nunca le diste a tu hija el menor cari?o, te has perdido tanto, ?no has pensado enpensa? Y


    sus dos ni?os, que solo tienen unos meses de nacidos, ?no neas darles el amor que un abuelo


    debería?”


    Ginés levantó vista hacia Adrián.


    “Con Selena y dos nietos, Sra. Olivia y tú, tienen un vínculo que no se puede cortar en esta vida.”


    Viendo que Ginés finalmente reionó, Adrián esbozó una sonrisa, “Pero todo esto depende de que


    tú estés sano para poder dar ypensarles.”


    Después de har, levantó el caldo y se lo ofreció.


    Gin?s puso bote en el alféizar.


    “No tengo apetito ahora.”


    Adrián frunció el ce?o, pero no insistió y dejó sopa a undo, “Entoncese cuando tengas apetito


    y recuerda beber agua.”


    Ginés asintió, “Si voy a ver a Selena, Elián y Luna, ?Olivia estará de acuerdo en dejarme verlos?”


    “No tiene derecho a negarse.”


    La mirada de Ginés se oscureció, “?Y si se molesta?”


    Adrián se quedó sin pbras.


    IM


    M


    =


    Se había enredado en un callejón sin salida nuevamente.


    “E definitivamente no estará de acuerdo en que vaya a ver a Elián y Luna, piensa que estoy


    enfermo, pero realmente estoy bien y e no me cree.”


    “No es que e lo piense, tú realmente estás enfermo.”


    H=


    14


    Ginés cerró los ojos y respiró hondo, su voz era ronca y rasposa.


    “Sal de aquí.”


    Adrián tomó una respiración profunda para sí mismo y no se quedó más tiempo.


    “Papá, si Sra. Olivia no está de acuerdo con que veas a tu hija y a tus nietos, ?realmente no los


    verás?”


    “Si no está contenta, entonces yo mejor me voy.”


    La habitación quedó nuevamente en silencio, solo Ginés permanecía allí, tan quieto que parecía no


    respirar.


    Hastas partícs de polvo flotando en el aire parecían tener más presencia que él.


    No quería que Olivia siguiera odiándolo, pero mantene a sudo a fuerza erao darle permiso


    para odiarlo.


    Si dejaba ir,o había sugerido Adrián, ?se acordaría de que él cumplió su promesa?


    Después de todo, idea de tener un peque?o espacio en su corazón era tentadora, mucho más que


    el odio que sentía


    hacía él.


    ?De verdad debería deja ir?


    Si lo hacía, sus vidas jamás se cruzarían nuevamente.


    Pero ese era su mayor deseo en vida y solo él podía concedérselo.


    Volvió a mirar bote de vidrio; su rostro era casi inexpresivo, pero podía sentirse ramente


    atrapado en un torbellino de indecisión yplicaciones.


    No supo cuánto tiempo había pasado cuando finalmente tomó bote y tras unarga vión,


    puso su mano en


    Adrián había estado en s manejando algunos asuntos en ciudad B por teléfono y cuando


    terminó ya pasaba des diez de noche.


    Miró hacia el piso superior, su rostro cansado se tensó de pronto, reflejando una mez de emociones


    intensas.


    Se levantó con intención de subir a ver cómo estaba su padre, pero apenas había dado unos pasos


    cuando escuchó pasos en el piso de arriba.


    Poco después, vio a Ginés aparecer en s.


    Adrián se sorprendió.


    “?Cómo está?”


    Ginés, con una mano en barandi de escalera, tenía el rostro pálido y enfermizo. Miró a Adrián,


    susbios temron ligeramente al pronunciar algunas pbras.


    Adrián, que había sido interrumpido al principio, no pudo ocultar su asombro al escucharlo.


    A ma?ana siguiente, Olivia y Felisa estaban abajo cuidando a los ni?os.


    Selena estaba en su habitación ordenando cuando recibió una mada de David.


    En cuestión de segundos, expresión de Selena cambió, con una mez de confusión y sorpresa.


    Colgó el teléfono y bajós escaleras, acercándose a su madre.


    “El se?or Ginés se fue esta ma?ana. Volvió a su país con Adrián.
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