Capítulo 1881
Capítulo 1881
Aunque parecían entenderlo todo, todavía no eran capaces de imaginar cuán oscuros podían ser los
pensamientos de una ni?a que acababa de perder a sus padres y tenia solo siete a?os.
Incluyendo a los otros ni?os del orfanato.
Todos pensaban así.
Pero al final, no era lo mismo.
Siempre estaba s en un rincón, atenta y bien portada dentro y fuera de se,, sentada, observando
cómo los demás ni?os jugaban alegremente, mayoría del tiempo sin expresión alguna.
Su corazón, sin una onda de emoción,o un charco estancado.
Quizás porque sentían que era simr a ellos, porpasión o tal vez solo por una curiosidad intensa
hacia e.
En cierto sentido, infancia de Ginés, hasta entonces, solo había contado con una persona más.
Desde aquel momento, hasta ahora, Celina había estado presente en toda su vida.
Al convivir, Celina mostraba ser una ni?a ingenua y pura, haba con voz suave y delicada, miraba a
los demás con seriedad y sinceridad, e incluso a medida que crecía con los a?os, nunca cambió ni un
ápice, siempre tierna y frágil, pero también valiente y obstinada.
A pesar de parecer alguien frágil que necesitaba protión constante, se empe?aba tercamente en
demostrar que era fuerte, que no solo no necesitaba protión de nadie, sino que incluso podía
proteger a los demás.
Un tipo de chica así, en realidad, es siempre más querida.
Dulce y atenta, inocente y bondadosa, valiente, obstinada y fuerte.
La gente a su alrededor, al igual que su cabello negro, crecía día a día.
Oh,s chicas realmente deberían tener el cabellorgo.
Olivia era hermosa, pero su carácter era muy frío.
Los demás no se acercaban a e.
Desde el principio, solo Ginés estaba a sudo.
Y e nunca se sintió s.
Solo que, cuando de repente se dio cuenta de lo que era soledad, algunas cosas ya estaban
decididas.
Ginés, además de estudiar el currículo básico, tuvo que aprender otros contenidos mucho más
profundos que iban más allá de los libros de texto y por lo tanto, no tenía tanto tiempoo antes
para estar con e.
?Compa?ía?
Nunca antes había sentido que Ginés estuviera a sudo para pa?a, hasta que no estuvo.
Solo que, desde cuándoenzó?
Quizás fue cuando Ginés empezó a distribuir su tiempo en otras cosas y Celina.
Desde que tenían que sentarse juntos para desayunar, almorzar y cenar.
Desde que ocasionalmente se encontraban con Ginés durante un descanso entre ses y se
sentaban juntos en un banco aldo de un jardín.
Desde que uno cavaba un hoyo con una p y el otro colocaba cuidadosamente una semi de lirio
en el hoyo.
Nunca lo había sentido así.
Solo que, sin razón aparente, Celina empezó a molestarle.
Y entonces, en vida cotidiana, siempre mostraba indiferencia o hostilidad hacia chica sin querer,
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Los demás del orfanato también lo notaron y haban a sus espaldas, pero e no hizo nada para
refutario.
Porque incluso e misma sabia que era verdad.
Entonces, ?cuándo empezó todo?
Probablemente, fue ese a?o cuando los lirios del jardin florecieron especialmente hermosos ys dos
figuras sentadas juntas también parecian bes.
Luego, unos días después, una ma?ana temprano, salió y vio que los linos del jardin habian sido
destrozados hasta set irreconocibles.
Solo entonces se dio cuenta de que algo había cambiado.
Todos los lirios del jardin, de todos colores, sin duda eran un paisaje mativo en todo el Orfanato
Clemencia de Santa
Maria.
Ahora casi todos estaban marchitos, no solo los pétalos se esparcían por el suelo, sino ques hojas
estaban hechas pedazos y los tallos estaban rotos o dodos.
Ese tipo de incidente, en tranqu vida del Orfanato Clemencia de Santa Maria, era algo bastante
serio y ión era realmente malintencionada.
La directora del orfanato investigó el asunto.
Ese tipo deportamiento, lleno de agresividad, requeria que se encontrara a persona
responsable y educaran a tiempo para evitar que volviera a desviarse del camino.
“?Fue Olivia! Poco después de ntars semis, vi parada al borde del jardin sin saber en que
pensaba, en ese momento tenía una p en mano.”
“Yo también vi, después de ques plánts brotaron, vi una ma?ana con una p en el jardin
arrancandos plánts.”
“últimamente siempre veo observando el jardin con una mirada aterradora,o mirada que
tenía cuando era peque?a.”
“E no se lleva bien con Celina, todos lo sabemos. Esas azucenas eran del jardin de Celina, asi que
seguro fue e quien arruinós flores.”
Los ni?os lo decían sin parar, cada uno más convencido que el otro.
Pero e solo sonreía.
Solo habían pasado unos días desde siembra y cuando Celina ntós semis, colocó una por
hoyo, lo que hacía que probabilidad de que brotaran ntas jóvenes fuera casi n. E
simplemente había agregado algunas semis
más.
Cuandos plánts crecieron, varias se agruparon demasiado cerca unas de otras, así que e quitó
Ellos no entendían esa lógica simple y en cambio acusaban. Su ignorancia solo hacía sentir más
resignada, a par de divertida.
Celina no dijo nada, solo se quedó agachada junto al jardín, recogiendo los pétalos caídos uno por
uno, sus lágrimas empapaban tierra.
Las lágrimas de chica atrajeron más miradas de desaprobación hacia e.
Erao si una navaja se estuviera afndo aún más.
Sin embargo, esas miradas mezdas con inocencia e ignorancia no eran dignas de su atención.
“No tengo ni gusto ni disgusto pór Celina, por lo que no hay motivo. No fui yo.”
La directora del orfanato no iba a condenar a Olivia solo pors pbras de los ni?os. Por el contrario,
con una simple frase de e, directora estuvo de acuerdo.
Además, sabía que sis azucenas habían crecido tanto, era en gran parte gracias al cuidado de
Olivia.
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El asunto se dejó dedo por el momento, y directora siguió investigando, sin saber si al final
encontró al culpable y lo reprendió en privado.
Ginés no había visitado “escena dei crimen” y parecía no importarle mucho el asunto.
Pero al día siguiente, apareció durante se de manualidades por tarde, algo raro en él.
Como fue el último en llegar, Celina ya teníapa?ía y él naturalmente se unió a Olivia en mesa.
E jugueteaba con papel de colores y lo saludó con naturalidad al llegar.
“Qué raro verte.”
Gin?s puso los libros que llevaba en mesa. A pesar de su corta edad, eran sobre administración
financiera, algo que inicialmente le había dado dolor de cabeza a Olivia, pero a lo que se había
acostumbrado con el tiempo.
Echó un vistazo rápido a los libros yentó: “Ya te has leído todos esos, ?no?”
Ginés no respondió, sino que sacudió los libros en sus manos, de los cuales cayeron trozos de papel
de colores.
Después de los libros, Olivia finalmente se dio cuenta de que mesa estaba cubierta de pétalos de
azucena.
Estaban bien preservados entres páginas y sus colores briban.
Sintió un nudo en su pecho.
Al mirarlo, vio que sus ojos eran tranquilos pero su boca dibujaba una leve sonrisa,o si no le
importara mucho, “Recuerdo que Celina recogió esos pétalos.”
Ginés miró con indiferencia, parado junto a mesa, apenas era más alto que e, pero sus ojos
parecían esconder demasiado, ahora cubiertos por una capa de escarcha.
“Pareces no tener mucha emoción hacia ellos“, dijo.
Olivia le echó un vistazo a los pétalos y soltó una risita, “?Qué esperas que sienta?”
Ginés observó por unos segundos, “ro, Celina los recogió y lloró todo un día por ellos.”
Olivia se detuvo un momento y luegoenzó a rasgar los bordes sobrantes del papel de colores.
“?Así que crees que yo también debería llorar?”
“Te ves bastante feliz ahora.”
E estaba acostumbrada a forma de har de Ginés.
Nunca decíans cosas directamente, pero siempre se entendían perfectamente.
El corazón de Olivia seguía hundiéndose, sintiéndose ahogada, “?No tengo derecho a estar feliz?”
Se detuvo un segundo, “?Crees que fui yo quien hizo esto?”
Ginés pasó una mano sobre los pétalos, “Dijiste que no tenías motivo, ?no?”
De repente, Olivia se tensó, sintiéndose inexplicablemente culpable.
Motivo.
Quizás había uno, oscuro y un poco borroso.
Realmente no le gustaba Celina y esos lirios realmente eran un fastidio.
La razón estaba arraigada en algún lugar de su corazón, pero tomó una respiración profunda y pasó
por alto pregunta.
“Sí, no tengo motivo, ?por qué sospechas de mi?”
Ginés soltó una risa fría, “Cuando algo no te gusta, ?necesitas un motivo para actuar?”
E no pudo evitar reírse con desdén, aunque sabía que había algo de verdad en sus pbras.
Si algo te disgusta, esa es razón suficiente.
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“?Por qué me cae mal?”
Ginés observó por un momento antes de responder, “?Me lo preguntas a mí?”
Olivia apretó losbios, “Aun así, es solo cuestión de probabilidades. Si hay tantos a quienes e no
les cae bien, ?por qué piensas que fui yo quien hizo eso?”
Ginés sacó una hoja de papel crepé verde y empezó a pegar pétalos sobre e, tratando de armar una
flor de lirio con los pedazos.
Olivia lo observaba con una mirada hda.
Después de un rato dijo, “De todos los ni?os en el orfanato, solo tú, Olivia, tienes habilidad de ser
tan astuta que nadie puede descubrirte.”
Olivia no dijo nada.
Esa se de manualidades terminó con Olivia sin hacer nada, solo un montón de papel arrugado
sobre mesa.
Con paciencia, Ginés reunió los pétalos y creó un ramillete de lirios multicolores, los envolvió con
papel de colores y se los dio a Celina.
“Cuando llegues a tu habitación, ponlos en un frasco sedo. Durarán tantoo quieras
conservarlos.”
A pesar de su voz fría, había una suavidad inusual en sus pbras.
Celina tenía los ojos llenos de alegría brinte, sorprendida y agradecida.
“Qué bonitos, gracias.”
él asintió con una sonrisa tenue en susbios.
Era muy joven en aquel entonces y Olivia no sabía por qué le dolía el corazón.
Pensaba que simplemente era una injusticia.
Ginés no confiaba en e.
E era astuta, imposible de descubrir.
Qué ironía.
Nacida con una arrogancia natural.
Si así veía él, entonces no tenía sentido mantener loszos.
No necesitaba amigos ciegos y sordos a su corazón.
E volvió a soledad, a estar s de nuevo.
Al principio, había estado s.
Pero ahora, de repente, sabía lo que era soledad.
Fue entonces cuando apareció Ava.
Cuando soledad estabaenzando á devora, llegada de Ava fueo un manjar para el
hambriento.
Por fin, alguien con quien desahogar su soledad, sin tener que centrarse tanto en esas dos personas y
parecer
patética.
No era tan débil para permitir que otros pensaran que sus pensamientos eran indignos, tampoco tenía
que demostrar lo contrario frente a él.
?Por qué debería?
No les debe nada as personas que no confiaban en e y ellos no tienen el derecho de exigirle
nada.
Antes, solo veía a Celina con indiferencia.
Luego, su desprecio por chica se hizo evidente.
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Todos decían que odiaba a Celina y era verdad. Si no odiaba, sería una traición a todo el odio que
otros han
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sembrado.
Además, Celina realmente había revuelto su vida en unpleto desorden.
Seguía los cursos escres con tranquilidad, antes podia pa?ar a Ginés a leer libros que iban
más allá del a, incluso más allá de su edad.
Al principio, solo pensaba que si a él le gustaba y e se aburría, no quería quedarse atrás y perder el
ritmo, quedarse sin temas de conversación y alejarse cada vez más.
Más tarde, seguía leyendo esos libros, quizás por aburrimiento o por costumbre.
De cualquier manera, siguió adnte.
Luego descubrió que no basta con tener interesesunes o muchos temas de conversación para
mantener una
rción.
Al principio, solo quería seguir el ritmo de Ginés para no quedarse atrás.
Ahora se daba cuenta de que gente necesitaplementarse.
Quizás él no necesitaba a alguien quepartiera sus pasos o tuviera temas de conversación
Sino a alguien que, cuando estuviera cansado, pudiera aliviar su fatiga con sus intereses y aficiones.
Nadie quiere una vida inmutable.
Nadie se conforma con una vida tan monótona.
Celina era dulce y obediente, le gustaban todass cosas que se suponía que le debían gustar as
chicas.
Y esas cosas, por supuesto, erans que Ginés nunca tocaría por su cuenta.
Para él, era un territoriopletamente nuevo, exploración, descubrimiento, establecer un tema
Por su expresión, era evidente que disfrutaba inmensamente.
Olivia se sentía aún más ridíc.
?No era el Ginés de ahora, el reflejo de e en el pasado?
En el mundo de esos dos, cualquier adición era inadmisible.
Olivia se encontraba cada vez más alejada de todos los demás.
Pero hay gente, que tal vez por un impulso nato de conquista, no puede evitarlo.
Unos días antes de cumplir los diez a?os, durante un almuerzo, Ginés se acercó con su bandeja y se
sentó frente a e
sin más.
Olivia lo miró con indiferencia y siguióiendo su arroz en silencio.
Desde que conoció, siempre había en e una gracia y distinción que no podían expresarse con
pbras.
Muchos decían que era una falsa modestia, pero nunca le importó.
Parecía que siempre había sido así, siguiendo su propio camino, orgullosa y terca.
Lo que e creía, aunque estuviera equivocado, era lo correcto para e y nadie podía influir
fácilmente en su
pensamiento.
“?Me estás evitando?” Preguntó él mientras llevaba un bocado deida a su boca con desgano.
E ni siquiera levantó vista. “?Por qué tendría que evitarte?”
“?Entonces cómo explicas estos más de quince días?”
Olivia masticó tranqumente, luego alzó mirada, sus ojos y cejas dibujaban curvas suaves.
“Ah, ?así que se supone que debo girar en torno a tío si fueras el centro del universo?”