Capítulo 1823
Capítulo 1823
El aire se solidificó de repente, y mu?eca de Petrona parecía a punto de romperse.
“Entonces, ?todas esas preguntas que me hiciste no eran porque te preocupabas realmente por mí?”
Petrona lo miró y dijo: “Dijiste que estabas bien.”
“?Y al principio?”
Petrona apretó losbios, “Es obvio que Guille está mucho más herido que tú.”
Martin miró fríamente, frialdad en sus ojos tensó aún más;o si cualquier tensión adicional
la rompería al instante.
En solo unos días, su expresión hacia él había cambiado demasiado.
Antes, él podia verrgamente cuánto le preocupaba.
Pero ahora, preocupación en su rostro no era por él, sino por alguien más… y él no lo permitiría.
La miró fijamente, con sus ojos oscuroso tinta,o si estuviera decidido a descubrir cualquier
rastro de disimulo o falsedad en su expresión.
“Petrona, ?lo estás haciendo a propósito?”
Petrona frunció el ce?o.
“?Estás tratando de enfurecerme a propósito para que eda al divorcio? ?Lo de permitirme estar
con Sira es solo una excusa para liberarte a ti misma.”
Petrona frunció el ce?o, “Piensa lo que quieras. Siempre y cuando podamos divorciarnos, no me
importa lo que pienses“.
De todos modos, e ya estaba acostumbrada.
En su corazón, ?no había sido siempre una m persona?
“?Estás tan ansiosa por divorciarte de mí para estar con Guille?”
Petrona cerró los ojos con fuerza, “Lo que haga después del divorcio no es asunto tuyo. Con quién
esté es mi problema, no puedo quedarme ? para el resto de mi vida.”
La cuerda tensamente tirada de Martín se rompió porpleto.
Tomó a Petrona y atrajo hacia el bruscamente, sin mostrar piedad, el rostro Petrona palideció y al
siguiente instante, fue presionada contra suave cama junto a ellos.
Todo parecía borroso frente a e, y cuando reionó, intense respiración del hombre estaba sobre
e.
—Abrió los ojos sorprendida, intentando resistirse, pero sus manos estaban firmemente presionadas
sobre su cabeza, y no podía usar ninguna fuerza,
“Petrona, te advertí innumerables veces esta noche que no me provoques. ?Eres muy buena, eres muy
capaz, pero mi paciencia ha sidopletamente agotada por ti esta noche!”
Su tono era frío, feroz y amenazante. Petrona tembá de miedo, podía sentir ramente que cada
pbra de Martín erao un bloque de hielo p?sado, tenía un presentimiento de lo que iba a pasar.
El pecho de Martín estaba hinchado con furia acumda durante toda noche, y finalmente había
encontrado una salida en Petrona.
Agarró los brazos de Petrona con una mano y los puso sobre su cabeza, liberando otra mano para
destrozar con fuerza el irritante caísón que e llevada.
Solo pensar que había corrido tan despreocupadamente por el pasillo con ese atuendo, ya tenía
intención de destrozarlo.
La naturalidad del contacto entre ellos, él en su bata de ba?o y e en su camisón, le causaba un dolor
punzante en cabeza.
Petrona se asustó con sus iones y se puso pálida, “?Martín!”
Gritó, pero Martín no se inmutó.
No fue hasta que el cuerpo de Martín rozó su vientre desnudo que se sobresaltó, liberando sus manos
con un repentino impulse. Empujó a Martín y le propinó una fuerte bofetada en el rostro.
El sonido fue extraordinariamente ro.
Martin se detuvo, pero aún aprisionaba sus piernas, miránd desde arriba con un rostro lleno de
miedo.
Sus fríos ojos temron levemente.
Levantó mano y acarició suavemente su cabello desordenado debido a ducha.
“Petrona; ?no me amas? Entonces, si me amas, ?por qué quieres divorciarte? ?No sería mejor seguir
juntos? No fue fácil casarse conmigo, ?verdad?”
Petrona mordió subio y respondió: “No. Tenían razón, soy una intrusa con una mente oscura, al
principio no podía resistirme a quererte. No pensaba que era peor que ninguna otra mujer, ni me
consideraba una malvada mujer sin mérito. Pensaba que con esfuerzo lograría afianzarme en tu
corazón,
pero
fui muy ingenua,”
Martín bajó cabeza hasta tocar su frente con de e, con una voz sonaba baja y suave, dijo. “Pero
ahora no quiero divorciarme de ti…”
Su ternura hizo que Petrona se perdiera por un momento.
Material ? N?velDrama.Org.
Martín besó suavemente susbios, “Así que deja de hacer escándalos, aún nos queda mucho tiempo
juntos.”
Pero Petrona negó con cabeza, “No puedo seguir,s cosas no son tan fácileso pensaba. Creí
que podía hacerlo, pero no puedo. Fui demasiado
ambiciosa, no puedo soportar que mi marido ame a otra mujer.
Por lo tanto, todo estaba mal desde el principio. Lo que e creía què necesitaba, simplemente era
una ilusión.
Martín frunció levemente el ce?o, “?Estás hando de Sira?”
Petrona no quería mencionar ese nombre.
Giró su cabeza hacia undo.
Pero Martín presionó su frente, obligánd a mirarlo.
‘Desde que decidi casarme contigo, no he tenido intención de seguir con e. E ya es parte del
pasado.”
El corazón de Petrona se estremeció ligeramente, sus ojos se alzaron, y susrgas pesta?as rozaron
la piel de Martín.
“No puedo seguir.” Dijo e suavemente, “Mientras e siga en tu corazón, no podremos contínuar.”
Martín entrecerró los ojos, mirando intensamente a Petrona, y frunció ligeramente el ce?o:
Petrona lo confrontó directamente, “No importa lo que digas de mí. Lo admito, sabía de existencia
de Sira, pero no queríapartir tu corazón con e, quería elimina lentamente de tu corazón. Pero
ahora me doy cuenta de que eso es algo imposible.
Algunas cosas solo se entienden al intentas, una vez quesprendes, puedes dejas ir Así
que lo he intentado, me he esforzado, lo he entendido, y he renunciado a ello.”
La mirada de Martín se enfrió repentinamente, “?Antes no lo entendías, y ahora de repente lo
entiendes? ?Si Guille no hubiera aparecido, seguirías sin entenderlo?”
Petrona mordió subio, “Piensa lo que quieras. Si eso te hace sentir mejor.”
Una vena en frente de Martín saltó. Su límite de paciencia, que no había sido tocado en a?os, fue
pisoteado una y otra vez por esta mujer.
Su mirada se enfrió gradualmente, pero al ver el miedo y ansiedad apenas visibles en los ojos de
Petrona, suprimió sus emociones con fuerza.
“?Me tienes miedo?”
Petrona mordió ligeramente subio, bajó mirada evitando suya, pero sus pesta?as temban
ligeramente, revndo su verdadero estado en ese
momento.
Martín se inclinó ligeramente, rozando suavemente susbios.
Su ternura hizo que Petrona se perdiera durante un buen rato.
“Eres mi Sra. Ernán, no te haré nada malo, ?de acuerdo? A partir de este momento solo te cuidaré, te
amaré.”
El dulce susurro de su voz estaba lleno de encanto, con una ternura y cari?o tan suaves, que dejaron
a Petrona aturdida por unrgo tiempo.
Sumente quedó en nco, pero sus ojos se volvieron inadvertidamente rojos.
él dijo que cuidaría, que amaría.
Eso era algo que ni siquiera se atrevía a so?ar.
El cuerpo rjado debajo de él hizo que Martín se sintiera aún más satisfecho.
t
Puso su mano lentamente sobre su vientre ligeramente abultado.
“Este es nuestro hijo, nuestro hijo, ?crees que se parecerá a mí cuando crezca?”
Casi sin darse cuenta, Petrona murmuró: “Sí.“/
Martín sonrió suavemente, “Bueno, lo que tú digas. Pero si sale muy feo…”
”
Los ojos de Petrona parpadearon, y en el siguiente segundo, susbios se posaron suavemente sobre
el peque?o bulto en su vientre.
Su cuerpo tembló ligeramente.
“Pero no importa cuán feo sea, sigue siendo nuestro hijo, le daré lo mejor, cualquier cosa.”
Los ojos de Petrona se cubrieron lentamente de una capa de bruma.
Las pbras que pronunció esta noche, sin duda, alcanzaron lo más profundo de su corazón.
Dijo que cuidaría, amaría, que daría lo mejor para su hijo.
— — ? ?? *
Su peque?a familia, lleno de calidez y felicidad, imagen más hermosa que alguna vez imaginó para
su futuro.
él le preguntó suavemente, “?Te gusta?“, Petrona mordió subio, cerró los ojos, demasiado
avergonzada para responder.
“?Te gusta?”
él le preguntó de nuevo.
Con cierta insistencia.
Petrona, con esfuerzo, de repente abrió los ojos para encontrándose con sonrisa de Martín.
Abrió boca,o si estuviera luchando por decir algo, pero inesperadamente, una serie de
melodías telefónicas interrumpieron el momento.
Petrona apretó rápidamente susbios abiertos, tragándoses pbras.
Giró cabeza hacia undo, donde el teléfono móvil de Martín había caído en cama durante el
alboroto.
Podía ver vagamente que panta mostraba un texto en lugar de un número de teléfono
desconocido.
En cuanto a lo que decía, Petrona no podía verlo desde el costado.
Volvió su mirada hacia Martín, cuya expresión ya se estaba arando.
Martín sonrió levemente, “No te preocupes.”
A Petrona no le importaba.
Pero persistente mada telefónica sonaba una y otra vez, sin parar.
Martín, molesto por el ruido, no pudo evitar sentirse impotente. Contestó a mada con una
expresión fría y respondió.
H?”
“Sr. Ernán,”
Era voz de su asistente óscar,
Martín, de mal humor, respondió: “Será mejor que sea un asunto de vida o muerte.”
“Sr. Ernán, Srta. Sira casi se tira del edificio, ahora está muy mal…”
Las cejas de Martin se fruncieron al instante, “?Saltar de un edificio?”
En el cuarto donde solo estaban ellos dos, tranquilidad era tal que parecía que solo había aire.
La voz que llegaba a través del auricr resonó ramente a los oídos de Petrona.
En solo un instante, toda pasión que se había experimentado parecía haber sido derramada con un
balde de agua hda. Desde cabeza hasta los pies.
Al ver posición de los dos en este momento, e frunció losbios.
No obstante, en su corazón había una risa irónica:
Petrona, cautivada por un hombre con solo unas pocas pbras, realmente era…pletamente
ingenua.
“?Te encargué que cuidaras de e y casi dejas morir?”
Su voz era fría, ramente molesto e incluso enfadado con este asunto.
Cualquiera podría decir que vida de Sira no era un asunto menor para él.
“Lo siento, Sr. Ernán, fue un descuido de mi parte. La Srta. Sira dijo de repente que queríaer fruta,
y después depras, descubrí que casi se había tirado por ventana.”
“?Y cómo está ahora?”
“Sigue alterada, Sr. Ernán. Sería mejor que viniera. La Srta. Sira ya no escucha a nadie en este
momento. Si encuentra otra oportunidad…”
Martín miró a Petrona, que yacía allí, pero e lo miraba con una expresión tranqu.
“Mante vigda, yo estaré allí enseguida.”
Petrona esbozó una leve sonrisa en susbios.
Martín colgó el teléfono, se inclinó y le dio un beso en losbios.
“Hay un problema con Sira, tengo que ir a ver qué pasa. Quédate en casa y espérame.”