Capítulo 1831
Capítulo 1831
Revisando lista de contactos en una aplicación, se sorprendió al ver que e todavía estaba en el
grupo de escu que se creó en aquel entonces. No mostró mucha emoción al respecto.
Estos grupos seguían existiendo hasta hoy, pero mayoría de gente prefería ignorarlos. Ocultarlos
o bloquearlos era sin duda elión necesaria para cada individuo.
En lugar de ofender a alguien al expulsario, no hacía da?o tener una persona más en el grupo.
Al ver una nota que no le resultaba del todo desconocida, susbios se curvaron ligeramente.
Abrió ventana de chat.
La sonrisa en su rostro era ligera y natural, pero en los ojos de Elisa y Felisa, de alguna manera les
causaba escalofríos.
Felisa, agarrando mano de abu, se acercó para murmurarle en voz baja: “Mamá, no sé por qué
está pasando. Aunque creo que esta idea es un poco absurda, pero… parece que simpatizo con el
chico Martín.”
Elisa asintió con cabeza, “Yo también pienso lo mismo”
Felisa se volvió y sus ojos se encontraron con los de anciana durante unos segundos, luego ambas
miraron a Selena al mismo tiempo.
Las manos entrzadas de ambas se tensaron inconscientemente.
En efecto, nunca debías ofender a una mujer, especialmente a Selena.
Esta sonrisa senci y natural era de alguna manera inquietante.
David salió de cocina con una bandeja en mano, en que había pastel de frutas y jugo.
Selena estaba ocupada manipndo su teléfono con una sonrisa en su rostro mientras David,
silenciosamente, se sentó a sudo y puso bandeja en mesa de café.
Luego, miró a Selena y le quitó el teléfono de mano.
Selena frunció ligeramente el ce?o, ramente insatisfecha con suportamiento.
La anciana y Felisa se quedaron en silencio por un momento, sentadas muy cerca una de otra.
Los cambios de humor en una mujer embarazada eran constantes, y parecía que estaba haciendo
algo importante. ?No sería que elportamiento autoritario de David haría enojar?
En realidad, cuando Selena se enfadaba, no armaba un escándalo, y nunca mostraba su enojo hacia
es, siempre estaba alegre yportada.
Pero cuanto más tranqu parecía e, más inquietas se sentían.
?Podías imaginar a alguien que estaba sonriendo y bromeando contigo hace un segundo, y de
repente se volvía fría y distante o molesta cuando veía a alguien que había hecho enojar?
Selena miró a David con desaprobación, susbios rojos ligeramente apretados y sus ojos llenos de
reproche.
“?No queríaser pastel?”
David habló con indiferencia, desviando mirada hacia bandeja sobre mesa.
Selena se detuvo un momento, giró cabeza, y sus ojos se iluminaron al instante.
Luego volvió a mirar a David, y abrió boca: “?No dijiste que no debíaer pastel?”
David no respondió, tomós frutas y el jugo de bandeja, y le pasó bandeja con el pastel restante,
luego le entregó también un tenedor.
Selena tenía antojos, le había mencionado a David sobre ello noche anterior, pero fue rechazada sin
piedad.
E insistió, pero él buscó en inte los efectos secundarios de ques embarazadasieran
pastel y se los mostró.
Fue a dormir con resentimiento y decepción.
Incluso en el desayuno todavía estaba un poco decepcionada.
Pero después del desayuno, David desapareció.
No fue hasta ahora que vio el pastel.
Con el tenedor en mano, estaba ansiosa por aprobarlo, pero todavía tenía algunas dudas,
“?Realmente puedoerlo?”
“Cómetelo.”
El sirviente que estaba de pie aldo puso el té negro caliente en mesa de café y sonrió:
“Se?ora, no tiene que preocuparse, el se?orenzó a hacer este pastel después del desayuno. No
se a?adió nada, crema fue batida a mano por el se?or durante mucho tiempo…”
Los ojos de Selena se iluminaron de inmediato, y miró a David lleno de gratitud.
“?Gracias, papá, en nombre de los bebés!”
Al oír esto, David soltó una risita, “?No es porque tú queríaser?”
Selena tomó un bocado del esponjoso pastel y se lo metió en boca, con un aspecto de pura
felicidad.
“?Yo? ?Qué tan glotona crees que soy? ?Son los bebés los que quierener!”
David levantó su mano, quitándole bandeja des piernas.
“Si no es lo que quiereser, entonces no loas.”
“Eh, eh, eh…”
Selena extendió mano para tomar el pastel que le habían quitado rápidamente.
Pero David parecía estar hando en serio, no dándole otra oportunidad.
Después de un par de intentos, Selena miró a David, “Papi, los bebés realmente quierener el
pastel que hiciste…”
“No se lo merecen.”
Selena no dijo nada.
Después de un rato sin pbras, Selena se encogió de hombros, “Papi, te estásstimando los
sentimientos de los bebés. Ten cuidado de que no te quieran en el futuro.”
“No importa.” Dijo David con indiferencia: “Basta con que me quieras tú.”
Elisa y Felisa estaban sentadas una aldo de otra, abrazándose fuertemente.
La abu: /No puedo seguir soportándolo, creo que me iré.”
Felisa a?adió: “Yo tampoco puedo soportarlo, mamá, de repente extra?o a mi esposo.”
La abu se quedó sin pbras.
Selena se sonrojó y se enojó con franqueza de David.
Mirando el pastel que David sostenía de lejos, mordió subio y lo miró con un poco de tristeza.
“Está bien, está bien, jen realidad quieroerlo! No tiene nada que ver con los bebés, son
inocentes.”
David sonrió ligeramente, acercando su rostro apuesto lentamente a e.
“?Me amas?”
Selena bajó los ojos y asintió suavemente, susurrando “Sí“.
La sonrisa en losbios de David se volvió más intensa, “Llámame querido.”
Selena bajó cabeza aún más.
“?Hum?”
La amenaza casual de David hizo que Selena se sintiera aún más cohibida. Al ver cómo se acercaba
cada vez más, extendió mano para detenerlo, volviendo cabeza para mirar as demás….
Elisa y Felisa rápidamente apartaron mirada y se levantaron para abandonar este “lugar de disputa“.
Los sirvientes los siguieron.
Los oscuros ojos de David se deslizaron hacia esquina de su ojo, viendo cómo todos se iban con
discreción. Lentamente retiró mirada, volviendo a enfoca en el rostro de Selena.、
“?Hum? Llámame querido y te daré el pastel.”
Selena frunció losbios, se inclinó hacia adnte y le dio un beso en losbios.
“?Podemos cambiarlo por un beso?”
“No.”
“?Qué tal dos?”
“No.”
“David…”
él vio expresión miserable de Selena y dijo: “Ven y besarme cien veces, te daré el pastel una vez
que hayas
terminado.”
Selena: “Querido…”
Cien veces, para cuando terminara de besar, sería de noche.
Además, ?quién podía garantizar que no sucedería algo más en el intermedio?
Aquel que entendías circunstancias era un héroe.
De todos modos, ya no había nadie en s de estar.
Además, no erao si no hubieran actuado así frente a gente anteriormente.
Si se trataba de tener cara dura, solo necesitaba acostumbrarte.
Siempre usaba a los bebéso excusa para todo, y todos se habían acostumbrado a e.
Y David siempre apoyaba.
Solo que siempre superaba un poco.
?Es más juguetón que e!
“?Dame el pastel ahora!”
David sonrió y se inclinó para besa un rato.
Solo después de estar un poco satisfecho, dejó ir.
Selena volvió a tener el pastel, sintiendo que el hecho de que David hubiera molestado antes no
importaba
en absoluto,ía s con gran alegría y satisfión.
All content is property ? N?velDrama.Org.
Al veer tan feliz y adorable, David sonrió y tomó su teléfono.
“?Qué estás neando hacer ahora?”
Selena miró el teléfono en sus manos, parpadeó y dijo: “Es elnzamiento de nueva línea de
productos de Petrona, mi obra premiada va a salir al mercado.”
David levantó una ceja, esa era una excusa bastante convincente.
Pero su sonrisa de antes no parecía ser solo por elnzamiento de ese nuevo producto.
“?Quién te ha molestado ahora?”
“Um… Nadie…”
Selena acababa de meterse un trozo de pastel en boca y respondió vagamente.
Justo en ese momento, el teléfono de Selena sonó de repente.
Un tono de aviso de pingüino muy antiguo.
David bajó cabeza para ver el cuadro de diálogo que aparecía en panta.
“Es cierto, soy yo, eres Selena, ?verdad? Realmente hace mucho tiempo que no nos vemos, ?qué te
parece si salimos aer y ponernos al día?”
El entrecejo de David se frunció ligeramente al ver el avatar del hombre, una motocicleta con grafiti,
ramente un gusto masculino.
El hombre no parecía estar de buen humor, y Selena se sentía un poco inquieta.
“?Qué pasó?”
David murmuró: “Alguien quiere invitarte a cenar para recordar viejos tiempos“.
Selena respondió: “Dame tu móvil“.
David miró de reojo, pero aun así le entregó el móvil.
Selena, tomando el móvil, palmeó tranquilizadoramente el hombro de David.
“No te preocupes, esta no es una situación romántica para mí“.
David dijo: “Si lo fuera, no vuelvas a pensar ener este pastel“.
Selena, casi por instinto, abrazó más fuerte el pastel que tenía en sus brazos.
El chisme estuvo en tendencia todo el día, Petrona terminó su trabajo en empresa y regresó a casa
por tarde para limpiarse y cambiarse ropa. Luego preparó dosidas y se dirigió al hospital.
Una desidas fue entregada directamente a habitación de Guille al llegar al hospital.
Apenas abrió caja Guille empezó aer frente a e.
él realmente apreciabas habilidades culinarias de Petrona.
Después de tantos a?os en el extranjeroiendo esasidas identales que eran difíciles de
tragar, no tenía muchas expectativas deidatinoamericana.
Así ques habilidades de Petrona, para él, definitivamente eran de un chef profesional.
“?Qué vas a hacer? El banquete de cumplea?os de tu peque?a princesa coincidió con conferencia
de prensa, ?Cómo lo manejarás?”
Petrona no pudo evitar fruncir elbio, ?su peque?a princesa?
?Martín era alguna especie de peque?a princesa?
?Peque?a princesa?
Al pensar en estas tres pbras en rción con Martín, Petrona no pudo evitar sonreír.
?La imagen pública de Martín se había derrumbado demasiado recientemente?
?Alguien se atrevía a marlo peque?a princesa?
“?Qué podía hacer? Por supuesto, conferencia de prensa delnzamiento de sus nuevos productos
era más importante“.
Martín obviamente quería contradeci de nuevo.
Siempre había sido así, siempre cantaba una canción diferente a de e.
Habían pasado tantos a?os, y seguía teniendo el mismo viejo problema.
Guille soltó una risa después deer un poco deida, “?No tienes miedo de que cause un gran
alboroto?” “Que haga lo que quiera“.
Guille arqueó una ceja y miró a Petrona con una sonrisa, “Bien hecho, Petrona, finalmente estás
mostrando algo de determinación.”
“?Antes era muy cobarde?”
“Definitivamente eras muy cobarde“.
Petrona no pudo refutarlo, sabía exactamente lo carente de determinada solía ser.
Incluso se despreciaba a sí misma.
“Come despacio, tengo que irme“.
“Está bien.”
En habitación de Martin, cuando Petrona entró, lo encontró sentado en el sofá con una expresión
seria, sosteniendo una tableta en sus manos.
Con el ce?o fruncido y se ve especialmente estricto.
Parecía que estaba concentrado en su trabajo.
Al ve entrar, bajó vista y deslizó panta varias veces antes de tirar tableta a undo.
“?Terminaste?“, preguntó.
“Sí.”
Dejó caja deida en el mostrador yenzó a desempaqueta para él.
“?Entonces ya no tienes que ir?”
“Todavía tengo que ir si hay problemas.”
“Me aburro aquí solo en habitación.”
La voz de Martín sono detrás de e, y sintió que rodeaban por cintura.
Un cuerpo cálido y robusto se pegó a su espalda.
Su aliento rociaba en su oreja.
Se estremeció un poco, “?No has sido demasiado pegajoso estos días?”
Un dolor repentino en el cuello hizo que Petrona se sobresaltara, “?Qué estás haciendo?”
Martín se rio suavemente, “Petrona, dime que me amas.”
Petrona no dijo nada.
Estabapletamente confundida acerca de lo que estaba pensando.
“?Vas a decirlo?”
El aliento de Martín ya estaba suspendido en su oído.
Petrona encogió el cuello.
“?Qué demonios estás haciendo?”
Martín giró y miró a cara, observando sus ojos ramente evasivos.
Un rostro que se había endurecido por unos segundos, y luego cambió repentinamente.
“No puedo, primero déjame besarte…”
Antes de que terminara de har, susbios ya estaban sobre los de e.
Maldición.
Había estado neando toda tarde, pensando que en cuanto viera, iba a encara sobre cómo
enga?ó noche anterior.
Pero en cuanto vio, todo su n, construido durante toda tarde, se vino abajo.
Ahora, en cuanto vio, no pudo resistirse.
Petrona fue besada hasta quedarse sin aliento, lo empujó, pero no pudo apartarlo, y tampoco tuvo
oportunidad de decir una pbra para detenerlo.
Al darse cuenta de que él no tenía intención de detenerse, y parecía tener otras intenciones, Petrona
encontró una oportunidad de detenerlo.
“Basta, Martín…”
– Martín se detuvo a rega?adientes.
Si continuaba así, el que sufriría definitivamente sería él.
Después de todo, lo que habían hecho noche anterior no había sido precisamente suave.
Si fuera en circunstancias normales, estaría bien, pero e estaba embarazada ahora.
Se arrepintió un poco por no haberse contenido anoche y dejarlo para hoy.
Solo podía culpar a impulsividad de noche anterior, se había dejado llevar y ahora era demasiado
tarde. Petrona, cons mejis enrojecidas, lo apartó y se dirigió hacia ventana para arrerse
ropa.
Martín miraba fijamente, con los ojos un poco enrojecidos, y expresión demasiado obvia en ellos
la hacía sentirse un poco incómoda.
E no dijo nada y todavía tenías mejis sonrojadas.
Martín también permaneció en silencio, luchando por contrr el deseo que corría por su cuerpo.
“?No tienes nada que decirme?”
Martín habló de repente, con una voz un poco ronca.
“Vamos aer.”
Martín se quedó sin pbras.
Sin embargo, se sentó en el borde de cama yenzó aer el to que tenía dnte.
Diez minutos más tarde, Martín dejó los cubiertos.
Luego preguntó: “?Hay algo más que quieras decir?”
Petrona frunció el ce?o: “No.”
Martín apretó los dientes, “Petrona, ?tu empresa está ubicada en un pueblo? ?No tienen electricidad ni
inte?!”
Petrona no pudo evitar que se le torcieraisura de losbios, a punto de reírse.
“Ahora estoy embarazada, y aparte del trabajo necesario, no me acerco a los productos electrónicos.
?Qué pasa? ?Ha ocurrido algo?”
?Martín estaba tan furioso que no podía har!