Capítulo 1875
Capítulo 1875
Martin rápidamente abrazó a su hijo y se movió a undo.
Cubriendo los ojos del ni?o e interponiendo su cuerpoo si fuera un escudo humano, demostró
perfectamente lo que significa ser un padre protector.
Selena y Petrona reionaron y se voltearon para ver que David arrojaba al suelo mitad restante
del vaso de vidno, mirando a Martin con una mirada hda que intimidaba.
Era evidente que, si no intervenian pronto, podrían desatarses bases de una guerra inminente.
Las dos mujeres se apresuraron a acercarse, agarrando firmemente el brazo de sus respectivos
maridos.
“?Qué pasa aquí?”
Martín le pasó el ni?o a Petrona con un gesto despreocupado. “Solo dije una verdad que este hombre
no quiere aceptar. Parece que no tiene mucha tolerancia.”
Al ver que el rostro de David se oscurecía aún más, Petrona preocupada, alejó un poco a Martín.
“?Qué le dijiste exactamente?”
“Le dije que en el futuro, su hija posiblemente me mará ‘papá‘ y se enfureció,”
Petrona confundida,entó, “Pero Luna va a ser nuestra nuera, no dijiste nada malo, ?Estás seguro
de que eso fue todo lo que le dijiste?”
Martín asintió con total serenidad. “Por supuesto, ?qué más podría haberle dicho?”
Selena creyópletamente ens pbras de Martín; Su esposo nunca había estado de acuerdo
con esa idea.
Después de pasar tres meses con los bebés, era evidente para e que este hombre tenía un
favoritismo especial por
Luna,
Si antes de nacer no aceptaba idea de que e se casara, ahora, ese tema se había convertido en
uno de sus límites intocables.
Para Martín, reión de David no era sorprendente en absoluto.
Selena, aferrándose a su esposo, trató de calmarlo. “David, solo está bromeando. Quién sabe de
quién se enamorará nuestra hija. ?Para qué te enojas con él ahora?”
él seguía con un semnte sombrío, “Nadie merece el amor de mi hija.”
E se sentía impotente.
Petrona no pudo contenerse; quería hacer entrar en razón a ese hombre:
“?Qué pasa con Luna, entonces? ?Quién no quiere tener un dulce romance? Si no dejas que tenga
novio, ?tampoco dejarás casarse? ?No temes que gente Hame solterona‘ porque nadie
quiere? La decisión en estos asuntos no está en tus manos; lo principal es lo que Luna quiera.”
David se enojó aún más. ?A quién le importaba si su hija tenía o no pretendientes? ?Quién maría
‘solterona‘?
Ya vería quién se atrevía a decir tal cosa.
Selena estuvo plenamente de acuerdo con Petrona; su hija no podría terminaro una solterona,
Por supuesto, e quería que su hija encontrara su verdadera felicidad.
Como e había encontrado.
“Petrona tiene razón, no somos quienes para decidir estas cosas. Todo depende de los deseos de
Luna. Pero faltan al menos veinte a?os para eso; har de ello ahora es prematuro.”
Selena lo consoló, Si seguían provocándolo, no sabía hasta qué punto podría llegar.
Y lo que más le importaba era Luna, su peque?a y preciada hija. Aún no sabía hasta dónde podría
llegar David por su
tesoro.
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Martin ya se había ido a consr al ni?o.
David frunció losbios, sin tener a quién expresar su enojo.
No hay nada más frustrante que tener al tipo más irritante justo frente a ti y no tener una excusa para
golpearlo.
Gracias a los esfuerzos de Selena por mantener calma, situación no empeoró.
La ceremonia de bautizo del peque?o príncipe de familia Limes, Florencio Ernán, había terminado
sin mayores sobresaltos.
Después del evento, Petrona se acercó a su amiga, soltando un suspiro de alivio. “Solo tú puedes
manejar ese hombre Selena, solo tú. Me asusté de verdad, si no hubieras estado aquí, me temo que
habría acabado peleándose con Martin en plena fiesta.”
Selena sonrió con algo de apuro; tenía razón.
Al momento en que terminó el bautizo, David se llevó a Selena de vuelta a casa.
Aunques dos abus cuidaban muy bien a los gemelos, por noche todavía necesitaban
atención de su madre.
Noche tras noche, no había un horario fijo para que e se despertara a hacer pis o aer algo. No
podía esperar que los otros le echaran una mano con eso.
Y verdad, e también los extra?aba. Solo con pasar medio día sin verlos, ya se sentía un poco
ansiosa.
El bautizo de Florencio acababa de terminar, lo que significaba que los bautizos de Elián y Luna
estaban a vuelta de esquina.
Esos días, Felisa había llevado a Olivia a enfocarse más en los preparativos del bautizo.
Selena y David se habían encargado de cuidar a los ni?os mayor parte del tiempo.
Los bebés eran bastante buenos. El hermanito era tranquilo, con sus grandes ojos oscuros y brintes
que miraban fijamente el techo o giraban cabeza para fijarse en algo nuevo que mara su atención,
hasta que otra cosa capturaba su interés.
A veces, cuando veían a Selena, sus ojitos seguían por todo el lugar.
Selena a veces estaba ocupadavando su ropa o arrendo cosas por casa, yendo y viniendo del
ba?o. Cuando se daba vuelta para mirarlos un momento, el peque?ín se agitaba felizmente,
soltando risitas encantadoras.
Luna también reionaba igual.
E terminaba por dejar lo que estaba haciendo para acercarse y darles un buen beso antes de volver
a sus quehaceres.
Luna era más expresiva que su hermano. Ya fuera porque tenía hambre, sed, ganas de hacer pipí o
simplemente porque algo había molestado, no tardaba en llorar a pleno pulmón.
Si no se calmaba pronto, su hermano terminaba llorando también.
Esa era una des razones pors que David le prestaba más atención a Luna.
Para mantener a los dos bebés tranquilos, ve era calmar a Luna.
Porque si ni?a dejaba de llorar, su hermano también se calmaba por su cuenta.
A veces, David cargaba a Luna y se acercaba a Elián, examinándolo.
Después de que Luna se calmaba, ponía junto a Elián en misma cuna para que se acostarando
ado.
Elián casi siempre estaba feliz, volteando a ver a su hermanita, moviendo sus manitas, a veces
agarrando su peque?o dedo o el de e, luego pataleaba con alegría.
Cada vez que David veía esó, no podía evitar sonreír.
Ese chiquillo iba bien, parecía que su hija tendría con quién contar.
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Después de hacerlo varias pruebas, estaba seguro de ello.
David fue arrastrado por Elio a empresa desde primera semana que Selena fue dada de alta. Con
él allí, Elio pudo rjarse un poco y pasar tiempo con su esposa e hija.
David estaba algo molesto, pero dejó que Elio hiciera lo suyo.
Después de todo, él no había estado presente cuando nació Violeta.
Además, entendía lo que era querer estar aldo de su esposa en esos momentos. ?Quién más lo
haría si no era él, su hermano mayor?
Sin embargo, había realizado mayoría del trabajo ys reuniones programadas en ma?ana, así
que podía permitirse salir del trabajo dos horas antes por tarde, a menos que hubiera una
emergencia.
Esa tarde, Olivia y Felisa habían estado discutiendo los detalles del bautizo y luego subieron a jugar
con los peque?ines en s de bebés.
Si bien los bebés eran tranquilos, cargarlos todos los días también era un trabajo pesado.
Antes de irse, Felisa vio a Selena frotándose los hombros sin darse cuenta y le dijo: “Nosotras nos
ocuparemos de los bebés. Aprovecha que tienes tiempo y toma un ba?o rjante. maré a un
masajista para que venga y te dé un buen masaje“.
“No es necesario, con un ba?o estaré bien“, respondió e.
Felisa no dijo más.
Selena fue directo al ba?o,enzando a preparar tina mientras cambiaba ropa de cama por una
más abrigadora, ya que el clima se estaba enfriando.
A pesar de que David había salido temprano de oficina, ya estaba oscureciendo cuando llegó a
casa.
Selena salió del ba?o, con el pelo seco y loción en mano, se desató bata yenzó a aplicarse
crema por el
cuerpo.
Cuando él entró, vio a Selena desnuda, con una piernarga y recta apoyada en cama, inclinándose
para untarse.
Al oírlo, e se giró y al ver que era David, se apresuró a cubrirse.
A pesar de que ya tenían hijos, el hecho de estar desnuda no dejaba de causarle cierta conmoción en
su interior.
Cons mejis ardiendo, se apresuró a ponerse bata de ba?o. “?Por qué llegas así de repente?”
La puerta se cerró.
David entró lentamente.
E se había vestido apresuradamente con su pijama y ya tenía el cuerpo cubierto, pero figura
delicada que había exhibido momentos antes, lo que debía verse y lo que no, todo había quedado
expuesto sin pudor alguno.
Hando de su figura, parecía que se había recuperado muy bien después del embarazo, aunque ya
era bastante atractiva antes, con curvas bien definidas, después de dar a luz a dos ni?os, su silueta
era aún más encantadora.
E sintió que algo no estaba bien en mirada y el ánimo de David, así que ato Este hombre su
cinturón. “Voy a ver a los bebés.”
David frunció el ce?o, sorprendentemente sin detene.
Se sentó en ori de cama, sin decir una pbra, simplemente irradiando una intensa aura de
resentimiento.
Selena, por su parte, se encontraba inmovilizada.
Se giró y él se levantó, se quitó chaqueta de traje ynzó al sofá.
Luego se sentó de nuevo en cama, dándole espalda.
Continuando con su silencioso despliegue de disgusto.
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E se acercó. ?Te pasa algo?”
David no miró y giró cabeza hacia undo.
Selena lo observó por un momento, indecisa, pero luego se dio vuelta y se fue.
Al escuchar puerta cerrarse, expresión de David se oscureció aún más.
Selena, aún con su bata de ba?o, fue a habitación de los bebés y los encontró jugando alegremente
con sus abus. Felisa sostenie a ni?a. “Acabas de ba?arte, no andes paseándote por ahí, ?y si te
resfrías? Los ni?os necesitan su leche mstema esta noche.”
Selena negó con cabeza, avanzando para ver a los bebés.
“No hace frío.”
Felisa empujó suavemente. “Ve a descansar un rato en tu habitación, mé a una masajista que
llegará pronto.”
“No hace falta suegra, hoy no. Tengo otras cosas que hacer, contactaremos otro día.”
“?Es algo importante?”
“Si.”
Felisa parecía querer decir algo más, pero Olivia intervino con indiferencia: “Entonces ve y haz lo que
tengas que hacer, los masajes pueden esperar.”
Selena sonrió y al ver a Felisa asintiendo, se despidió y salió.
Respiró hondo al volver a su habitación y descubrió que el hombre que había tenido aquel arranque de
emociones había desaparecido.
Confundida, se dirigió directamente a oficina.
Al abrir puerta, efectivamente lo encontró sentado en su si, con el semnte tenso, mirando
moverse.
Cuando vio entrar, escaneó con mirada, luego sacó una carpeta de aldo yenzó a
examinar los documentos en sus manos.
Selena sonrió y cerró suavemente puerta, apoyándose en e para observarlo.
él frunció losbios. “?No ibas a ver a los peque?os? ?Para qué vienes aquí?”
Su esposa se levantó y se acercó. “Ya los vi.”
David se inclinó ligeramente hacia undo, evitando su mirada.
“?Para qué vienes?”
“Para avisarte que es hora de cenar.”
él miró hora enputadora; aún no erans cinco.
Siempre cenaban as seis.
Murmuró algo inaudible, sin responder.
Selena se acercó por detrás yenzó a masajear sus hombros. “Mi mamá había reservado una
masajista para mí, pero le dije que no.”
David no entendía qué quería decir, pero si su madre había hecho reserva, debería aprovechar para
rjarse.
“?Por qué rechazaste? Después de todo el jaleo con esos dos, deberías darte un buen masaje.”
Selena soltó una risita. ?Esos dos?
?Tan profundo era su resentimiento?
?Hasta sus hijos le estorbaban?
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De todos modos siempre hay que diar con el estrés, mejor acumrlo y ma?ana nos damos un
masaje juntos.”
Hubo un momento de silencio
David que ha estada mirando los documentos, funció el ce?o después de un rato.
Luego also una ceja
Levanto mirada y Selena retiro su mano de su hombro, giró si para enfrenta y el noté que
todavía llevaba puesta bata de ba?o, mirandolo cop ojos bajos y una sonrisa sutil, cons mejis
ligeramente sonrojadas.
Yo neas lidiar con el estrés?”
E also una ceja, percibiendo ramentes intenciones traviesas del hombre.
Selena dio un paso adnte, apoyando sus manos sobre los hombros de él, inclinándose para dejar
un beso fugaz en susbios
“Si no estás enojado ahora…
De repente, sintióo sus caderas eran atrapadas y su cuerpo levantado en vilo. Las piernas del
hombre se enroscaron en un movimiento y antes de que pudiera darse cuenta, estaba sentada sobre
su regazo.
Debajo de bata de ba?o, no había nada más.
“Estoy muy enojado!“, enfatizó el con particr énfasis.
Cons mejis ardiendo, Selena bajó mirada hacia losbios del hombre, que ahora se curvaban
en una sonrisa lenta y segura.
Susbios se estiraron en una sonrisa picara y rodeando su cuello con los brazos, inclinó cabeza
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para capturar susbios, concediéndole el beso que él deseaba.
Un beso profundo y prolongado siguió.
Ezo de bata de ba?o se desató con facilidad.
Las manos cálidas y firmes tocaron piel sensible de sus hombros, provocando que su cuerpo
temra levemente, juntando sus hombros y tornando su rostro de un tono aún más encendido,
mientras un suave murmullo escapaba de susbios.
Donde él tocaba, se esparcia una sensación indescriptible.
E miró sorprendido.
“Tú…”
Pareciendo adivinar lo que él iba a decir, Selena rápidamente se acercó para ser susbios con los
de él.
él se detuvo un momento, sus ojos, que destban una sonrisa, se oscurecieron al segui con
mirada mientras sus manos se deslizaban hacia el escote de bata.
Tras unrgo beso, bata de ba?o se deslizó al suelo.
Selena fue delicadamente depositada sobre mesa que estaba tras ellos.