Capítulo 1821
Capítulo 1821
Guille arqueó una ceja, “Felicidades por tu nueva casa.”
“Gracias.”
Material ? N?velDrama.Org.
“Sin embargo, todavía soy tu vecino.”
Petrona sonrió, “En realidad, debería agradecerte por ayudarme a encontrar una casa.”
Cerró puerta y siguió a Guille a cocina, “Es un poco gracioso. Yo te invité a ciudad de Alba y
terminaste encontrando mi nueva casa.”
Guille dejó bolsa en el mostrador de cocina, “En términos de conexiones, los hombres tienen una
ligera ventaja sobres mujeres.”
?No era porque se sentía culpable hacia e?
Esa bruja maldita, solo sabía hacer que él hiciera cosas, y cuandos cosas salían mal, e sabía
cómo evadir responsabilidad.
Una vez que te acostumbras a ser un capitalista, te convertías en raíz de todos los males.
“Espera afuera por un momento, te maré cuando termine de limpiar.”
“?No necesitas ayuda?”
Petrona negó con cabeza, “Laida más senci del mundo es parrida.”
Guille no insistió.
En efecto, en solo unos minutos, se escuchó a Petrona mándolo aer desde eledor.
Cuando Guille caminó hacia allí, se sorprendió.
Las mujeres eran criaturas mágicas que en tan poco tiempo, podían llenar toda mesa conida,
eso era un gran truco.
El humo salía de parri en el centro de mesa, dándole un sabor especial a luz de habitación.
“?Ya está todo listo?”
“En realidad, solo tuve quevars verduras, siéntate.”
Guille se sentóo se le ordenó. Petrona estuvo todo el tiempo ocupada poniendoida en
parri y ajustando el fuego. En primera ronda, e le sirvió a Guille un to.
Luego puso másida en parri.
Guille observó en silencio, con una sonrisa enigmática en los ojos.
“La Universidad de San Rajoy tiene una se?orita rica que nadie se atreve a molestar. Es orgullosa,
delicada, dominante e’imponente. Nunca imaginé que famosa figura de escu en aquel
entonces podría convertirse en una ama de casa tanpetente, especialmente cuidando tanto des
personas.”
Petrona se detuvo por un momento y dejó los cubiertos a undo, “Nadie me debe nada, no tienen
obligación ni responsabilidad de cuidarme incondicionalmente. Siempre necesitaré algunas
habilidades de vida, de lo contrario moriré de hambre si vivo s.”
Guille miró durante unos segundos antes de tomar un trozo de verdura, moja en salsa y mete
en su boca.
“Bueno, es realmente saludable y conveniente, y el sabor no está nada mal, es iniguble.”
Petrona estalló en risas ante suentario, “Estás exagerando.”
“Pero el sabor es realmente bueno, si tuviera que buscar una razón, sería principalmente porque
cocinera es excelente.”
Petrona miró a Guille con desdén. “Me estás adndo, sé más sincero.”
“Son pbras sinceras que he pensado durante mucho tiempo antes de decis, si nos digo, se
cansarán.”
Petrona serio aún más, mientras su hombro temba debido a risa.
A
“La boca de un hombre, el enga?o de un fantasma, no hay nada de malo en ese dicho.”
Viendo su risa, Guille sonrjó levemente, “Tuida está lista.”
Petrona levantó cabeza y miró parri antes de tomar los cubiertos de nuevo.
En el hospital ho se atrevían a detener a Martín. Al salir del hospital, se detuvo en entrada. Su
asistente se acercó a él y Martín le quitós ves del coche des manos.
“Se?or, usted está herido, déjeme llevarlo…
Martin ya estaba bajandos escaleras a grandes zancadas.
Antes de que pudiera alcanzarlo, Martin ya había encontrado su coche y se había subido.
Cuando llegó, el coche ya había dado una vuelta limpia y había salido del aparcamiento.
volvió a mansión lo más rápido que pudo.
Pero cuando el coche se detuvo en el patio, y miró hacia mansión oscura, Martín frunció el ce?o.
,y
Cerro puerta del coche con fuerza, caminó hasta entrada de mansión y giró el pomo de
puerta. Al no poder abrir puerta, tocó eftimbre:
La tocó repetidamente.
Sin embargo, no recibió ninguna respuesta.
Miró de nuevo mansión oscura, Martín apretó losbios y encontro una ve de repuesto en una de
las lámparas de piedra en entrada.
Abrió puerta y todo estaba oscuro.
Las cejas de Martín se fruncieron aún más, desde el hospital hasta aquí, toda esa ira repentina
parecía haber sido absorbida por un pozo sin fondo, lo que quedaba era ansiedad que venía con
e.
Era una sensación muy ra, indudablemente era ansiedad.
Aunque solo había estado aquí unos pocos días, recordaba ramente que luz en s de vi
nunca apagaba Petrona.
?Pero esta vez, e le dijo que estaba en casa?
?Estaba mintiendo!
1:
No se quitó los zapatos, cruzó s y se dirigió directamente a nta de arriba.
Aunque sospechaba que algo andaba mal, no le prestó mucha atención.
Las luces del pasillo se encendían al ritmo de sus pasos, abrió puerta de habitación, pero todo
estaba oscuro, sin un solo movimiento. Encendió luz, cama estaba vacía, y ni har del ba?o.
Se puso tenso.
Volteó y observó habitación de invitados y el estudio, pero no encontró a Petrona.
Desde que entró, sintió que algo no estaba bien, pero no fue hasta que vio el estudio que se dio
cuenta.
El escritorio solía tenerptop de Petrona, a undo estaba su cuaderno, algunos adornos que e
habíaprado estaban en mesa, incluso había algunos libros de crianza de hijos en mesa de
café…
Pero ahora, todo eso había desaparecido.
De repente, sintió un nudo en el estómago, giró y entró de nuevo en habitación, abrió el armario de
golpe, incluso los cajones del interior.
Dentro solo había una f de su ropa, ninguna des cosas le pertenecían a e, ni un solo par de
calcetines.
Los cosméticos del ba?o, el cepillo de dientes,s toas, el secador de pelo, incluso el peine, los clips
para el cabello, todas sus cosas, no quedaba nada.
Faltaba su taza en s, sus zapatos, su perro, todos los adornos que habíaprado, todo en
cocina, sus tos, sus cubiertos, inclusos especias que había preparado e misma, todo se había
ido.
Martín finalmente se quedó de pie en s, mirando a su alrededor, vi estaba vacía, solo estaba
llena de luz.
-Todavía tenía cara seria, pero parecía mucho más tranquilo enparación con su ira anterior.
Emitía una especie de aura sombría sin levantar voz.
No sabía cuánto tiempo había estado de pie antes de sacar su teléfono, abrió el historial de madas,
toda panta estaba llena con el nombre de Petrona.
La mayoría des madas no fueron contestadas, solo primera, que duró apenas treinta y seis
segundos.
E había colgado su mada por un perro.
El perro, el sofá…
Susbios se apretaron de repente en una línea recta, y marcó un número.
Cuando sonó el teléfono, Petrona estaba preparando una sopa, al oírlo, aceleró el paso, Guille dejó los
cubiertos y lo cogió.
“Yo me encargo de sopa, tú contesta el teléfono“.
“?Sabes hacerlo?”
Guille levantó una ceja, “?A quién estás subestimando?”
A
Petrona se disculpó con una sonrisa, le pasó cuchara y se fue a s.
Al ver mada entrante, se detuvo por un momento, y finalmente tomó una profunda respiración
antes de contestar.
“?Quieres decirme algo más?”
“?Dónde estás ahora?” A diferencia de su anterior ira, Martín parecía muy tranquilo ahora, pero
parecía más fácil detectar su frialdad y enojo.
“En casa.”
”
“?En qué casa?” Antes de que e pudiera terminar de har, voz de Martín sonó.
?
Petrona se quedó en silencio por unos segundos, “?Ya saliste del hospital?”
“?Dónde estás?” Su voz seguía siendo tan tranquo antes, noo ungo sin viento, sino
como un mar congdo, cada pbra que salía de su boca estaba llena de un frío intenso.
Petrona no le respondió directamente, sino que dijo: “Si ya estás fuera del hospital, entonces no
deberíamos retrasar más el divorcio. Ya te he dicho todo lo que tenía que decir, es una situación
beneficiosa para ambos, cuanto antes lo arreglemos, mejor para los dos. Además, hay alguien que
siempre te ha estado esperando.
En cuanto a abu y mi suegra, no te preocupes, ya he hado con es y no deberían poner
obstáculos en tu rción con Sira…”
Hizo una pausa antes de continuar: “Martín, no importa cómo lo mires, he hecho todo lo posible para
enmendars cosas. Ya no hay mucho más que decir, no quiero tener problemas con nadie, y menos
contigo. Cometí un error en el pasado, lo siento mucho.”
Martín se quedó en silencio por unrgo rato, luego volvió a har con frialdad: “?Crees que no puedo
averiguar tu ubicación si no me lo dices?”
Petrona sonrió con cierta amargura, “No tengo intención de esconderte, después de todo, en ciudad
de Alba, tienes mucho poder. Si quieres encontrar a alguien, es muy fácil. Pero, después de todo, si
queremos hacer trámites, todavía necesitamos ver…”
Esta vez, fue Martin quien colgó primero.
Petrona fue interrumpida, miró su teléfono que se había desconectado automáticamente, frunció el
ce?o, pero solonzó su teléfono a undo y regresó ál restaurante.
Guille levantó cabeza para mira, con su cuchara le sirvió a Petrona unos cuantos trozos de torti.
“?Realmente lo has decidido?”
Petrona se sentó, recogió su tenedor, sabiendo que Guille había escuchado su mada.
“Si.”
“?Te sientes satisfecha? ?Realmente estás dispuesta a dejarlo todo?”
“Al principio, debido a que no estaba satisfecha,etí un error. Porque no estaba dispuesta a dejarlo
todo, he estado posponiendo hasta ahora. Cuanto más postergo, más siento que me estoy haciendo
da?o a mí misma. Después de todo, lo he intentado y lo he conseguido, dejar ir es lo mejor para
todos.”
Guille miró a mujer demasiado tranqu frente a él, sintiendo un escalofrío en su corazón.
En efecto, una vez que una mujer se decidía, podía ser realmente imcable.
Dura con los demás, pero aún más consigo misma.
Después de colgar, Martín mó inmediatamente a su asistente.
“?Sr. Ernán?”
“Quiero saber dónde está Petrona ahora.”
“?Qué?” El asistente estaba atónito por voz fría y cortante de Martín, y no pudo reionar de
inmediato.
“?Estás sordo?”
El asistente se apresuró a responder: “Entendido, Sr. Ernán.”
Después de colgar con manos temblorosas, parpadeó un par de veces antes de darse cuenta de lo
que estaba pasando. Comenzó a buscar frenéticamente en su directorio de contactos.
Después de cena, Guille no se quedó mucho tiempo y se fue.
Después de todo, estar a ss en este momento iodo de noche, quedarse más tiempo sería
un poco embarazoso.
“?i necesitas algo, llámame. Estoy justo al otrodo, ten cuidado estando s.”
Petrona sonrió y asintió, “Gracias. Realmente te estoy causando problemas.”
3
2
“Espero que me causes más problemas, si no, no tendría ninguna excusa para ir a tu casa aer.”
“No necesitas una excusa, de todos modos, tengo queer, cocinar para una persona más es muy
conveniente,
“Así es. Descansa temprano. Buenas noches.”
“Buenas noches.”
Martín encontró a Petrona dos horas después.
Cerca des diez, alguien togó a puerta del apartamento de Petrona.
Vivía s en el apartamento, y además estaba embarazada, no buscó un dúplex, el sonido de
puerta era muy fuerte, se despertó con el ruido, seguido por losdridos de Moon.
Rápidamente se puso un suéter y salió de puerta, Moon corrió a sudo, saltando,drando hacia
puerta.
“?Quién es?”
“Petrona,”
La voz fría y baja de Martín sonó, Petrona frunció el ce?o.
Ciertamente tenía capacidad, solo dos horas, y ya había encontrado puerta de su casa.
“?Por qué vienes tan tarde? ?Hay algo que necesitas?”
“Abre puerta.”
Petrona se quedó en silencio por un momento, “Creo que podríamos acordar vernos en el registro civil
ma?ana.”
“?Vas a abri?”
La voz sonaba con una sensación llena de amenaza.
Petrona no dijo nada, pero escuchó el sonido de puerta abriendose del otrodo.
“?Ya saliste del hospital?”
Al oír el sonido, Martin se giró bruscamente. Guille, con una bata de ba?o gris, estaba parado allí. El
cinturón estaba flojo alrededor de su cintura, el cuello estaba abierto, no ocultaba su cuerpo en
absoluto,
La expresión siempre fría de Martin cambió en el momento en que vio a Guille,s venas de su frente
se resaltaron de inmediato.
Giró lentamente para enfrentar a Guille.
Una aure de amenaza emanaba de él, que casi podía destruir a gente sin contacto físico.
“?Fuiste tú quien sacó de alli?”
Guille ni admitió ni negó, “Bueno, yo le ayudé a encontrar su lugar.”
Guille pudo ver ramente cómo se oscureció aún más su rostro, los músculos de sus mejis se
tensaron en una curva rígida.
Sacó otra mano de su bolsillo, Guille miró, con una sonrisa en esquina de susbios.
“?Sabes que e todavía es mi esposa?”
Guille asintió, “Pero por lo que sé, eso cambiará pronto.”
El pu?o que llevaba un viento fuerte golpeó de inmediato en cara de Guille.
Guille soportó el golpe, su cuerpo fuenzado a undo, chocando contra pared, mientras dejaba
escapar un gemido.
Se limpió sangre deisura de su boca, ajustó el cinturón alrededor de su cintura y se puso de
pie lentamentè?
Observando cara nuda del hombre frente a él, su sonrisa se desvaneció abruptamente, soltando
un manotazo hacia Martín.
Dos hombres altos y apuestos, peleando en el pasillo en medio de noche.
Petrona, parada detrás de puerta, escuchó el ruido desde afuera, y tras confirmar de qué se trataba,
abrió puerta bruscamente.
Lo primero que vio fue a dos hombres enzarzados en una pelea, cada golpe llevaba consigo un viento
fuerte.
Martín era el único hijo de familia Limes, y recibió muchas capacitaciones cuando era ni?o.
Guille estaba ramente perdiendo, y tras recibir otro golpe, se arrodilló en el suelo.
Apoyándose en pared del pasillo, jadeaba pesadamente.
Martín tampoco estaba mucho mejor, su traje ya estaba desgastado y su cabello estaba despeinado.
Nunca había visto a Martín tan desali?ado, y mucho menos a Guille.
Pasó un buen rato antes de que Guille se riera a carcajadas, “Estoy contento de que pudieras pelear
conmigo“,
Apoyándose en pared, se puso de pie lentamente. Su rostro apuesto tenía varias heridas evidentes,
pero miraba a Martín con una actitud desafiante y
sarcástica.
“Esto demuestra que soy una amenaza para ti, ?verdad? Pero deberías tenerme miedo, porque si
alguna vez te divorcias, no dudaré en hacer todo lo posible para conseguir a Petrona.”