Capítulo 1325
Pero con gran diligencia, e se enfocaba en describir con atención los anillos de vitrina.
“Los sencillos son resistentes y cómodos, losplejos son hermosos, y los clásicos nunca pasan de
moda. Todo depende del gusto de su novia,” le decía vendedora de joyería.
Asier fruncia el ce?o, no había pensado queprar un anillo fuera tanplicado. Dijo: “Empácalos
todos.”
La vendedora se quedó pasmada, pensando que había escuchado mal y preguntó de nuevo: “?Sr.
Griera, los quiere todos?”
“?Qué pasa, tengo que repetirlo?” Asier alzó mirada, mostrándose ramente descontento.
La vendedora, con el corazóntiendo fuerte de impresión, se apresuró a disculparse: “No, no,
enseguida se los empaco todos.”
La vendedora rápidamente pidió ayuda a suspa?eros para empaquetar todos los anillos de
vitrina.
Nunca habian tenido un pedido tan grande.
Estaban tan felices que no podían cerrar boca.g2
Bruno no se sorprendía por forma de actuar de Asier, asi era su jefe. Cuando se trataba de mujer
que amaba, nunca escatimaba en gastos.
Quería darle lo mejor de todo.
La joya que había encargado antes, el anillo de a?oranza con un zafiro en su interior, era Estre
del Mar, único en el mundo.
Había optado por un encargo especial, envolviendo el zafiro en el vientre de una nube, para que Elia
no lo descubriera. A pesar de ama ardientemente, lo hacía en silencio.
Así era su Sr. Griera.
La vendedora terminó de empaquetar todos los anillos.
La tarjeta de Asier estaba en manos de Bruno, quien pagó con tarjeta y cargó con varios bolsos
grandes, siguiendo el paso de Asier.
La siguiente parada era el Puerto de Estres.
Bruno pensaba en propuesta de matrimonio que iba a hacer Asier más tarde y su corazón se
llenabal de alegría, hasta el coche parecía ir más rápido.
Rosalinda llegó a un salón de juegos cerca del Barrio Santa Marta..
Los ancianos no estaban jugando cartas, sino que estaban reunidos mirando chismes y noticias en
inte a través de sus teléfonos móviles.
Y todos estaban asombrados.
“?Dios mio, es esa Rosalinda, que solia jugar cartas con nosotros?”
“E misma, quién lo diría, parecía tan decente y respetuosa, y resulta que andaba enredándose con
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hombres.”
“Eso es lo normal, ?no? Una mujer s todos estos a?os, seria raro que no tuviera ni un hombre.”
“Incluso si e deseaba un hombre, casarse con uno sería lo honorable. Pero que esté enredándose
con un hombre casado, mira cómo está en cama del otro, tan descarada. Ni siquiera piensa en
acumr algo de virtud para su hija y sus nietos.”
Al escuchar estas pbras, el corazón de Rosalinda se aceleró
Belonging ? N?velDram/a.Org.
E se adntó y les preguntó: “?Qué están viendo? ?De qué están hando?”
Los jugadores se giraron hacia e, y al ver que era protagonista del escándalo, miraban con
bu
y sarcasmo.
“Rosalinda, quién hubiera pensado que no solo eres m jugando cartas, sino que tampoco
sabes escoger hombres. Te metiste con un hombre casado y te acostaste con él. Realmente no te
importa tu reputación.”
“Tu hija no se ha casado y ya tiene tantos hijos, ?será que sigue tus pasos andando con varios
hombres por ahi?”
Rosalinda estaba tan alterada que su cabeza zumbaba, su pecho subía y bajaba con intensidad, y se
abnzó a arrebatarles los teléfonos des manos a los curiosos.
?Háblenme con respeto o los demando por difamación!” Rosalinda jadeaba furiosa.
La due?a del salón de juegos, que tenía uno de los teléfonos, no se movió para evita, sino que
permitió que Rosalinda se lo arrebatara, riendo mientras decia: “La verdad está frente a tus ojos, no te
estamos difamando, mira por ti misma.”
Rosalinda, agarrando el teléfono, vio que en panta se reproducía un video corto.
En aquel momento, los videos cortos eran popres y cualquiera podía publicar noticias en ellos.
Además, si se pagaba por vistas, mucha gente los veria.
El video mostraba un texto que decía que Rosalinda sedujo al marido de otra, Gabriel, y se había
acostado con él varias veces, sin importarle lo poco ético de suportamiento y sin pensar en el
bienestar de sus descendientes.
Debajo del texto, había una foto de Rosalinda y Gabriel cuando eran jóvenes.
En foto, Gabriel besaba a Rosalinda con una expresión de puro gozo en sus rostros. La imagen solo
mostraba desde los hombros hasta cabeza, y por piel desnuda de los hombros, era evidente que
Rosalinda no llevaba ropa.
n su mente se
Al ver esa escena, Rosalinda sintióo si tensión que había estado acumndo en rompiera de
repente.
La vergüenza, humición y el malestar envolvieron en un manto de oscuridad, sumergiénd
porpleto.
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