Capítulo 1840
Capítulo 1840
E giró cabeza abruptamente para mirar a Dn, “?Por qué? Esto es cosa tuya, ?verdad? ?Tanto
remordimiento sientes hacia mí para que tratarme de
esta manera?”
Si no fuera porque desde un principiopararon con Petrona debido al mismo vestido,s cosas
quizás no habrían llegado a este punto.
Dn levantó una ceja, rascándose frente con cierta iodidad. “Solo fui contratado por alguien.”
?Cómo iba a saber que tener el mismo vestido causaría tantos problemas?
Definitivamente, esa mujer erao decían, una verdadera bruja…
Todo este “escándalo” causado por un vestido, parecía estar perfectamente nèado por e.
De repente, un escalofrío recorrió su cuerpo.
?Tenía miedo!
Las pbras de Dn, y su expresión y gestos posteriores, fueron captados por Petrona.
E levantó una ceja, un destello de duda pasó por sus ojos.
?Contratado?
Cuando descubrió que e y Sira llevaban el mismo vestido, pensó que era una trampa de Sira.
Pensó que Sira estaba tratando de intimida.
Incluso había temido que alguien usara al ni?o en su vientre para hacerle da?o.
Después de todo, con su vientre abultado lucía un tanto irónico enparación con Sira.
This content ? 2024 N?velDrama.Org.
Por su parte, e había decidido casarse con Martín.
Pero ahora, parecía ques cosas estaban a su favor.
?Quién podría ser?
Dn notó mirada de Petrona, levantó cabeza y le sonrió ligeramente, asintiendo en se?al de
reconocimiento.
E también le sonrió y asintió.
La mano que rodeaba su cintura se tensó un poco.
Volviendo en sí, Martín estaba mirando fijamente con el ce?o fruncido.
“?Qué estás haciendo?”
Martín apretó losbios, “Alejate de él. Es un pervertido.”
Petrona se quedó sin pbras por un momento, “?No has visto en qué estado se encuentra tu Sira
ahora? ?Y todavía te preocupas por los demás?”
“?A qué te refieres al decir ‘tu Sira‘? ?Estás buscando problemas?”
Petrona sonrió, soltándose de él, y pasó una mano por su cabello.
“No lo es ahora, pero lo fue en el pasado.”
Dicho esto, e levantó una ceja, mirándolo, y después de decir un ligero “Feliz cumplea?os“, se
volteó, echó un vistazo a Sira, que todavía estaba emocionada, yenzó a caminar hacia salida
del salón de banquetes.
“?A dónde vas?”
Martín apresuradamente fue tras e.
Petrona no respondió.
“?Petrona! ?Todavía no hasido el pastel!”
Ya no quiero, no me gustans cosas demasiado dulces. ?Por qué me sigues? Hay demasiada gente
esperando tu pastel de cumplea?os.”
“El pastel está allí, quien quieraerlo que lo haga, no les estoy tapando boca.”
Petrona se detuyó, miró a su alrededor, y luego miró a Martín.
“?Estás seguro de que quieres dejar a todos tus invitados aquí?”
Martin se detuvo por un momento, luego se volteó hacia óscar y gritó: “?Pide dos pasteles más, para
que todos puedan tener suficiente y agradece a todos de mi parte por venir!”
La gente no tuvo tiempo para reionar.
Este Martín de Ciudad Alba, no era el tipo de persona que diría estas cosas.
Incluso óscar, se quedó atónito por unos segundos, antes de volver en sí y preguntar confundido:
“Sr. Ernán, ?realmente quieres darle al Sr. Dns toas sanitarias?”
Martín miró a Dn, bufó y dijo, “?Si! ?Por supuesto! Aunque es un pervertido, todavía le agradezco
mucho por ayudar a mi esposa en el pasado. Un camión lleno de toas sanitarias es un peque?o
agradecimiento. Si el Sr. Dns necesita en el futuro, no dude en pedis.”
Dn contrajo boca, este hombre con una actitud infantil, ?simplemente no paraba!
Petrona tocó su frente suavemente con algo de resignación, pero al final no dijo nada y siguió
caminando hacia salida del salón de banquetes.
Martín rápidamente siguió, “?Petrona! Petrona, estás siendo un poco excesiva hoy, es mi
cumplea?os y, ?ya te vas tan temprano?”
Petrona continuo caminando, pero se volteó para verlo, “No es primera ni segunda vez que me
paso de raya.”
Martín se atragantó, “También pienso que el pastel es demasiado dulce, tampoco me gusta mucho.”
“?Ah si? Qué lástima, acabo de pedir un pastel de crema vegetal que debería estar llegando a casa
ahora.”
Martín dio un paso, mirando a Petrona que seguía sin detenerse, apretó los dientes y se apresuró a
alcanza, agarránd de repente de los brazos desde atrás.
“?Ah!”
Petrona gritó sorprendida, y al quedar suspendida en el aire, instintivamente rodeó con sus brazos el
cuello de Martín.
Cuando escena se detuvo, pudo ver cara de Martín, tan cerca de e, y, molesta, golpeó su
hombro.
“Me asustaste, i?qué estás haciendo?!”
Martin, todavía sosteniénd, caminó decidido, “?Vamos a casa aer pastel!”
Petrona preguntó, “No decías que no te gustaba el pastel?”
Martín gru?ó, “?No solo voy aer pastel, sino que también voy aerte a ti!”
El rostro de Petrona se puso rojo al instante.
Ca, sin poder hacer nada, sacudió cabeza con cari?o.
La anciana se tapó los ojos “Ay, este muchacho… ?Qué sin vergüenza es!”
Petrona recordaba incontables momentos de confrontación con Martín, pero ninguno había sidoo
este tan descaradamente insolente.
Y solo ahora, no sabía cómo manejar situación.
“No puedo creer que seas un patán.”
“?Huh! Gracias por el cumplido. Sin duda, seguiré adnte, y seré un patán aún más perfecto.”
“Por favor, ten un poco de dignidad.”
“Te quitaré.”
Petrona se quedó sin pbras.
Detrás de ellos, gente veía cómo los dos se alejaban cada vez más, con una sensación de asombro.
Y Sira seguía parada allí, con el rostro pálidoo nieve.
Algunas personas notaron y negaron con cabeza.
“La Sra. Ernán tenía razón, e se lo buscó.”
“Podría haberlo ocultado toda su vida, pero hoy ha venido sin ser invitada y ha sido desenmascarada y
expuesta porpleto.”
“Qué vergüenza, si fuera yo, desearía desaparecer en ese instante.”
Ca miró fríamente, “Srta. Sira, trataré de contrr noticia de esta noche. Pero te aconsejo que,
si dijiste que te ibas, realmente te vayas de Ciudad Alba. De lo contrario, esta vez no es que mi
familia, los Limes, no te pueda tolerar, ?sino que toda ciudad no te tolerará!”
Sira, que había estado rígidao una estatua, parpadeó repentinamente y se volvió hacia Ca.
Ca, lucía una expresión fría, pero mostró una sonrisa sin emoción miránd, “?Quieres un pedazo
de pastel?”
Antes de salir del hotel, Martín pidió chaqueta de Petrona a un camarero, bajó y se puso,
intentó levanta nuevamente, pero e se negó.
“Puedo caminar yo misma, está nevando afuera.”
Pero Martín aun así tomó de mano y salieron del hotel juntos.
La nieve seguía cayendo afuera, ya había acumdo una gruesa capa en el suelo, bajos luces del
hotel, era nca y brinte, extremadamente
hermosa.
Petrona se detuvo en puerta, mirando nevada en silencio durante mucho tiempo, finalmente se
soltó de mano de Martín, levantó su falda y caminó lentamente hacia nieve.
“Petrona…”
Martin, desconcertado por el silencio de Petrona, simplemente observó su figura alejarse, mánd
con una voz suave.
Petrona se detuvo en el centro del patio, extendiendo su mano para permitir que unos copos de nieve
cayeran en su palma.
Su horqui nca, sus pendientes de terciopelo nco y su rostro pálido se fusionaron con gran
nevada,o si pudieran desaparecer en ese campo de nieve en cualquier momento.
Las manos de Martín se tensaron y dio dos pasos hacia adnte.
Petrona se volvió lentamente hacia él, después de unos segundos, una sonrisa se formó en su rostro
tranquilo y distante, se giró ligeramente hacia él.
“Esa noche, no sé cuántas veces miré en esta dirión, cada vez con esperanza, cada vez con
decepción, pero nunca perdí fe, siempre creí que aparecerias en el próximo segundo. Incluso si
llegaras tarde y me rega?aras.”
“No entiendo por qué era tan persistente. Por undo, me sentía tonta, pero, por otrodo, tenía
esperanza. Lamentablemente, esa noche nunca te vi aparecer desde esta dirión.”
Cada segundo estaba lleno de esperanza, antes de tener tiempo para sentir decepción, ya esperaba
el próximo segundo.
Muchas veces después, e se preguntaba cómo había logrado seguir adnte.
La garganta de Martín se cerró al mirar su rostro iluminado, sonriente, pero a vez tan triste que le
dolía,
Se acercó y abrazó fuertemente.
“A partir de ahora, nunca más te dejaré s. Solo quiero que celebres mis cumplea?os conmigo y solo
quiero tus regalos. Todos los días y todass fiestas, quiero pasarlos contigo.”
A pesar del frío del invierno, los brazos de un hombre siempre eran cálidos.
“Hubiera sido tan bueno si hubieras aparecido antes. No importa si me odias, no importa si Sira es tu
novia, quizás no podría resistirme a decirte cuánto te quiero.”
La voz de Petrona se escuchó suave en su pecho.
“Martin, ?qué hubieras hecho si te hubiera confesado mis sentimientos entonces?”
Martin acarició su cabello y preguntó. “?Habías pensado en cómo hacerlo?”
“?Ah?”
“?Habías pensado en cómo confesarte?”
Petrona guardó silencio un momento antes de responder: “Sí, lo había pensado y he seguido
pensándolo continuamente.”
Martín soltó y miró. “Bueno, intenta hacerlo ahora.”
Petrona parpadeó y mordió subio. “?Por qué debería confesar mis sentimientos ahora?”
Martín sonrió. “Te estoy dando oportunidad depensar el pasado.”
Petrona se quedó en silencio por un momento, sus ojos se centraron en él.
“Martín.”
“?Hum?”
“Feliz cumplea?os. Y también, te quiero, quiero estar contigo, mucho, mucho…”
Martín se quedó un poco atónito. “?Ya empezamos? No estaba preparado…”
Antes de que pudiera terminar, unas manos agarraron el cuello de su camisa y lo atrajeron hacia
abajo, susbios suaves se encontraron con los de él.
La luz en sus ojos cambió:-..–
Petrona apenas tuvo tiempo de saborear el momento antes de que Martín sujetara por el cuello.
Se quedó inmóvil, mirándolo directamente a los ojos.
“?Me quieres?”
Petrona parpadeó.
Martín sonrió. “Porque creo que te amo.”
Los ojos de Petrona temron y losbios de Martín descendieron sobre los de e.
No dejó espacio para e pudiera arrepentirse o resistirse.