Capítulo 1255
Capítulo 1255
Hago.” Dijo A, y e (VON CUI Vecinto Crescents. “Realmente te extra?é, Capitán Llovd”. E dijo así
porque aludía a dinámica prohibida entre ellos cuando él era simplemente el capitán militar estoico e
inexpresivo asignado para protege.
La tensión crujió en el aire cuando e inclinó cabeza y le preguntó con picardía: “?También extra?as
a Inc?”
Si Richard pudiera, le arrancaría el corazón y se lo presentaría en bandeja de ta. No podía dejar de
pensar en e durante su estación remota de tres días. Su ausencia había sido una agonía para él. Su
mirada usualmente acerada se suavizó cuando él miró con indulgencia y dijo: “Sí, te extra?o mucho,
Mn. lloyd
Llévame arriba —ordenó en voz baja.
él se rió con voz ronca. “Supongo que no tienes intención de darme un respiro”. Estaba orgulloso de
poder hacer que e lo deseara tanto y tan desesperadamente.
Losbios de Ang estaban firmemente presionados contra los de él mientras murmuraba: “Para
nada”. E no dejó ningún espacio para negociación.
Con una sonrisa en losbios de Richard, dijo con un acento profundo y seductor. “Será mejor que
piense en esto con cuidado, se?ora Lloyd, porque no dormirá mucho esta noche”.
Tragó convulsivamente y sintió que su estómago se contraía con anticipación. “Tómatelo con calma esta
noche, grandote. Mamá me mó hoy y dijo que ma?ana pasaríamos por casa de mi abuelo. No
quiero aparecer con mordidas de amor en todo el cuello”.
Se rió cuando escuchó esto. “Muy bien entonces. Tendré que dejars marcas en algún lugar donde
nadie pueda ves.
Enterró su cara en su pecho y estaba nerviosa. E dijo tímidamente: “Haga lo que quiera conmigo,
Capitán Lloyd”.
Content ? provided by N?velDrama.Org.
La ciudad se llenó de alegría navide?a a ma?ana siguiente.
Erans 9:00 a. m., Ang y Richard estabanpletamente vestidos y él se veía particrmente
apuesto con su ayuda. Si bien él probablemente podría caminar por pasar en una bolsa de basura,
e vestía muy en particr. Tenía que asegurarse de que su hombre se viera tan bieno e cada
vez que salían de casa.
Mientras tanto, Richard se contentó con dejar que su esposa eligiera su ropa. También le gustaba poder
darle unos cuantos besos aquí y allá mientras e le odaba el cuello de camisa.
“Oye, tuviste ión más que suficiente anoche”, se quejó Ang. Se maldijo a sí misma por haber
desatado bestia dentro de él noche anterior. Erao si hubiera olvidado que él
podría ser un pícaro en el calor del momento.