Capítulo 1396
Eka haba con un tono ni suave ni fuerte, pero si con una profundidad conmovedora:
Aunque en apariencia se mostraba tranqu, por dentro estaba un manojo de nervios,pletamente
revuelta.
.
Esta era su ultima oportunidad; si Benjamín se negaba de nuevo, e realmente no tendría ninguna
otra salida
Arrodida en el suelo, cons manos apretadas a los costados, esperaba respuesta de Benjamín.
En esos segundos de espera, su respiración se entrecortaba y su corazón parecía un tarnbor, tan
fuerte que podía oír sus propiostidos nerviosos y temblorosos.
Maximiliano también miraba con expectación a Benjamín, deseando desde lo más profundo que
aceptara.
Después de todo, era única condición de su hija Elia para reconocerloo padre.
Si Benjamin no aceptaba, significaría no cumplir con lo prometido a Elia. Y entonces, cualquier
esfuerzo por estrechar loszos entre padre e hija sería mucho más difícil.
“Benjamin, lo que más le preocupa al se?or Griera es Elia y los cuatro ni?os. Si dejamos que Elia se
haga cargo de él, quizás aumentemoss posibilidades de que despierte,” decía Bruno con cabeza
gacha, intentando interceder por Elia.g2
Bruno había sido testigo deplicada trama de amory desamor entre Asier y Elia.
Nadie podía tocars emociones del se?or Griera tan fácilmenteo Elia.
Para que una persona en estado vegetativo despertara, era necesario que algo o alguien moviera sus
emociones. Si ni siquiera sus sentimientos podían ser estimdos, ?cómo iban a esperar que
recobrara conciencia?
La mano de Benjamín, apoyada en el pasamanos de escalera, se apretaba con fuerza. Las venas
de sus manos envejecidas resaltaban, su respiración se agitaba y sus ojos, nudos por edad,
mostraban una mezpleja de emociones: tristeza y enojo, indecisión y conflicto.
Aunque le desagradaba Elia, tenía que aceptar una realidad: Asier sentía algo especial por esa mujer.
Era única que despertaba un interés diferente en él, sólo estaba interesado en e.
Simplemente no le importaban otras mujeres.
Solo Elia tenía capacidad de afectars emociones de Asier, de estimrlo para que volviera en sí.
Pero resistencia de Benjamín a aceptar a Elia seguía siendo fuerte y profunda.
?Cómo iba a permitir que e volviera después de haber conseguido aleja de Asier, para que
continuara causándole
da?o?
Pero sin sus estímulos emocionales Asier podría no despertar nunca, ?qué iba a hacer?
Un hombre en estado vegetativo eso un hombre sin vida.
Asier era su orgullo, el pr de familia Griera. Si él quedaba reducido a nada, ?qué sería del futuro
de familia?
Era una elión difícil. Cualquier decisión que tomara sería una tortura para Benjamín.
Con respiración entrecortada y el cuerpo tenso por dificultad de decisión, su frente se cubrió de
un sudor fino.
Y Elia también esperaba, nerviosa y ansiosa.
Si Benjamín rechazaba, e y Asier no se volverían a ver nunca más.
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Su separación se convertiría en un adiós para toda vida.
En ese momento crítico, con el corazón retorcidoo una trenza y casi sin poder respirar por
tensión, voz baja y envejecida de Benjamín rompió el silencio: “Puedes cuidarlo, pero voy a tener a
alguien vigilándotes veinticuatro horas del día“.
Al final, Benjamin cedió.
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La frase que Maximiliano había dicho antes reflejaba el estilo de Benjamín al enfrentars cosas: ante
un objetivoún, podía dejar a undos diferencias personales y trabajar juntos hacia una meta.
Una vez alcanzada, entonces se resolveríans cuentas pendientes.
Benjamín, al final, no podía soportar ver a Asier sumido en un sue?o eterno sin intentar algo.
Si había alguien que podía estimr a Asier y darle una oportunidad de despertar, quería intentarlo.
No quería perderse esa posibilidad.
Capítulo 1397