Capítulo 1829
Capítulo 1829
Martín abrazó con fuerza, besánd una y otra vez con cada pbra que decía.
Petrona inclinó cabeza para evitar sus besos constantes y pegajosos.
Pero su corazón se agitó pors pbras de Martín tan cerca de su oído.
Esa voz suplicante y persuasiva, no parecia posible que saliera de boca de Martín.
Pero e estaba muy segura de que ese era él.
El Martin de estos días, para e, era inusual, pero, conociéndolo desde antes, no parecía tan inusual.
Después de todo, e pensaba que durante escu él siempre estaba en su contra, y después de
tantos a?os de “conflictos“, su repentina actitud parecía ser su verdadera naturaleza.
E debería conocer sus peque?os malhumores oscuros y oscuros.
Sin embargo, era un poco desconcertante.
?Quién podría haber imaginado que un día seportaríao un bribón, después de ser despotista
y juguetón, se convertiría en algo tan pegajoso?
Como un ni?o caprichoso, no dejaba ir.
Haciendo berrinches, acosánd, persuadiénd…
No parecía encajar con su apariencia guapa y fría.
Pero e…
Susbios eran atrapados con éxito por él, persona era abrazada hasta no poder luchar, solo podía
levantar mandíb, ser atrapada muerta.
Finalmente, volvió a ser empujada a cama del hospital, debido a preocupación por su abdomen,
sus manos sostenían colcha detrás de e, sin dejar que se hundierapletamente.
“Ya basta.”
Petrona finalmente se apartó con un gemido, esquivando el beso de Martín.
Cons mejis rojas y los oídos calientes.
Martín tampoco pudo seguir besánd, sino que abrazaba con fuerza.
La postura parecía incómoda, pero seguía abrazánd, ramente sin darle ninguna oportunidad de
irse.
Totalmenteo un ni?o en su primer día de jardín de infantes, abrazandos piernas de su mamá
sin querer deja ir.
Cuando esta idea tomaba forma en su mente, Petrona no pudo evitar sonreír al instante.
No tenía un hijo gigante.
Al oír el ruido, Martín levantó cabeza y vio risa en cara de Petrona, oscura y brinte, muy
hermosa.
Un poco aturdido, pero al mismo tiempo su corazón también se aligeraba inexplicablemente.
“?De qué te ríes?”
Petrona lo miró, “Por supuesto, me río de tu inmadurez.”
Martín frunció el ce?o, abrazánd con más fuerza.
Todo es por tu culpa. Yo ya estoy en el hospital, y tú todavía insistes en torturarme en este momento.”
Petrona se mantuvo en silencio por unos segundos, “Martín, ?te he dicho alguna vez que eres
realmente malo?”
Martín se detuvo por un momento y unos segundos después dijo: “Creo que
“Cuando estabas en escu, siempre habas mal de mi a mis espaldas. ?He escuchado eso
demasiadas veces!”
Petrona se atragantó.
En ese entonces, e solo haba mal de él porque siempre estaba en su contra, e estaba enojada
y se quejaba a gente.
“Eso es porque eres demasiado malo, siempre me molestas, por eso te rega?o. ?No haces lo mismo,
siempre mostrándome una cara fea? ?Podrías ser al menos un poco amable con los demás, pero por
qué cuando se trata de mi, o eres frío y cortante, o eres tan fríoo una escultura de hielo?”
Material ? N?velDrama.Org.
Los ojos de Martín se endurecieron.
Petrona continuó, “Ahora de repente me dices que siempre me has amado, ?cómo quieres que crea
eso? ?Es asío amas a alguien? ?Amándome pero atrayendo a otras mujeres?”
Puedes oírlo, voz de Petrona se volvió muy seria.
Todo lo que pasó en escu, e todavía lo recuerda ramente.
Aunque habían pasado tantos a?os, esos eran algunos de los pocos recuerdos que tenía de Martín.
Pero siempre habían sido solo sus recuerdos.
Recuerdos que e valora s, cada vez que pensaba en ellos, se ponía feliz hasta que le dolía.
“En aquel entonces.”
El ambiente se volvió inexplicablemente sombrío, Martín de repente empezó a har, su voz también
sonaba opresiva.
“La se?orita Petrona, arrogante y despectiva, no respeta a nadie, siempre desafiante. Cada día viste
de forma extravagante, con una meticulosidad impecable, siempre captando mirada de los hombres.
Siempre está en contra mía, nunca se cansa de discutir, ?acaso no sería un loco si me sigues
gustando?”
Martín gru?ó, su discurso se había desviadopletamente.
“?Qué quieres decir con que me visto de forma extravagante? ?Cuándo he sido yo que seduce a los
hombres?”
Martín resopló, pareció recordar cómo era e en aquel entonces, miró, su rostro y su expresión
eran casi idénticos a los de cuando vio por primera vez.
“?Por qué siempre te vistes de forma tan mativa? ?Cuándo has aparecido sin que una multitud de
tontos hombres te sigan? Siempre tienes los mejores asientos en los partidos de fútbol, mitad de tus
ses optativas están llenas de hombres. Cada fin de semana hay un montón de gente esperando en
la puerta para invitarte a salir, y además, ?te atreves a decir que un hombre tepró toas
sanitarias durante tu periodo! ?Ys aceptaste!?”
Martín parecía cada vez más enojado, su rostro se ponía cada vez más feo y su voz se volvía cada
vez más fuerte.
Petrona pesta?eó, ?cuándo pasaron todas estas cosas?
No tenía ningún recuerdo de ello.
Y sobre su periodo y toas sanitarias…
Un hombre pronunciando esas pbras tan fácilmente, jera simplemente un descarado!
Pero ahora que lo mencionaba, si recordaba algo.
Había tenido su periodo adntado, no estaba preparada en absoluto, había manchado su ropa, y un
chico le había prestado su chaqueta, que tenía una peque?a bolsa de toas sanitarias y dos
paquetes de pa?uelos en el bolsillo.
Eso había resuelto su embarazoso problema en aquel entonces.
Sí, eso había pasado.
Ahora que
lo pensaba, no le había agradecido debidamente en aquel momento.
Pero era joven y tímida, estaba demasiado avergonzada en ese momento para agradecerle.
De hecho, le había pedido a alguien que le devolviera chaqueta.
En cuanto as otras cosas, si realmente lo pensaba… podía recordar vagamente algunos detalles.
Sus recuerdos de aquel momento estaban todos centrados en Martín, no tenía cabeza para
recordar todos esos peque?os
detalles.
“Mi periodo llegó antes de tiempo, fue muy embarazoso, estaba agradecida de que alguien me
ayudara, no importaba quién fuera. ?Cómo sabías de eso?”
Martín no dijo nada.
Petrona arqueó una ceja, mirándolo con sus hermosos ojos entrecerrados.
“Si sabías desde el principio, ?por qué no me ayudaste? Estoy agradecida de que alguien me ayudara,
?por qué estás tan enfadado?”
Martin se quedó en silencio.
Petrona cambió posición de sus manos que estaban apoyadas detrás de e, mirándolo de costado,
su vientre abultado
estaba justo frente a Martín, escena parecía extra?amente cálida.
“Recuerdas ramente todas esas cosas, Martín, ?cuándo empezaste a fijarte en mi?”
Martín frunció el ce?o, “?Quién sabe?”
Petrona sonrió, “Pero cuanto más sé, más pienso que eres un desastre. Si te hubieras fijado en mí
desde el principio, ?por qué tenías que oponerte a mi? Si hubieras sido honesto, nada de lo que pasó
después habría ocurrido.”
Martín frunció losbios, “?Y tú eras honesta, amándome, pero sin decirmelo?”
Petrona se rio con frialdad, “?Quieres que me dere a un hombre que tiene novia? Tengo
sentimientos, pero también tengo dignidad.”
Al llegar a este punto, Petrona hizo una pausa, “Realmente eres increíble, lograste dor mi espina,
estaba dispuesta a perder mi dignidad y apostarlo todo, pero nunca pensé que lo que me esperaba
bajo el abismo, sería otro abismo.”
El rostro de Martín se endureció, parecía un poco incómodo.
“Admito que eso fue mi error.”
Siempre había sido incapaz de entender, ?qué eran esos extra?os sentimientos que tenía por e?
Si no fuera por alguien que le recordó, quizás nunca hubiera admitido sus verdaderos sentimientos por
e.
?Cómo podía admitirlo?
?Todo en e le molestaba!
Se enfadaba cuando veía, y se enfadaba aún más cuando no veía.
E siempre encontraba su “punto débil“, ?acaso tenía una tendencia masoquista para admitir que
amaba a esta mujer que siempre lo hacía sentir incómodo?
Petrona no dijo nada, solo lo miró en silencio.
Había muchas cosas que quería decir, pero no podía.
Decirlo parecería melodramático.
Pero si no lo decía, sentía que todass cosas que había soportado en silencio a lorgo de los a?os
no valían pena.
Ellos podrían haber estado juntos desde el principio, todos esos a?os de desencuentros ys
emociones que conllevaron, serían reemzados por felicidad y alegría.
Esa felicidad sería multiplicada por cien.
Pero, lo que se perdió, quedó en el pasado.
E lo amaba, pero él también fue el culpable de arruinar los a?os en los que estaba enamorada.
“Martín, cada error tiene su precio.”
Martín se quedó en silencio, el ambiente se volvió algo opresivo.
Petrona suspiró.
Antes de que pudiera hacer algo, Martín abrazó fuertemente, enterrando su rostro en su estómago.
“Está bien, ipagaré el precio! Excepto tú, cualquier precio.
El corazón de Petrona pareció recibir un fuerte golpe, temba intensamente.
?Excepto e?
?Así que lo que él estaba diciendo fue que e era más importante que cualquier otra persona o cosa?
Mirando al hombre con cara enterrada en su estómago, infantil y sinvergüenza.
Pero e no tenía idea de qué hacer.
Actuabapletamenteo un ni?o consentido.
Se sometía,cía, admitía su error, se disculpaba, incluso era descarado y caprichoso…
Todass cosas que nunca pensó que él haría,s estaba haciendo.
Si e continuaba discutiendo con él sobre el pasado que nunca cambiaría, sería exagerado y
problemático.
Martín tenía razón, eso sería problemático.
Levantó lentamente su mano, queriendo tocar cabeza de Martín, pero se detuvo a mitad de camino,
sus dedos se encogieron y colocó su mano sobre su hombro.
Lo empujó con fuerza.
“Levántate, me siento un poco incómoda ahora.”
Martin miró, con su estómago abultado, parecía ser cierto.
Recordando suportamiento de hace un momento, su rostro se sonrojó un poco.
Pero aun así, se levantó.
Petrona se levantó, mirándolo desde abajo, “La presentación de los nuevos productos es en unos
días, tengo que ir a empresa“.
La cara de Martín se puso seria de inmediato.
“?Tu empresa no puede funcionar sin ti? ?Estás manteniendo a un montón de inútiles?”
Petrona frunció el ce?o, “Esa es mi empresa, he luchado mucho para llegar hasta aquí, por supuesto
que tengo que ser cautelosa en cada paso que doy!”
Viendo a Petrona enojada, Martín suavizó su tono de voz, “Lo que quiero decir es que no tienes que
estar allí todos los días, ya se ha sacado estrategia de marketing, si hay algún problema pueden
consultarte.”
“?No confío en ellos!”
Martín frunció losbios, se notaba un toque de desción en su rostro.
“?Cuándo es exactamente presentación de los nuevos productos?”
“En diciembre.”
“?Dime fecha!”
Petrona abrió boca, pero luego pareció recordar algo, y finalmente no dijo nada.
Viendo esto, Martín entrecerró los ojos y revisó el calendario en su teléfono.
El veintidós de diciembre.
Al ver esto, el rostro de Martín se enfrió de inmediato.
“Petrona, ?lo hiciste a propósito?”
Petrona frunció losbios, “No sé de qué me estás hando.”
Martín apretó los dientes, “?No lo sabes y logras fijar una fecha tan precisa?”
“?Qué tiene ese día? ?Interferi con algo tuyo?” Petrona se negó a mencionar el otro significado
especial de ese día.
“?Realmente no lo sabes?”
“?Qué es lo que debería saber?”
La ira de Martín se desvaneció poco a poco, y tiró su teléfono en cama.
“No importa.”
Petrona lo miró durante unos segundos, “No pasa nada, voy a empresa y volveré por noche.”
Esta vez Martín no detuvo, se sentó allí, derrotado, pareciendo muy patético.
Petrona apretó los dientes y se dirigió con determinación hacia puerta.
Justo cuando abría puerta, voz de Mártín resonó, llena de reproches.
“Dices que me amas, pero es una mentira.”
“Yo te confesé mi amor, pero tú no me amas.”
“La boca de una mujer es un verdadero enga?o.”
“ramente lo hiciste a propósito, maldita mujer.”
Petrona se quedó sin pbras.
Parecía que él estaba hando para sí mismo, pero Petrona escuchó cada una des pbras
ramente.
La mano que sostenía manija de puerta no se movió.
Se aflojó y luego se tenso de nuevo.
Finalmente, mientras Martín seguía murmurando, e se volvió, “?Qué estás murmurando?”
Martín se mordió elbio, se quitó manta y rodó sobre cama.
Dejánd con su espalda.
“No es nada.”
Petrona se sintió confundida, vdo por un momento antes de abrir puerta.
La puerta de habitación se abrió y se cerró, y durante un buen rato no hubo movimiento dentro de
habitación.
? ? ? ?? ? ?
De repente, Martin se levantós cobijas y se sentó en cama.
Al ver que realmente no había nadie en habitación, su cara se puso aún más pálida.
Tomó su celr y mó directamente a óscar, quien acababa de bajar del ascensor. Dio dos pasos y
se encontró cara a cara con
Petrona.
“Se?ora.”
Petrona lo miró, sonriendo ligeramente y asintiendo con cabeza.
Esa peque?a sonrisa, aunque suave, era mucho mejor que formalidad y falsedad de los días
anteriores.
Después de todo, el se?or Ernán se habíaportado muy bien noche anterior, era hora de dejar
atrás los rencores.
Aunque se?ora estaba usando un abrigo, era obvio que debajo llevaba ropa del se?or Ernán.
El ambiente de noche anterior había sido bueno, eso era seguro.
Justo cuando llegó a puerta, el teléfono móvil de óscar sonó.
Al ver que era una mada de Martín, rápidamente abrió puerta de habitación.
Con una sonrisa en su cara, dijo: “Se?or Ernán.”