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Cap铆tulo 223

    Capítulo 223


    En su interior, a Anastasia no le gustaba responder a ese tipo de preguntas. —Sí, es que está


    ocupado. —En el día de deportes en familia, su marido dijo que trabaja en finanzas. La mayoría que


    trabaja en ese ambiente es gente muy ocupada pero muy adinerada. ?En qué trabaja usted, se?orita


    Torres? —Era obvio que estaba tratando de tener una conversación vacía. —Soy ama de casa —dijo,


    inventándose una respuesta, pues no le gustabans preguntas que tenían que ver con los


    antecedentes de uno. —Entonces, ?en dónde viven? —En el bloque de por allá —se?aló al azar. —El


    coche de tu marido debe costar mucho, ?cierto? —Su empresa se lo prestó. Entre más preguntas le


    hacía esa mujer, más creía que Anastasia no le iba bien en cuanto a economía al inscribir a su hijo en


    esta escu. Por lo tanto, mujer se sintió aliviada; sin embargo, cuando examinós fiones y el


    cuerpo de Anastasia, sintió envidia y celos, pues pesaba unos sesenta kilos. Los detalles de piel de


    Anastasia podían verse bajo el sol del atardecer: apenas se le veían los poros y tenía piel cristalina y


    nca, es decir, de una belleza típica. Además, tenía cabellorgo, sedoso y liso; su blusa dorada y


    su falda entubada negra acentuaban bien su buena figura. No había algún defecto que esta mujer


    pudiera encontrarle, por lo que no pudo evitarmentarse de lo injusto que podía ser el destino. Justo


    entonces, cuando se abrierons puertas, Anastasia se apresuró en recoger a Alejandro, pensando:


    ?Si esa se?ora me hacía otra pregunta, yo… ?Aj!?. Después de recogerlo, ambos se subieron a un taxi


    y se dirigieron a un centroercial cercano para cenar. Eran alrededor des 7:30 cuando salieron,


    por lo que el cielo ya había oscurecido. Anastasia mó un taxi para volver a casa. Como había mucha


    gente volvía del trabajo cuando llegaron a entrada de su vecindario, Anastasia decidió bajar del taxi


    y volver a casa a pie. Justo entonces, alguien exmó detrás de ellos: —?Se?orita Torres? Volteó


    mirada, sosteniendo mano de Alejandro, cuando se encontró a óliver acercándose con su moch


    para láptop en espalda. —?óliver? —Anastasia estaba sorprendida de verlo allí. —Vivo aquí,


    ?también tú? —preguntó con una sonrisa. —Vivo en el bloque 8. —Yo en el 10. —Mami, ?quién es?


    —preguntó Alejandro con curiosidad. —?Es el buen hombre que me devolvió mi teléfono! —le


    contestó, cosa que le mencionó durante cena. —?Oh, es usted, se?or amable! —sonrió con cortesía.


    —Acabas de salir del trabajo? —le preguntó Anastasia con interés. —Sí. De todas formas, estoy solo,


    así que no importa dónde esté —contestó y tocó el mando para entrar. Luego, sostuvo puerta para<p madre y el hijo; cada ión de óliver era muy considerada y cortés. En ese momento, estaba


    examinando al ni?o que Anastasia tenía ens manos—. ?Tu hijo es un peque?o muy apuesto! —


    ?Gracias! —Como somos vecinos, ten confianza de venir conmigo si tienes un problema informático.


    Me gano vida lidiando conputadoras, así que podré resolver cualquier problema que te surja. —


    ?De verdad te lo agradecería! Deja que te invite aer algún día. —Cuando llegaron al bloque 8,


    óliver se despidió de ellos con mano. Después de volver a casa, durante los próximos dos días,


    Anastasia decidió ir a echar un vistazo a algunos coches. Era una solución mucho más económica que


    estar pidiendo un taxi adonde fuera. Con los ahorros que disponía, podía pagar un coche de


    doscientos mil con el pagopleto. Era una decisión importante para e. Por ello, decidió estudiar


    bien qué cocheprar, lo que se convirtió en algo muy serio durante los siguientes días. Como Elías


    estaba de viaje de negocios, no había ido as últimas juntas. En un abrir y cerrar de ojos, pasaron


    cinco días; y, aque ma?ana, Fernanda hizo un anuncio: el puesto de director adjunto se lo dieron a


    Alexis. Esto no sorprendió a Anastasia, pues Lizbeth no erapetencia para e. Alexis tenía


    amplias conexiones, asío familiares y amigos que también estaban bien, pues ayudaban a los


    comerciantes bajo dirión de e a ganar decenas de millones. Durante junta, Alexis miró con


    arrogancia a Anastasia, pues se volvió su jefa, su superior.Copyright by N?v/elDrama.Org.
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