Capítulo 1776
?Qué paso? Mejor explicame con ridad!” Jacinta siempre ha sido de mecha corta. Estaba
esperando que Jimena y Orson regresaran con el certificado de matrimonio, pero después de esperar
tanto tiempo, no solo no volvieron, sino que Jimena le dijo que había un problema.
El corazón de Jacinta dio un vuelco y se encendió de inmediato.
“Mamá, no puedo explicarlo bien por teléfono, te lo contaré en cuanto llegue a casa“, dijo Jimena con
urgencia.
No había ido directamente a casa después del incidente por miedo as preguntas hirientes de su
madre, que aterrorizaban.
Antes de que Jacinta pudiera decir algo, Jimena colgó el teléfono rápidamente.
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“Uf, cada día eso una bata“, suspiró Jimena mientras guardaba el teléfono en su bolsillo.
Elia se levantó y puso su mano sobre el hombro de Jimena: “Vamos, te llevo a casa”
Jimena miró lentamente y dijo: “No tengo otra opción.”
?Qué más podía hacer sino enfrentarse a lo que tenía que enfrentar?g2
Elia había venido en carro con un chofer, y él esperaba mientras Elia pa?aba a Jimena.
Al ves llegar, el chofer se apresuró a abrir puerta del carro: “Elia, Jimena, por favor suban.”
Jimena sonrió y le dijo a Elia en tono de broma: “Vaya, no está mal, estar con Asier te ha cambiado el
nivel.”
Elia miró con reproche y dijo: “?Aún piensas en bromear en estos momentos?”
“?Por qué suenaso mi madre?” Jimena sonrió mientras haba.
Elia no pudo evitar reírse y negar con cabeza. Admiraba a Jimena, fue capaz de recuperarse tan
rápido después de tristeza y el dolor, y aún podía bromear con e después de llorar.
Como si persona que gritaba algo, liberando su dolor, no fuera e.
Elia sabía que e no podría hacer lo mismo.
El carro rodó suavemente por carretera y pronto llegaron alplejo de apartamentos donde vivía
Jimena.
Jimena se bajó del carro y le dijo a Elia: “Está bien, puedes irte, yo subiré s.”
“?No necesitas que te pa?e?” preguntó Elia, preocupada..
“Mejor no, para no tener que verte presenciar locura de mi madre. Vete“, dijo Jimena.
Después de pensarlo un poco, Elia le dijo: “Consiente a tu mamá, e solo quiere lo mejor para ti.”
“Está bien, lo sé“, dijo Jimena y se fue sin mirar atrás.
Elia le indicó al chofer que arrancara.
Jimena llegó a entrada del ascensor y de repente vio a un hombre de pie junto a él, sin intenciones
de entrar, mirando fijamente hacia dirión de los peatones.
Sus ojos briban intensamente, lo que le dio un susto a Jimena: “?Ay, Dios mío!”
Se tocó el corazón y al mirar bien, vio que era Orson. Inmediatamente se enfadó y le pegó en el
pecho, diciendo con ira: “?Qué haces parado aquí? ?Casi me matas del susto!”
Orson agarró su mu?eca y atrajo hacia él, diciendo con urgencia: “Jimena, finalmente has vuelto.”