Capítulo 5
—Mi abu quiere que tomee esposa y que cuide tanto a ustedo a su hijo por el resto
de sus vidas. ?Está dispuesta a casarse conmigo? —dijo Elías de manera brusca. Aunque estaba
hando de matrimonio, su mirada era indiferente,o si lo hiciera por pura responsabilidad. Como
esto le pareció gracioso, Anastasia se alborotó surgo cabello y miró al hombre de enfrente. —
Míreme bien. ?Parezco una persona que no podrá casarse? E era muy hermosa; de hecho, no era
exagerado decir que era deslumbrante. —Se?orita Torres, ?no se quiere casar conmigo? —Elías
torció esquina de susbios y, en silencio, dejó salir un suspiro de alivio. —Por más poderoso y
apuesto que sea, usted no me interesa —le respondió Anastasia con mucha seguridad. El apuesto
rostro de Elías reveló una expresión un tanto sorprendida; parecía que a mujer no le parecía
atractivo. ?Oh, bueno —pensó—, al cabo ese era el resultado que quería?. Talo lo quería,
ninguno estaba atraído por el otro. —Espero que pueda visitar a mi abu en persona, se?orita
Torres. Después de todo, solo esta mujer podía negar los abuelos de su abu, ya que él también era
responsable de otra mujer en su corazón. Anastasia lo pensó por unos cuantos segundos y, luego,
preguntó con los ojos entrecerrados: —?En serio adquirió el Diamante QR Rosa Real Global? —
Desde ahora, seré su jefe, así que no se preocupe —expresó Elías y, aunque no podía casarse con
e, al menos cuidaría en el trabajo. —Está bien, ?que así sea entonces! —dijo e, pesta?eando
—. Hasta pronto, presidente, Palomares. Elías se sobresaltó ante sus pbras, ya que nunca antes
una mujer lo había despreciado de manera tan descarada. De este modo, él se levantó y se fue;
después, Anastasia suspiró. De pronto, Gabri mó a puerta y preguntó: —Anastasia, ?de qué
habas con el presidente Palomares? ?Le agradas mucho? —?Quién dijo eso? —Todos están
diciendo que no te dejaba de ver en s de juntas —le informó el chisme más jugoso a Anastasia.
Cuando e oyó esto, se enfadó, pues parecía que Elías le estaba causando problemas en el trabajo.
Como se supone, él debería ser un buen jefe; así, e se limitaría a trabajar bajo sus órdenes,
mientras que él no debería aparecérsele en el futuro. De pie frente a ventana de suelo a techo,
Anastasia levantó el teléfono y mó a su padre. —?H! ?Se puede saber quién ma? —sonó una
voz familiar. —Papá, soy yo, Anastasia —dijo e, con nariz enrojecida. —?Anastasia? Tú…
?Dónde te metiste en los últimos cinco a?os? No te pude encontrar. —Franco estaba muy
sorprendido. Ahora que el padre y hija estaban conectados, ?cómo podía continuar el odio? Los
ojos de Anastasia se llenaron de lágrimas al contestarle: —Papá, lo siento, he estado viviendo en el
extranjero estos a?os y ahora volvía al país por trabajo. —Está bien, siempre y cuando hayas vuelto.
?Cuándo vendrás a casa? —Iré en dos días. —Bueno, con que estés sana y salva. Es mi culpa; no
debí echarte. —Olvidémonos del pasado —lo consoló e, ya que había pasado por tantas
adversidades y no quería pensar más en es. —De acuerdo, ?vuelve a casa cuanto antes! —Franco
suspiró. Anastasia colgó el teléfono y respiró profundo; en realidad, e no quería volver a casa aún,
le bastaba con que su padre supiera que se encontraba bien. En ese instante, Lorenzo tocó puerta y
se acercó con una caja ens manos. —Vine a traerle esto, Anastasia. E, sorprendida, observó
caja que él puso sobre mesa. —?Qué es esto? —Adivine. Anastasia observó caja, que tenía
escritas pbras ?Residencia des Nubes 1?,o el nombre de un edificio. —?Más vale que me
lo diga de modo directo! —E sonrió; no quería adivinar. —La Residencia des Nubes 1 es un
condominio lujoso de 370 metros cuadrados, que vale 120 millones de dres. Es una propiedad
superior que fue renovada y decorada de manera lujuriosa, que fue preparada para usted y se puede
quedar allí. Se lo merece —dijo Lorenzo mientras abría caja, que contenía seis ves y una tarjeta
de puerta. —?Esto es para mí? —preguntó e, frunciendo el ce?o. —Anastasia, esta es una
gratificación de parte del presidente Palomares, quien cambió su domicilio a unidad de
Residencia des Nubes 1. ?No sorprende y emociona esto? —Lléveselo; no lo necesito —rechazó
con frialdad, pues que no quería aceptar favores de los Palomares en absoluto. E pasó por una
infancia muy difícil cuando su madre falleció, quien tuvo una muerte honrosa, perdiendo así a su ser
más querido. Al oír su negación, Lorenzo se quedó boquiabierto por unos segundos, pensando:
??Acaba de rechazar esta gratificación tan maravillosa??. —Debe estar bromeando, ?no, Anastasia?
?Esto es solo para usted! Lorenzo era un hombre de 35 a?os de edad y soltero, que también se
enamoró a primera vista de Anastasia, una mujer joven y hermosa, pero no esperaba que Elías ya se
le hubiera adntado. —Dígale al presidente Palomares que no necesito un trato especial en
empresa. —Luego de que Anastasia terminara de har, apartó caja, acercándos a Lorenzo, y
repitió—: Que se lleve. —No me haga esto. ?Cómo se supone que se lo explique? ?Solo acépt! This material belongs to N?velDrama.Org.
Lorenzo podía ver que Elías estaba interesado en e, pero e insistió con firmeza: —Devuélvas,
que no necesito. Muchas gracias. Cuando Lorenzo vio que haba en serio, tuvo que llevarse
caja. En ese momento, Elías no había vuelto a trabajar a su empresa, el Corporativo Dominio, sino
queenzó a trabajar en oficina principal de Burgués. —Presidente Palomares, Anastasia no
quiso aceptar esto sin importar lo que le dijera —le informó Lorenzo, sintiéndose impotente. —Bueno.
—A Elías se le nubló vista. él tenía esto contemdo, pero lo mejor seríapensarle deuda con
cosas materiales para no tener que atarse a Anastasia mediante el matrimonio. En residencia
Torres, Franco acababa de regresar. él miró a su esposa, quien estaba mirando televisión en el sofá,
luego suspiró con alegría y dijo: —Noemí, hoy recibí una mada. Adivina quién me mó. —
?Quién? —preguntó e con curiosidad. —?Era Anastasia! Estuvo estudiando en el extranjero todos
estos a?os; con razón no pude contactarme con e —le respondió, alegre, sin percatarse de que
expresión de su esposa había cambiado de repente. —?Por qué sigues pensando en e? —dijo, con
resentimiento en los ojos—. E te avergonzó en el pasado, así que no puedes deja volver a casa.
—Noemí, lo he pensado por unrgo tiempo y siento que e no es esa se de persona. Debe haber
un malentendido y, de todas formas, han pasado muchos a?os. ?Olvídalo ya! —?Cuál malentendido?
érica le tomó fotografías en los lugares que frecuentaba en medio de noche;s pruebas eran
evidentes. Noemí de verdad no esperaba que Anastasia, a quien habían echado, volviera ahora.
??Habrá notado el desarrollo de nuestra empresa y, por ello, regresó parapetir por los bienes de
la familia? ?No! Eso le pertenece a mi hija. ?Pasará por mi cadáver si Anastasia le pones manos
encima!?. Al darse cuenta de que su mujer no estaba contenta, Franco no dijo nada más y subiós
escaleras, estando un poco cansado. Luego, Noemí tomó el teléfono y marcó el número de su hija. —
?H, mamá! —érica, ?quién crees que volvió? —?Quién? —La peque?a zorra de Anastasia
contactó a tu padre hoy y volvió. —?Qué? ?Cómo se atreve a volver? —Debe estar interesada por
los bienes de nuestra familia y ha de querer una parte de estos. Conmigo aquí, no podrá ponerle ni un
dedo encima —resopló Noemí con frialdad y una cara de amargura. —Fui capaz de deshacerme de
e hace cinco a?os, así que, aunque vuelva, podré hacerlo de nuevo —dijo érica, también segura de
ello.