Capítulo 1779
E hinchó sus mejis ligeramente y, con ojos brintes y llenos de vida, miró a Jimena con una
expresión tan delicada y adorableo de una mu?eca, casi derritiendo el corazón de Jimena.
No quería decepcionar a los ni?os, pero situación estabapletamente fuera de su control.
Jimena no podía decirle verdad directamente, así que optó por una estrategia de evasivas.
Dijo: “De repente le surgió un asunto muy importante, tuvo que irse de viaje y va a tardar mucho en
regresar. Cuánto va a tardar, ni mami lo sabe.”
Escuchando a Jimena tejiendo mentiras para enga?ar a los ni?os, Jacinta suspiró con pesar: “Qué
tragedia, ?cómo vas a solucionar esto después?”
Jacinta había bajado sus expectativas, con que Jimena se casara ya era suficiente para e, pero
nunca imaginó que, incluso así, Jimena seguía sin poder formar su propio hogar.
“Madre, por favor, no muestres esta actitud negativa dnte de los ni?os,” le recordó Jimena.
Content is ? by N?velDrama.Org.
“Está bien, está bien, haz lo que quieras, yo ya no me meto,” dijo Jacinta levantándose y agitando
mano, dirigiéndose hacia cocina con un aire de fatiga.
Ni har de Jimena, ni siquiera e podía aceptar a un hombre que tenía hijos con otra mujer.g2
Inicialmente, Jacinta había estadopletamente de acuerdo con que Jimena se casara con Orson,
pero ?quién hubiera pensado que Orson, ese desgraciado, iba a enga?a y encima tener un hijo con
otra?
Si Jimena seguía enredada con él, nunca tendría paz en su vida.
Sería mejor cortar por lo sano y que cada uno siguiera su camino.
Al ver actitud de su madre, Jimena entendió que e había aceptado situación, que realmente se
había desentendido.
Aunque era el resultado que Jimena deseaba, un inmenso dolor embargó, astánd hasta casi
quitarle el aliento.
La decisión de renunciar a Orson fue muy doloroso en ese momento, pero con el paso del tiempo
había superado ese
sentimiento.
Sin embargo, después de tantos altibajos con Orson, y cuando parecía que podrían volver a estar
juntos, tener que renunciar de nuevo hizo que el dolor y desción resurgieran con más fuerza.
Jimena contuvo respiración, reprimiendo esos sentimientos innecesarios, recordándose a sí misma
que no era para tanto, ?qué era un hombre infiel al fin y al cabo? ?Hombres hay muchos!
Orson regresó a su casa y, aunque vivía justo enfrente de de Jimena, separados solo por un pasillo,
sabía que los padres de e estaban allí también. Sin embargo, hasta que no tuviera los resultados de
la prueba, no se atrevería a enfrentarse a los padres de Jimena.
Apenas se había sentado en el sofá cuando recibió una mada de abuelo Salcedo.
Frunciendo el ce?o, Orson contestó: “Abuelo…”
“Suenao si estuvieras decaído, ?qué pasa, el trabajo te tiene cansado?” preguntó abuelo Salcedo
con preocupación.
“No, abuelo, ?hay algo que necesitas?” respondió Orson.
“Oh, es que llevas varios días con tu documento de identidad y me estaba preguntando si finalmente
te casaste con Jimena,” abuelo Salcedo había querido preguntar hace días, pero decidió darles a los
jóvenes un poco más de tiempo y contener su curiosidad.
Pero hoy abu Salcedo no paraba de har de lo adorable que era Orson cuando era un ni?o y de
que sus futuros hijos seguramente serían igual de encantadores.
Al mencionar a los nietos de Orson, abuelo Salcedo no pudo resistir más y decidió mar a Orson.
“Abuelo, necesito tu ayuda,” voz de Orson era suave y llevaba un tono de tristeza.
“?Qué sucede, te has encontrado con algún problema?” preocupación de abuelo Salcedo creció.
Orson rara vez le haba en un tono tan ofendido y desconcertado.