Capítulo 412
Capítulo 412
“La cirugía plástica viene con sus riesgos, y no hay necesidad de que llegues a tales extremos”. Elías
se?aló mientras se sentaba en el sofá frente a Hayley. No podía evitar encontrarlo inquietante ve
luciendo así.
“Todo lo que quiero es que me ames y me observeso lo haces con Anastasia”, murmuró Hayley
recatadamente mientras se mordía elbio inferior.
.-.
Frunció el ce?o ante esto. “Realmente no tenías que trabajar tanto en tu cara solo para adaptarme a
mis preferencias”.
Se sintió destrozada. él no se estabaportando de manera que e pensó que lo haría, y todavía
la estaba tratando con misma indiferencia que antes de que e fuera a someterse a una cirugía
plástica.
Sin otra pbra, tomó un expediente de mesa y se lo entregó, diciendo: “Toda información sobre
nuestro bebé está ahí, Elías. Echa un vistazo por ti mismo. Sé que han pasado cinco a?os, pero yo…
todavía no lo he superado”.
Se levantó para tomar el expediente, luego lo abrió para sacar el sonograma. Tenía escrito el nombre
de Hayley y fecha, y marca de tiempo mostraba que fue tomada unos tres meses después del
incidente en Abyss Club.
“Cuídate y descansa”, dijo Elías mientras dejaba los documentos a undo. Cuando volvió a mirar a
Hayley, lo hizo conpasión y disculpa. “Lamento haberte hecho pasar por el dolor y
angustia. Contrataré a un nutricionista para que venga ma?ana y te prepare una dieta especial
mientras te recuperas”.
En ese momento, Hayley dejó escapar un siseo bajo de dolor y se dobló mientras su mano presionaba
su abdomen. “Duele…”
Se puso de pie de inmediato y se acercó a e, instánd, “?Te gustaría ver a un médico?”
E agarró su brazo y tiró de él hacia el sofá, y él hizo lo que se le pidió. Luego, se acurrucó en suExclusive ? material by N?(/v)elDrama.Org.
abrazo mientras él estaba distraído y deslizó sus brazos alrededor de su cintura, abrazándolo fuerte
mientras murmuraba, “Tengo frío, Elías. ?Puedes abrazarme, por favor?
La mirada de Elías se oscureció cuando alcanzó manta y colocó sobre sus hombros. Luego
ofreció rotundamente: “Iré y subiré el termostato”.
“?No! Solo necesito tu calor —insistió, todavía aferrándose a él mientras sus ojos se cerraban. No
quería nada más que inhr más de su aroma.
él se puso rígido antes de palmearle el hombro con torpeza. Ser tocado por cualquier otra mujer que
no fuera Anastasia lo irritaba muchísimo.
De repente, Hayley agarró su teléfono de mesa de café y encendió cámara. Luego, se tomó una
foto acurrucada en los brazos de Elías. E lo miró y explicó: “Solo para poder echarte un vistazo cada
vez que te extra?e y no estés cerca”.
—Iré y subiré el termostato —gru?ó con frialdad mientras empujaba con firmeza a undo—. Se
dirigió hacia el panel de control en pared donde estaba el termostato y subió calefión de
s de estar.
Hayley se levantó del sofá y dejó que su abrigo de pieles se deslizara por sus hombros
deliberadamente, revndo el negligé rojo que llevaba debajo. Revba su piel en todos los lugares
correctos, y era tan corto que bien podría estar desnuda. Le dio a Elías una mirada de impotencia,
aparentemente nerviosa por pérdida de su abrigo de piel.
En actualidad, gran cantidad de piel que estaba revndo habría llevado a cualquier otro hombre
a abandonar todo sentido de razón y correr hacia e para devorar cada parte de su deslumbrante y
frágil belleza. –
“Elías, tengo frío…” Erao una ni?a que ni siquiera podía agacharse para recoger su propio abrigo.
Todo lo que hizo fue quedarse allí y mirar a Elías con expresión implorante, deseando en silencio que
la salvara de angustia.
Sin embargo, estaba concentrado en subir el termostato, y cuando finalmente se giró para mira, lo
hizo con una expresión impasible que hacía juego con el brillo hdo de sus ojos.
Prescindió de sutileza cuando rogó: “?Elías, abrázame! ?Por favor!”
Habiendo subido el termostato, volvió a sudo y recogió el abrigo antes de dárselo, bloqueando
rápidamente gran cantidad de escote que estaba mostrando. Con voz fría y quebradiza, dijo: “No te
molestes en usar esos trucos conmigo. Una mujer solo es deseable y adorable cuando se ama y se
valora a sí misma primero, ?entendido? él no se dejó enga?ar por sus encantos seductores y decidió
sermonea en su lugar.
Parecíao si novedad del romance se hubiera perdido para él.
Hayley quedó atónita por su rechazo, y cuando lo vio tomar su teléfono de mesa de café, preguntó:
“?Te vas?”
No hace falta decir que Elías ya había descubierto verdadera razón por que le pidió que viniera, y
si sedión era todo lo que había neado para esta noche, no creía que tuviera que quedarse
aquí ni un momento más. “Si te sientes s y te mueres por tenerpa?ía, puedes traer a casa a
cualquier hombre que quieras”, se?aló con sarcasmo antes de girarse para dirigirse a puerta.
?Eres el único que me gusta, Elías! ?No puedes quedarte conmigo una noche? ?Te daré todo lo que
quieras!” Hayley lloró mientras lo perseguía desvergonzada y desesperadamente.