Capítulo 1825
Maximiliano no apareció en el Club Anochecer, fue Morfis quien llegó con un grupo de gente con
actitud agresiva. Al entrar, preguntó al encargado del bar con tono amenazante: “?Dónde está esa
puta de Liuva?” Su padre Maximiliano, increiblemente, le habia encargado ocuparse de los asuntos de
una perra.
No le dejaban participar en los asuntos importantes de empresa, incluso estuvo a punto de entregar
la empresa a su yerno Asier, dejando a Morfispletamente al margen.
Morfis finalmente lo habia entendido, Maximiliano no tenia intención de dejarle herencia de familia
Guzmán. ?Pero para los asuntos personales menores, ahí sí que lo buscaba para resolverlos!
Morfis estaba furioso.
El encargado conocía el nombre de Liuva, porque Asier se había asegurado de mencionarlo antes de
irse. Alguien mado Liuva estaba en uno de los reservados. El encargado, asustado por actitud
intimidante de Morfis, se?aló tembloroso hacia el reservado y dijo: “Está alli.”
Morfis no solo no agradeció ayuda, sino que lenzó una mirada fulminante y se dirigió hacia el
reservado.
Al ver puerta del reservado cerrada, y sin paciencia alguna, Morfis pateó, abriénd de golpe.
Liuva estaba apoyando sus manos en el sofá, esforzándose por mantener su cuello estable para evitar
lastimarse más, manteniendo misma posición hasta que sus manos casi se entumecían.g2
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Sus brazosenzaron a temr. Pensaba que Maximiliano llegaría pronto y solo tenía que aguantar
un poco más, así que siguió sosteniéndoseo podía.
De repente, puerta del reservado se abrió de un golpe y Liuva, por reflejo, pegó un salto, perdiendo
toda fuerza ens manos y cayendo sobre el sofá.
Especialmente su cuello, que cayó directamente sobre el sofá, causándole un dolor tan intenso que
tan intenso que su alma
casi se escapa.
“?Ah, socorro, voy a morir!” Liuva gritó con espanto, el terror en su voz era desgarrador.
Morfis, al ver a Liuva, pensó en cómo su padre lo trataba de manera diferente.
Con toda frustración acumda y sin lugar a donde desahogarse, encontró a e, esta puta, para
liberar su ira.
Se acercó rápidamente a Liuva, agarro por el cuello de blusa y levantó del sofá, diciendo con
furia: “?Qué rción tienes con mi padre? ?Por qué se preocupa tanto por ti?”
El cuello de Liuva sufrió otro giro, el intenso dolor invadió todos sus nervios y, al llegar al extremo, ni
siquiera pudo gritar.
Parecia haberse asfixiado, su rostro se puso pálido y su cuerpo se quedó rigido, inmóvil.
Morfis pensó que e no le estaba prestando atención y se enfureció aún más. La arrojó de nuevo
sobre el sofá y apuntánd con el dedo, gritó con más furia: “Te estoy hando, no has escuchado,
verdad!”
Liuva volvió a caer pesadamente sobre el sofá. Sentia que su cuello realmente se había roto, el dolor
la dejaba pálida y azda, era más insoportable que muerte misma.
Viendo a Morfis acercándose nuevamente enojado, sabia que si no haba, Morfis mataria.
Soportando un dolor peor que muerte, Liuva dijo apresuradamente: “Soy amante de tu padre!”
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Capitulo 1825
Al escuchar esto, Morfis se detuvo en seco, incrédulo y furioso, miró fijamente y dijo: “?Qué has
dicho?”
?No podia haber oido mal!
?Esta mujer acababa de decir que era amante de su padre!
?No era que su padre solo tenia una hija ilegitima mada Elia?
Liuva, con el pecho agitado por el dolor, miró a Morfis seriamente y repitió: “Soy mujer de tu padre,
si no me crees, puedes marlo y preguntarle.