Capítulo 1933
Capítulo 1933
“Si no vas a dormir, lárgate de aquí.”
Ginés estaba allí y obviamente no iba a enfrentarse a él.
No obstante, él levantós sábanas y se acostó frente a e.
E se movió ligeramente hacia atrás, pero él sujetó por cintura.
“?Qué haces?”
Ginés se acercó un poco más a e, “Dormir.”
Olivia frunció el ce?o, intentando darse vuelta para alejarse un poco más de él, pero estaba tan
restringida que no podía moverse.
“Ginés.” Su voz llevaba una amenaza.
él no soltó, solo levantó miró con una cara llena de lástima.
“No dormí anoche.”
El cambio repentino dejó en shock.
?Se había vuelto loco?
?Un hombre de cuarenta a?os haciendo pucheros y quejándose con e?
Aprovechando que estaba aturdida, enterró su cabeza más abajo, cerró los ojos y atrajo su cintura aún
más cerca de
él.
E se tensó, “?Ginés!”
“Duerme un poco más, falta de sue?o te hace envejecer rápido.”
Olivia se quedó sin pbras.
De hecho, ?cómo podría dormirse realmente antes de que Olivia se quedara dormida?
Durante un tiempo, e luchó varias veces, pero Ginés no soltó.
Sin otra opción, solo pudo mantener esa posición y volvió a quedarse dormida.
Solo cuando respiración de Olivia se reguló por el sue?o, Ginés abrió lentamente sus ojos, llenos de
venas sanguíneas.
No quería dejar de ve ni para parpadear, incluso reprimía su respiración.
Temía que incluso el más mínimo movimiento hiciera que cara justo frente a él se convirtiera en una
ilusión.
Hacía mucho, mucho tiempo que no observaba tan de cerca y en silencio.
Esa imagen era demasiado preciosa y hermosa.
Olivia se despertó pasadass ocho, más de una hora después de lo habitual.
Ginés yacía tranqumente a sudo, aunque estaba durmiendo, se podía ver ramente el
cansancio en su rostro.
Después de todo, habían pasado más de veinte a?os.
Todo el mundo sigue el curso del tiempo.
E apretó losbios, se movió un poco y se dio cuenta de que podía moverse.
Levantós sábanas y se bajó de cama, se puso los zapatos directamente y fue avarse en otra
habitación.
Una vez que confirmó que e había salido de habitación, el hombre en cama finalmente abrió los
ojos lentamente.
Olivia yacía tranqu frente a él, ?cómo podría querer dormirse?
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Si no fuese porque sabía que realmente se iba a enojar, habría pensado en no deja ir.
Pero con su temperamento, probablemente no le daría una buena cara.
Sin embargo, el hecho de que e finalmente le permitiera dormir a sudo lo hacía muy feliz.
él era muy codicioso, pero eso le parecía suficiente.
Después de yacer tranqumente por un rato, también levantós sábanas y se bajó de cama.
–
Olivia acababa de terminar devarse y salió, solo para ver a Ginés de pie frente a e. A pesar de
haberlo visto dormir por unas horas, el cansancio en su cara parecía aún más grave.
Lo miró fríamente, “?Qué pasa?”
“?Qué neas hacer hoy? Si vas a salir, te pa?o.”
Olivia se detuvo mientras se peinaba, de pie frente al espejo de cuerpo entero en el armario, mirando
a Ginés.
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Realmente no tenía intención de preocuparse por su pregunta, pero al ver cara cansada y
marchita de Ginés a través del espejo, su expresión se enfrió aún más.
“No me digas que en realidad estabas fingiendo dormir.”
“Yo dormí.”
“Hoy el clima está muy bien, voy a sacars flores de atrás para que les dé el sol, no voy a salir.”
Una sonrisa apareció instantáneamente en cara del hombre, “Te ayudo a moves.”
“No me molestes. Admirars flores me hace feliz, no vengas a arruinarme el día.”
Diciendo eso, tiró el peine a undo, se dio vuelta y salió del dormitorio, bajandos escaleras ya
vestida con ropa más casual y cómoda.
Coincidía con su n de movers flores al sol.
Después de ve desayunar y buscar tanto una po una regadera para dirigirse al patio trasero,
él finalmente se tranquilizó.
Ordenó a dos sirvientes que fueran a ayuda y subiós escaleras.
Desde ventana trasera de oficina podía ver ciaramente el patio trasero. Olivia, con guantes y
natural.
La miró ocupada durante un rato, hasta que Olivia aflojando tierra des ntas, de repente giró
cabeza y miró hacia esa dirión.
Su mirada era especialmente fría y Ginés,o si algo lo hubiera pinchado de repente, retrocedió un
par de pasos y obedientemente bajós persianas.
Luego, sintiendo que no había nada que hacer, volvió a su habitación y se acostó en cama.
No había dormido en toda noche, así qué le fue fácil quedarse dormido en cuanto tocó cama.
Cuando despertó, luz que entraba por ventana era cegadora.
Miró alrededor de habitación y finalmente sus ojos se posaron en el reloj despertador,o si
recordara algo urgente, se levantó de cama precipitadamente.
Bajó corriendos escaleras y allí estaba Olivia, sentada en el sofá del salón viendo tele.
E apenas le echó un vistazo, pero captó perfectamente su obvia desesperación.
Ginés se tranquilizó, “?Ya almorzaste?”
E ni siquiera lo miró, “Obvio, ?crees que soy tonta?”
Ginés asintió, “Me alegro de que hayasido.”
El tonto era él.
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Poco después de terminar su almuerzo solo, Adrián apareció.
Lo seguían los mismos hombres del día anterior.
La cara de Ginés se oscureció al instante.
Casi de inmediato miró hacia Olivia, poniéndose nervioso de repente.
Se puso dnte del sofá, intentando bloquear torpemente vista de Adrián.
La mirada que lenzó a Adrián era amenazante y aterradora.
“?Vete al estudio y espérame!”
Adrián retiró vista del sofá y dijo con calma: “Deja que el doctor eche un vistazo a tu estado. Si
mejoras, me los llevaré de inmediato.”
La irà de Ginés brotaba incontrblemente.
Sin embargo, nervioso, volvió a mirar a Olivia.
E no se inmutó.
“?E no te lo dijo? Supo de tu condición ayer por ma?ana. No necesitas pretender dnte de e.”
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La cara de Ginés se tensó rápidamente, volviendo a mirar a Olivia.
Después de unos segundos de reflexión, sus ojos parecían barridos por un tornado repentino, con un
desorden total.
“?Qué le has dicho?”
El sonido del televisor se detuvo bruscamente.
él se giró.
Olivia se levantó del sofá.
“Dije que estás loco.”
Ginés palideció, “Yo no…”
“?Ginés! Te encerraste en el estudio desde ayer por tarde. Después, por noche, volviste al
dormitorio y te quedaste sentado en el suelo junto a mi cama toda noche. Según mi sentidoún,
eso no es algo que una persona normal haría.”
“Olivia…”
“Así que no pretendas, yo suelo hacer lo que quiero sin considerar los sentimientos de los demás. No
quiero vivir con un loco, en cualquier momento, podría provocarte y me harías da?o.”
“?No lo haré!”
“?Puedes prometerlo?”
*?Lo prometo!”
Olivia soltó una risita, “?Me pides que confíe en promesa de un loco?”
Esa manera de marlo “loco” sonaba especialmente incómoda para los demás.
Adrián ya tenía el ce?o fruncido.
E sabía cómo estaba y aun así seguía provocando.
Seguir enredado con e era suficiente para volver loco a cualquiera.
Sin embargo, a pesar de lo desagradable que sonaban sus pbras, Ginés no mostraba ningún signo
de enojo.
Dejó caers manos a losdos de su cuerpo, bajando cabeza en un gesto de derrota resignada.
“No te haré da?o.”
E sonrió levemente, “No te creo.”
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Con solo esas tres pbras, Ginés podía sentir el sarcasmo.
Ni en el pasado, ni ahora e había creído en él.
Y él no tenía ninguna razón para hace confiar.
“?Qué hago entonces? Dices que me amas, que quieres que me quede a tudo, que quieres
cuidarme ypensarme, pero tú mismo estás mal. Tengo que estar preocupada constantemente de
no ser herida por ti. Ginés, tanto en el pasadoo ahora, ?tu mal mado amor se basa en
encontrar nuevas formas de torturarme? ?Esperas da?arme más para que puedas descansar en paz?”
Ginés guardó silencio, sus ojos y su cuerpo rebosaban desesperación.
“Te pido que confies en mí una vez más.”
Anteriormente, e no le creyó.
Ahora que estaba enfermo, menos aún. él lo sabía.
Pero, ?qué más podía hacer? No podía deja ir.
En ese momento, Ginés parecía una sombra de sí mismo, su súplica llenó s de estar con un
silencio sepulcral.
De repente, Olivia sintióo si todo el oxígeno hubiera sido sionado de habitación, dejánd
luchando por respirar.
Parpadeó rápidamente, sus dedos temron levemente y, con esfuerzo reprimió acidez que brotaba
incontrblemente de su interior.
El hombre que tenía dnte era el que e conocía, pero al mismo tiempo no lo era.
El Ginés de anta?o, que se mantenía erguido y atractivo, desbordaba orgullo y confianza en cada uno
de sus movimientos, sin duda un hombre increible.
Sin embargo, ese orgullo y confianza habían desaparecido porpleto, dejando solo carcasa de
un hombre que actuaba con precaución y cuidado extremos, tan humilde que había tocado fondo.
Ni siquiera Adrián había visto a Ginés en tal estado.
Los hombres entienden demasiado bien el orgullo y los límites de dignidad de otro hombre.
Era inevitable que Adrián le atribuyera parte de culpa a Olivia.
Al fin y al cabo, era e quien había destrozado y pisoteado el orgullo y dignidad de su padre.
Ginés miraba fijamente, su expresión era una mez de esperanza y evasión que lo sumía en un
extra?o torbellino de contradiones internas.
Olivia, cons manos firmemente sobre su chal, permaneció en silencio por unrgo momento antes
de mirarlo lentamente y decir:
“Ginés, ?recuerdas el último regalo de cumplea?os que me diste en el orfanato?”
él se detuvo, sus ojos se oscurecieron de nuevo.
“Lo recuerdo.”
“Ayer encontré aque bote de vidrio vacía en el alfeizar de ventana de mi habitación.”
“Pensé en revisar qué deseos habrías pedido, pero parece que nunca usaste.”
Olivia asintió, “Antes llevaba una vida sin preocupaciones ni deseos, por eso no necesitaba. Pero
ahora he decidido usa.”