Capítulo 1895
Capítulo 1895
Al día siguiente, cuando Ginés volvió a ver a Olivia en el mismo lugar, soltó un suspiro de alivio.
Creía que por evitarlo, e tomaría cualquier decisión para desaparecer de su vista.
Por suerte, no fue así.
Sin embargo, aunque se sintió aliviado, su corazón no estaba precisamente contento.
Con ese pensamiento tan único que tenía e, seguramente había algo más importante que evadirlo.
Solo que no estaba ro qué era.
Olivia siempre había sido una loba solitaria, sin dejar menor oportunidad para que otros se le
acercaran.
Ginés era igual, aunques chicas intentaran mar su atención, ninguna había obtenido respuesta.
Con el tiempo, ambos se habían convertido en dos pajsajes únicos en se.
Erao cuando eran ni?os.
Solo que ya no pasaban tanto tiempo intentando descifrar sus corazones.
La vida seguía en orden, con algo nuevo de vez en cuando, pero nada que perturbara demasiado.
El trato entre ellos dos transcurrió sin ninguna interión.
Jacinto pensó que Olivia mostraría algo diferente al encontrarse con Ginés, pero al final, también
quedó un poco decepcionado.
Esa mujer realmente tenía una determinación fuerte.
Dos personas que se conocían desde ni?os y no se habían saludado en dos meses, ?quién lo
creería?
Ginés y Olivia realmente no conversaron en escu, donde se veían todo el tiempo.
Sino que el fin de semana, se arrastraron a biblioteca que estaba a solo cuatro o cinco paradas del
colegio.
Esa biblioteca era famosa en Ciudad P, y no tenía reemzo.
Ginés solo había edido porque el destino era biblioteca, de lo contrario, no se habría molestado,
ya que biblioteca de escu era también un buen lugar.
No le interesaban los postres de cafetería, así que subió directamente a buscar libros.
Tomó al azar un libro de sión de finanzas y estaba buscando un lugar para sentarse cuando vio,
en esquina de zona de descanso junto a los ventanales, un peque?o invernadero con muchas
ntas, muy soleado, con una senci mesa y sis en el centro.
Pero no había nadie ens sis, así que parecía un lugar tranquilo. Se acercó y empujó puerta de
cristal.
Apenas entró, vio en el suelo, cerca de ventana, una alfombra de color nco marfil con dos sis
perezosas encima. Alguien estaba acurrucado perezosamente en una de es, con el cabellorgo y
suelto esparcido sobre t azul de si, de espaldas a él, apoyando cabeza en el codo
dodo, justo en el momento en que se escuchaba el sonido de una página volteándose.
Al sentir presencia de un extra?o, persona en si se volteó instintivamente, deszando el
1/6
15-12
cabello hacia undo, revndo un rostro familiar y hermosamente sereno.
Su cabello suelto le daba una suavidad que no tenía cuando lo llevaba recogido.
Al ver a Ginés, Olivia se détuvo, sus ojos indiferentes pausaron y luego miraron a su alrededor, sin
cambiar de postura.
“Creo que te has equivocado de lugar”, dijo e, dándose vuelta. “Recuerda cerrar puerta al salir”.
Sin embargo, no escuchó puerta abrirse ni cerrarse.
Olivia suspiró, colocó el marcador en el libro, lo cerró y se volteó en si, mirando a Ginés que se
había detenido en el centro del invernadero.
“?Necesitas algo?”
Ginés miró con su pereza característica, “?Realmente neas ignorarme porpleto?”
E arqueó una ceja y tomó un sorbo de su batido.
“Bueno, también necesito tener algo de qué har contigo.”
“?No tienes nada que decirme?”
E lo miró de reojo, esbozó una sonrisa y se levantó de si, alisando su frente con mano
mientras su cabello caía naturalmente sobre sus mejis.
Sus ojos destban un toque de bu.
Ginés apretó losbios; sabía que Olivia reionaría así.
“Así que, no hay nada que decir.”
Ginés observó en silencio, “?Cómo te ha ido estos a?os?”
E suspiró, caminó hacia una nta de dalia floreciente, tomó unas tijeras yenzó a recortars
ramas sobrantes.
“Bien, viviendo sin preocupaciones, vida no es tan pesada.”
Ginés habló con un tono más ligero, “Pensé que seguirías fingiendo que no me conoces en absoluto.”
E asintió con cabeza, “Sí, los extra?aba, pero luego pensé que todo el asunto después sería un
rollo.”
Dejandos tijeras a undo, agarró un rociador y esparció unas gotitas sobre los pétalos.
“A veces puedo char un rato con desconocidos. Si te tratara de otro, no podría evitarlo. Así que
aprovechando que ahora podemos har, tengo que dejars cosas ras contigo, nuestra rción,
pues, podría ser peor que de dos extra?os.”
Los ojos de Ginés parpadearon, “?Tan mal que ni siquiera podemos char?”
Olivia se giró hacia él y asintió francamente.
“Ahora que lo pienso, aferrarme a algo que pasó cuando tenía diez a?os por casi una década, sí que
parece algo infantil y hasta cómico. Pero ya llevamos tanto tiempo así, soltarlo de repente me haría
sentir que todos estos a?os de persistencia no tuvieron sentido.”
No eran extra?os.
Era una rción peor que de dos extra?os,
216
15:12
Esa actitud era desesperante.
“?Qué se
3 pone que debo hacer?”
Ginés no podía descifra.
Las cosas que e daba por sentado no parecían dejar espacio para retenes o cambias.
Eso lo dejaba sin opciones.
“No quiero ser un desconocido para ti, ni tener una rción peor que esa.”
Olivia lo miró, frunciendo ligeramente el ce?o, “?Entonces qué hacemos?”
Ginés continuó: “Sobre el pasado, admito mi error y pido disculpas. Pero tú no me dejas ninguna
opción.”
Diciendo eso, se acercó lentamente a e, parecía que siempre habían mantenido misma
Content provided by N?velDrama.Org.
proporción en altura, desde ni?os hasta ahora.
Bajo mirada hacia e, “Todosetemos errores, por eso todos merecemos ser perdonados al
menos una vez. Eso es lo justo.”
Olivia guardó silencio un momento y luego soltó una risa, “?No te parece que esas pbras son
descaradas?”
él mantuvo una expresión serena, “No tengo otra salida.”
“?Y si no estoy de acuerdo?
El hecho de que hayas sido franca conmigo hoy, ?no implica que temías que termináramos en un
conflicto sin fin?”
Olivia se quedó cada un buen rato, “Nunca imaginé que en nueve a?os te convertirías en un
sinvergüenza.”
Ginés esbozó una sonrisa, “Pero tú pareces seguir igual.”
E resopló, “?Quién sabe?”
“Jacinto”, Ginés rompió el silencio después de unos segundos.
Olivia se inclinó para recoger un libro del sofá perezoso, “?Qué pasa?”
“Siendo el hijo de Félix, me sorprende que nunca nos hayamos encontrado en todos estos a?os.
Según tengo entendido, Félix ha estado cuidándote solo todo este tiempo.”
Olivia hizo una pausa, “?Nopletaste tu investigación?”
“Ahora viven juntos.”
“Sí.
“él te ha cuidado todos estos a?os, ?verdad?”
“?Qué quieres decir?”
Ginés observó durante un momento y luego negó con cabeza, “Solo tengo curiosidad por cómo
has vivido estos últimos a?os.”
“Bien,” dijo Olivia simplemente, al haber interrumpido su tiempo para leer, su ánimo no estaba del todo
bien.
3/6
15.12
Volvió a coger su batido, quedaba poco y estaba tibio, no muy apetecible.
Se llevó el libro y taza de batido restante y salió.
Ginés siguió, “Yo invito el batido.”
Olivia no respondió.
Viendo que Ginés acababa de dejar ro que seguiría insistiendo, e sentía que cualquier pbra
extra era innecesaria.
Al llegar al primer piso, cambió de opinión y optó por un café.
Ginés miró, “últimamente siempre te veo con batido.”
“Ya me pasé con el azúcar hoy,” suspiró,o resignada, “No puedo engordar.”
Esas últimas tres pbras sorprendieron a Ginés.
Así que e también se preocupaba por cosas que a todass chicas les importan.
Buscaron un lugar con su número y justo entonces escucharon una voz confusa.
“?Ginés?”
Olivia miró hacia chica que se levantaba de su asiento, con cabellorgo, piel ra y una figura
esbelta, a primera vista parecía típica chica linda e inocente.
En ese momento, esos ojos ros miraban a e, con una mez de indagación e incertidumbre.
Ginés bajó mirada un instante hacia Olivia, sintiendo algo de tensión, pero aun así dijo: “Celina.”
Olivia mantuvo su expresión inmutable y asintió, “Ah, rne acuerdo.”
La expresión, el carisma y esa aura indescriptible hicieron que los ojos de Celina se abrieran cada vez
más.
“?Olivia?”
“Celina.”
Olivia interrumpió conversación con una expresión que demostraba su iodidad ante lo que
estaba a punto de salir de boca de Celina. Le parecía que esa actitud hacía parecer demasiado
inocente y pura, casio una flor de loto.
E era en realidad una buena persona.
No se podía pensar mal de alguien sin razón.
Si se podía evitar que alguien pareciera demasiado inocente, mejor no dar pie a esa imagen.
Celina se quedó aún más sorprendida.
“?Cómo puede ser?”
Era evidente que paciencia de Olivia estaba llegando a su límite. Como siempre, era lo mismo, uno
tras otro.
Ni siquiera buscó otro lugar para sentarse, simplemente tomó asiento enfrente de Celina.
En mesa había varias piezas de pastel.
Celina miró a Ginés y ambos se sentaron.
4/6
15.1277
La chica estaba indecisa.
No sabía qué decirle a Olivia.
“Realmente no lo esperaba… pensé que tú estabas…”
Celina se detuvo a mitad de frase y no continuó. Olivia sonrió ligeramente y dijo: “?Muerta?”
Celina apretó losbios con fuerza.
“Te agradezco mucho por aquel entonces, si no hubieras estado tú, me temo…”
“?Está rico el pastel?” Olivia realmente no tenía paciencia para escuchar a Celina har del pasado.
Nada de lo que decía le hacía sentirse ni un poco mejor.
Además, durante todos esos a?os, habíamentado miles de veces haber sido tan tonta para hacer
algo tan estúpidoo sacrificarse por los demás.
Celina no sabía cómo responder as pbras de Olivia. De hecho, desde el principio hasta ahora,
nunca había tenido el coraje de responder directamente a ninguna de sus preguntas.
Después de un rato, solo pudo asentir con cabeza.
“Estoy muy feliz de verte hoy, afortunadamente estás bien.”
Olivia tiró de una esquina de su boca, tomó un to de pastel y probó un bocado al azar.
“Realmente deberías agradecerme, si no fuera por mí, quizás no podrías disfrutar de este delicioso
pastel.”
Tomó otra cucharada de pastel y continuo con una sonrisa:
“No tienes que sentirte tan agradecida por verme viva. Piénsalo bien, si no me hubieras encontrado,
seguiría siendo esa persona muerta en tu mente y este pastel todavía estaría delicioso.
?Mi vida o mi muerte realmente no les afectó en absoluto, verdad?”
Pero al empujar el pastel hacia Celina, sonrió con una carapletamente inofensiva.
“Come más, no tienes que sentir ningún remordimiento ni culpa. En estos a?os, hementado
innumerables veces haber sido tan tonta aquel díao para hacer algo tan estúpidoo
sacrificarme por otros.”
Celina no dijo nada.
E realmente no sabía cómo lidiar con Olivia.
No podía decir pbra alguna.
Ginés, que había estado cado todo el tiempo, dijo, “Eres muy m con tus pbras.”
Olivia se giró a mirarlo, “?Sí?”
“No es así, admitir que uno es una buena persona es algo muy difícil, ?por qué siempre dices cosas
que pueden malinterpretarse fácilmente?”
E alzó una ceja, “No creo que ser despreocupado y astuto sean cumplidos.”
Ginés frunció losbios, “Todo fue un malentendido en aquel entonces.”
“No se trata de ser una buena o m persona y por favor no piensen así de mí. ?No cansa ser bueno?
Si
un buen tipo hace algo mal, su imagen se derrumba y todo el mundo lo desprecia. Pero si un mal tipo
5/6
15:13
hace algo bueno, eso si se redimiera mgrosamente. Por favor, no me pongan etiqueta de
buen tipo, realmente no puedo con eso.”
6/6