AliNovel

Font: Big Medium Small
Dark Eye-protection
AliNovel > ?Tuvimos un hijo > Cap铆tulo 3

Cap铆tulo 3

    Capítulo 3


    —?Sí, yo voy contigo a donde sea, mami! —dijo el ni?ito con una sonrisa, con unos ojos tan grandes


    como ónices brintes que se curvabano lunas crecientes.   Anastasia no pudo evitar deleitarse


    con lo precioso que era su hijo; cada vez que le miraba carita, sentía un disparo de tranquilidad y


    gratitud, aunque en constante asombro por manera en que logró dar a luz a cierto adorable


    peque?uelo.  —De acuerdo, entonces será mejor que empaquemos nuestras cosas ahora. Ma?ana


    nos iremos al aeropuerto por tarde.  —?Sí! —dijo el ni?ito, asintiendo con cabeza, y se dirigió a su


    habitación para empacar sus cosas para el viaje.  Anastasia suspiró. E estuvo viviendo en el


    extranjero desde que su padre echó de casa hace cinco a?os, así que no erao si no quisiera


    volver a casa, sino que no tenía un lugar allí. Ni siquiera le contó a su padre que había tenido un hijo


    en el extranjero y, ahora que iba a volver a su país de origen por su trabajo y su carrera, había


    decidido ver al hombre; al fin y al cabo, era su padre.  Tres días después, a hora del anochecer en


    el aeropuerto nacional, Anastasia llevaba consigo el carrito de equipaje. Su hijo estaba sentado


    encima de maleta en cima del carrito y miraba alrededor maravido; todo lo que se tratara sobre


    el país de origen de Anastasia le maba atención, teniendo un destello curioso en sus brintes


    ojos. Anastasia apenas había salido de terminal de llegadas cuando dos hombres trajeados se le


    acercaron y saludaron con cortesía:  —Se?orita Torres, nos envió se?ora Palomares, quien le


    preparó un vehículo para usted que está esperando justo afuera de entrada. Si pudiera, por


    favor…  —Aprecio el amable gesto de los Palomares —dijo de manera educada mientras les gui?aba


    —, pero no necesito que me lleven, gracias.  —La se?ora de verdad quiere ve, se?orita Torres —


    explicó con respeto el hombre de mediana edad.  Anastasia sabía que se?ora Palomares no tenía


    ms intenciones, pero no neaba aceptarle el bondadoso favor.  —Por favor, dígale a se?ora


    Palomares que salvar a otros era el deber de mi madre y que no hay razón para que mepense el


    acto, al menos no a mí.  Con esto, dejó allí a los dos hombres, empujando el carrito hacia salida.


    Uno de ellos sacó el teléfono e informó con diligencia:  —Joven Elías, se?orita Torres rechazó


    nuestra oferta de recoge.  En ese instante, había tres relucientes Rolls-Royce negros, con vidrios


    prizados que no permitían que nadie pudiera asomarse, estacionados a entrada del aeropuerto.


    Había un hombre sentado en el asiento trasero del Rolls-Royce, en medio de los vehículos, que hizo


    su teléfono a undo y mantuvo mirada fija ens puertas del aeropuerto, en donde vio a una mujer


    joven caminar entre es y empujando un carrito.  La mujer llevaba puesta una blusa nca y


    pantalones de mezcli sencillos, con el cabello recogido a altura de nuca, revndo su delicado


    y bello rostro. Su piel era de color bastro y suportamiento algo tranquilo mientras maniobraba


    con el carrito. Sin duda, tenía una presencia deslumbrante entre multitud.  Justo entonces, con


    mirada, Elías notó algo o, más bien, a alguien: el ni?ito que saltó del carrito de mujer, quien parecía


    de entre unos cuatro o cinco a?os de edad. Llevaba puesto un abrigo gris con pantalones deportivos;


    su suave y grueso cabello caía sobre su frente. Aunque era joven, tenía rasgos faciales que parecían


    esculpidos de manera fina, cosa que lo hacía ver más adorable.  En ese instante, Anastasia se agachó


    y ayudó al peque?o a alisar su ropa; era inconfundible mirada gentil yciente en los ojos de


    e.  ??Quién es ese ni?o? ?Anastasia está casada? Si es así, no tendré que casarme para cumplir


    los deseos de mi abu?, pensó Eliot, mientras miraba cómo se alejaba el taxi en el que se subieron


    Anastasia y su supuesto hijo. Poco después, se fue en su vehículo él también. Apenas habían


    recorrido poca distancia cuando sonó el teléfono, así que él miró el identificador de madas y saludó:


    —H, Helen.  —Elías, ?cuándo vendrás a verme? Te he echado de menos —sonó voz tímida de


    Helen al otrodo de línea.  —He estado algo ocupado, pero iré a verte en cuanto tenga tiempo —


    contestó, el tono bajo de su voz con prominencia.  —?Me lo prometes? —le preguntó de manera


    coqueta.  —Sí —respondió con paciencia forzada.  Mientras tanto, en residencia Palomares, una


    mujer canosa estaba sentada en el sofá tomando té mientras oía lo que descubrieron sus


    subordinados. Conmocionada, levantó vista y preguntó:  —?Qué? ?Anastasia tiene un hijo? ?Está


    casada?  —Según nuestra investigación, el padre del hijo nunca se presentó, así que suponemos que


    lo tuvo fuera de matrimonio.  —Oh, pobre muchacha, haberse convertido en una madre soltera a tan


    temprana edad… —suspiró Eva Palomares, mejor conocidao se?ora Palomares.   La invadió


    culpa al pensar valiente oficial de policía que había muerto al recibir dieciocho pu?das letales del


    rufián que había amenazado con herir a Elías todos esos a?os. Apenas se estabamentando por eso


    cuando una figura elegante e imponente entró a s de estar; era Elías, quien acababa de volver


    del aeropuerto.  —Ven aquí, Elías —dijo Eva, haciéndole se?as a su nieto para que se acercara, por lo


    que se sentó a sudo.  —Abu, Anastasia siguió rechazando tu oferta, así que tal vez yo… —


    comenzó a decir.  —Acabo de enterarme de que pobre se?orita Torres es una madre soltera con un


    hijo sin estar casada. Debes cuidar a pobre madre y a su hijo, Elías; es tu deber.  él se quedó


    boquiabierto frente a e, sorprendido por su propuesta. Había pensado que olvidaría el asunto, pero


    resultó que e estaba más determinada de que sucediera.  —Abu, no tengo que casarme con e.


    Podemos buscar otra forma depensars buenas iones de su madre ypensárselo —


    replicó con tranquilidad, esperando que abu entrara en razón; sin embargo, e lenzó una fría


    mirada al oír esto.  —No, con eso no basta —le dijo—. Tienes que casarte con Anastasia y protege


    por el resto de su vida.  Elías frunció el ce?o, ya que no pensaba que saldría algo bueno de un


    matrimonio sin amor. Sin embargo, no podía rechazar sugerencia de su abu, pues estaba


    decidida enpensarle el sacrificio que hizo madre de Anastasia hace varios a?os.  —No te


    imaginas cuántas apu?das le dieron a oficial Amelia Chávez con tal de protegerte. La cantidad de


    sangre… Lo espantoso que fue ese crimen… —Al decir esto, Eva tenía los ojos tristes. Luego, alzó


    vista y lenzó una mirada dura a su nieto, se?ndo—: Cuidar de su hija es lo menos que puedes


    hacer. Jamás podráspensar el acto abnegado de oficial, incluso si cuidaras a Anastasia por


    eternidad.  —Está bien —dijo Elías, asintiendo con cabeza en silencio—. Entonces, tomaréo


    esposa. —Sin embargo, había otra mujer a que no podía dejar ir, a cual tenía quepensarle


    algo también. Con eso, no tenía nes de contárselo a Eva aún, pero sabía que, incluso si se lo


    decía, no disuadiría de obligarlo a casarse con Anastasia. Aun así, a?adió—: Anastasia tiene un


    hijo.  Esto le salió mal porque a Eva se vio encantada al oír noticia.  —?Así es! Es un ni?o de entre


    tres a cuatro a?os. No puedo creer que un sinvergüenza lo dejara así. Escúchame, Elías, que no se te


    ocurra menospreciar a ese ni?o, ?entendiste?  él no se lo podía creer; se quedó mirando a abu,


    perplejo, mientras pensaba: ??Acaso esto es una oferta de al dos por uno??.  El Estudio de Joyería


    Burgués era un establecimiento antiguo y bien conocido; había sido adquirido por el superior de


    Anastasia. Para hacer crecer marca, y al ser dise?adora en jefe de Joyería QR Internacional, a


    Anastasia transfirieron de vuelta a su tierra natal para trabajar en diversificar Burgués.  Gracias a los


    preparativos hechos por Burgués, alojaron a Anastasia en un departamento, el cual decoró y odóThis material belongs to N?velDrama.Org.


    mientras su hijo dormía y en tan solo dos horas, el lugar estaba cómo para el dúo de madre e hijo.


    E estaba exhausta, pero no tenía ganas de acostarse por hoy mientras observaba el adorable perfil


    de su hijo dormido. Lo que pasó en esta ciudad hace cinco a?os aún atormentaba y le revolvía el


    estómago: traición de su amiga, maldad de su hermanastra y el ultimátum de su padre, que


    resultaron en su exilio, erano cortadas profundas que tardarían en cicatrizar.  Era un mgro que


    hubiera sobrevivido los últimos cinco a?os. Tuvo que har el bnce entre criar a su hijoo una


    madre soltera y tomar cursos de dise?o; al final de los recientes a?os, poco a poco fue promovida y se


    convirtió en dise?adora jefe. Se había esforzado más que nadie y el cielo le concedió el golpe de


    suerte que necesitaba para llegar a donde estaba hoy. Por ahora, tenía sus ahorros, su hijo y un


    trabajo que le daba libertad.  Tomó el teléfono y se quedó mirando el número de su padre. Hubo varias


    ocasiones ens que pensó en marlo, pero algo hacía dudar: ?Han pasado cinco a?os, me


    pregunto si sigue molesto conmigo —pensó y, luego, suspiró—. Olvídalo?.
『Add To Library for easy reading』
Popular recommendations
Shadow Slave Beyond the Divorce My Substitute CEO Bride Disregard Fantasy, Acquire Currency The Untouchable Ex-Wife Mirrored Soul