Capítulo 1550
Jimena, que era de espíritu despreocupado, no se percató de lo extra?o que estaba Orson, ni se dio
cuenta de que había algo inapropiado en su propioportamiento.
E le tocó frente a Orson y luego suya, retiró mano y dijo: “No tienes fiebre.”
Contentt bel0ngs to N0ve/lDra/ma.O(r)g!
Con dudas, miró a Orson a los ojos, encontrándose con su mirada llena de afecto, mientras él tragaba
saliva.
Jimena, que ya tenía hijos, por supuesto entendió lo que significaba esa mirada de Orson, lo que
hizo sentirse incómoda y su rostro se calentó de inmediato, también se dio cuenta de que su ión
anterior no era adecuada para hace a un hombre. Para ocultar su vergüenza, rápidamente desvió
mirada y con una sonrisa y tono de broma, lo pasó por alto.
“No estás enfermo, no te asustes a ti mismo. Eres el tesoro que el Sr. Fuentes sacó para empresa,
si te enfermas, a Sr. Fuentes le dolería.”
Diciendo eso, Jimena se fue a sentar aldo de Elia, echó un vistazo a Bruno, Asier y Vicente
alrededor de mesa, y automáticamente ignoró a Orson, que estaba en el borde.
Jimena, con una sonrisa, dijo: “?Todos han venido porques dos empresas consideran que se
necesita discutir tica?”
Vicente dijo: “Fui yo quien mó al Sr. Griera. Compramos tus borradores de dise?o, ?verdad? Sr.
Grierapró los de Elia, y pensé que ya quepramos los dise?os juntos, sería perfecto discutir
las ticas de misma manera, para evitar tener que encontrar otro tiempo para reunirnos.”
El motivo principal era que Vicente había escuchado a Orson har de que entre Elia y Asier parecía
haber problemas, y él había sido testigo del romance de Elia y Asier.g2
Después de tanto, justo cuando Asier despertó, Elia se había ido de Vi Serenidad.
Vicente pensó en juntar a Elia y Asier, para que tuvieran más contacto y, tal vez, pudieran volver a
estar juntos.
él neaba mar a Elia al llegar al restaurante, pero para su sorpresa, ya estaba allí.
Orson se tocó nariz y dijo: “Sr. Fuentes, me maste aquí, pero no me avisaste que Jimena vendría
también.”
Eso lo había hecho preocuparse innecesariamente antes, pensando que no solo tenía alucinaciones
auditivas, ?sino también visuales!
“Por cierto, Jimena, eras tú que estabas afuera, ?no? ?Quién te estaba mando?” Orson de
repente recordó el malentendido anterior.
Para probar que no estaba alucinado, quería confirmarlo con Jimena.
Al oír pregunta de Orson, los nervios rjados de Jimena de repente se tensaron de nuevo.
?Dios mío! ?Orson todavía estaba preocupado por esa pregunta!
Seguro que había oído a los ni?os mánd ‘mamá‘.
1. 1.
Si lo admitía, Orson definitivamente sospecharía de situación con los ni?os.
Con nerviosismo, los ojos de Jimena giraron y forzó una sonrisa, diciendo: “Llegué y entré directo al
restaurante, ?por qué me quedaría afuera? No hay nadie que conozca alrededor de este restaurante,
1/2
SupraTO
?con quién iba a har?”
“?En serio no te quedaste afuera?” insistió Orson, confundido.
“ro que no, ?para qué te mentiría con algo tan trivial?” Jimena se puso rígida y su tono se
endureció un poco,o si se fuera a enojar.
Orson no preguntó más, frunció el ce?o, todavía preocupado.
Aunque no había alucinaciones, ?realmente había tenido alucinaciones auditivas?
Orson temía padecer de un trastorno mental.
Después de tantos a?os de vivir alegremente, sería una lástima si se volviera mentalmente confuso
por una mujer.
Al ver que Orson se quedaba en silencio, Jimena rápidamente desvió mirada, nerviosa, y le dijo a
Vicente: “Sr. Fuentes, ?qué tica es que no está ra? ?Puedo ver el documento?”
Solo quería terminar su trabajo rápidamente y marcharse.