Capítulo 239
Sin embargo, Helen solo le había advertido a Anastasia que se mantuviera alejada de Elías. E
estaba más que feliz de hacerlo, pero Elías simplemente no dejaba s. Como erans cosas,
estaba al borde de desesperación tratando de quitárselo de encima. Al inicio, pensó que era una
brinte idea tener una aventura con otro hombre para que Elías viera que tenía pareja y se alejara,
pero después de haber escuchado su amenazante advertencia hace unos momentos, e estaba
comenzando a dudarlo. Si Elías cumplía sus amenazas y decidía volverse loco, los hombros de los
que se había aprovechado por el beneficio de una aventura estratégica, se convertirán en corderos
para el sacrificio. En ese momento, su teléfono sonó con un nuevo mensaje. Lo tomó y miró que era
un mensaje de Mario el cual decía: ?Se?orita Torres, ?vendrá apa?ía para ver cómo vans
cosas en algún momento??. Fue solo al leer esto que recordó que le había prometido a Franco ir a
compa?ía yprobars cosas. Ya había pasado mucho tiempo desde ese entonces, sin embargo,
aún no lo había hecho. ??Qué te parece este sábado? Trataré de despejar mi agenda?. ?Sería mejor
el viernes; no trabajamos los sábados?. ?Oh, de acuerdo. Bueno, entonces el viernes. Te veo en
compa?ía de mi padre?. Respondió. ?Muy bien, se?orita Torres. Nos vemos?. Después de que
conversación termino, Anastasia de pronto recordó el problema de adquisición depa?ía de
franco. Se preguntó cómo estaba yendo. ?Si papa no ha dicho nada sobre eso, ?quiere decir que
adquisición no sucederá??. E aún estaba sumida en sus pensamientos cuando escuchó el sonido
des ves girando fuera de puerta. Alejandro había regresado de su caminata, y su peque?o
rostro estaba sonrojado y brilloso por el sudor debido del ejercicio. ―Hora de ba?arse e irse a cama
―dijo Anastasia. Ya era 9:40 de noche y ma?ana había ses. Se levantó del sillón y a?adió de
manera impasible: ―Presidente Palomares, deberías irte a tu casa ahora que ya es tan tarde. Elías
estaba bebiendo algo cuando escuchó esto y se ahogó. Mientras tosía, se giró para mirar a fría e
insensible mujer de quien estaba enamorado. Mientras tanto, Anastasia no pensó que realmente se
ahogaría con agua. Corrió hacia él y le preguntó con preocupación. ―?Estás bien? Elías estaba
desesperado. La mujer tenía cambios de ánimo que eran tan impredecibles con el clima de junio. E
estaba bien hace unos momentos cuando Alejandro y él se fueron a su caminata, pero ahora, lo
estaba tratandoo si no fuera bienvenido en su casa. Elías pensó que su enojo estaba justificado.
―Ve y dale un ba?o a Alejandro mientras recupero el aliento aquí ―dijo en pausas mientras se alejó
con el vaso en mano. Después, se sentó en el sillón y tomó otro elegante trago de agua. Anastasia
lenzo una mirada incréd, pero procedió a ignorarlo mientras se giraba para darle un ba?o a
Alejandro. Diez minutos después, el peque?ín tenía puesta su pijama, se acercó a donde se
encontraba Elías en el sillón. Anastasia, por otrodo, estaba trayendo ropa limpia del balcón
cuando miró esta escena, e incluso tuvo que admitir que Alejandro y Elíaspartían un extra?o
parecido. Sin embargo, ni siquiera eso podía cambiar el hecho de que ellos no estaban biológicamente
rcionados. Desafortunadamente, para Alejandro, su padre era un imbécil de principio a fin.
Anastasia respiró profundo y le dijo a su hijo:―Creo que ya es hora de irse a cama ahora,
Alejandro. Necesito har con el se?or Palomares sobre unas cosas de trabajo. Alejandro le parpadeo
con sus grandes ojos de venado y preguntó:―?Puedo quedarme y escuchar? ―No, esta
conversación es estrictamente de adultos, así que tienes que irte a tu habitación ―insistió. Después
tomó un tono casi amenazante mientras a?adió:―No te gustaría que te arrastrara fuera de cama
ma?ana si te despiertas tarde, ?verdad? Fue solo en ese momento que Alejandro salió de los brazos
de Elías y se apresuró para irse a su habitación. Después fue a arroparlo y encendió el aire
acondicionado. Después, cerró puerta detrás de e al salir. Miró al hombre descansando en su
sillón y se preparó para conversación que estaba a punto de tener con él. Elías parece haber
percibido esto también, ya que parecía que estaba esperando para saber sobre lo que quería har
con él. Lo que sea que fuera, definitivamente, no era sobre trabajo. Anastasia le sirvió una taza de té y
lo puso en mesa de centro. Después lo miró con seriedad mientras decía:―Elías, necesitamos
har sobre lo que sea que está pasado entre nosotros ahora. ―Te escucho.―Le gustaría mucho
escuchar lo que estaba pensando. Anastasia suspiró. ―Primero que nada, quiero agradecerte por
toda ayuda que nos has brindado a mí y Alejandro. Eres un buen hombre, y no deberías
desperdiciar tu tiempo cuidándonos. Segundo, quiero que salgas de mi vida y de mi hijo y nos dejes
en paz. Me he dado cuenta que Alejandro haenzado a encari?arse contigo, y yo no quiero que lo
que sea que pase entre nosotrosstime a un ni?oo él. Tercero, me gustaría dejar en ro que
nuestra rción es estrictamente profesional, en especial en el lugar de trabajo donde todo tipo deProperty of N?)(velDr(a)ma.Org.
citas o coqueteo está prohibido. Finalmente, estoy muy agradecida por toda ayuda que le has
brindado apa?ía de mi padre. Te prometo que encontraré manera depensar tu
amabilidad.