Capitulo 1614
Capítulo 1614
Elia, al escuchar que mada del Dr. Díaz era de Vi Serenidad, pidiéndole que trataras piernas
de Asier, se dio cuenta de situación.
El Dr. Diaz, sin pensarlo dos veces, rechazó oferta.
Después de colgar el teléfono ynzarlo a undo con un bufido, dijo: “Todo lo que le importa es el
dinero!”
Eliaprendió que el Dr. Diaz estaba molesto porque en Vi Serenidad habían intentado contratar
sus servicios para tratars piernas de de
ra cambio dinero.
Pagar por atención médica es norma del mercado, y esún que gente use dinero para solicitar
los servicios de un médico.
Pero el Dr. Díaz no era alguien que se pudiera contratar con dinero. No le importaba si le pagaban
mucho o poco por tratar a sus pacientes.
Como cuando trató a Josefina sin mencionar el dinero, actuando de manera voluntaria y
desinteresada.
Josefina también sabía que el Dr. Díaz había rechazado tratar a Asier, pero teniendo en cuenta que
Asier era padre de cuatro ni?os, su corazón se inclinaba hacia él.
Miró preocupada a Elia, y justo en ese momento, Elia también miraba. Sus miradas preocupadas se
cruzaron.g2
Josefina vio preocupación en los ojos de Elia por Asier y se dirigió al Dr. Díaz, “Díaz,
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tal vez…”
“Dr. Díaz, ?hay algo más que necesite?” interrumpió Elia a Josefina, preguntando al Dr. Díaz cuál era
su siguiente condición.
Josefina miró a Elia con sorpresa y vio seriedad en su expresión.
E estaba a punto de persuadir al Dr. Díaz para que ayudara a Asier con sus piernas, pero Elia
interrumpió y tomó iniciativa de preguntar al Dr. Díaz cuáles eran sus condiciones.
Josefina se sorprendió por un momento, pero luego entendió lo que Elia quería decir. Elia estaba
preocupada porque Josefina acababa de empezar su rción con el Dr. Díaz, quien se había
comprometido a tratar su enfermedad sin pedir nada a cambio.
Si Josefina le pedia al Dr. Diaz que hiciera algo que él no quería,o tratar a Asier, podría hacer que
el Dr. Díaz se molestará con e.
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Capitulo 1614
En una rción inestable, pedirle a otra persona que haga algo que no quiere solo. serviría para
irrita.
Elia no queria que rción frágil entre Josefina y el Dr. Díaz se rompiera, por eso interrumpió su
súplica a tiempo.
Josefina había visto crecer a Elia y conocía su carácter. Elia siempre prefería llevar carga e
misma en lugar de molestar a quienes rodeaban.
?Cuándo cambiaría su tendencia a pensar primero en los demás?
Josefina sentía tanto penao impotencia.
El Dr. Díaz, de reojo, miró a Josefina y luego fijó su vista en Elia con una expresión seria: “?Quieres
que trates piernas de Asier?”
Todos eran personas inteligentes y entendíans intenciones del otro con solo unas pbras.
“Sí, el tratamiento des piernas de Asier es muy difícil para medicina moderna, pero aun así espero
que el Dr. Díaz, con su habilidad médica superior, pueda tratar a Asier. Estoy segura de que bajos
manos mgrosas del Dr. Díaz, Asier podrá levantarse“, dijo Elia con una afirmación segura, sin dejar
de elogiar y hgar al Dr. Díaz.
A fin de cuentas, a todos les gusta escuchar pbras agradables, y además, lo que Elia decía era
verdad; habilidad médica del Dr. Díaz era realmente excepcional.
El Dr. Díaz, inmune as hgo tras habes oído tantas veces, se rio ligeramente sin darle
importancia.
“?Qué crees que me falta?” en lugar de mencionar sus condiciones, el Dr. Díaz preguntó a Elia su
opinión.
Elia se detuvo, confundida y sin saber qué responder.
No estaba especialmente familiarizada con el Dr. Díaz, ?cómo iba a saber qué pensaba o qué
necesitaba?
El Dr. Díaz vio que Elia no respondía y dijo con una sonrisa: “Entiendo que quieras tratar pierna de
Asier, pero en este momento tengo que atender a tu tía, no puedo
distraerme“.
Las cejas de Elia se fruncieron inconscientemente, su respiración se volvió ligeramente agitada, y se
sentía muy incómoda.
Con esas pbras, el Dr. Diaz había rechazado tratar a Asier.