Capítulo 491
Asiernzó una mirada fugaz a Jimena, que estaba a medio discurso, y luego a Elia E tenía
barbi ligeramente levantada, los ojos ros y parecia dar por sentado que él
observaria
Estaba ocultando algo?
Los ojos oscuros de Asier se oscurecieron aún más “A partir de ma?ana, trabajarás hastas siete de
la noche.”
Con esas pbras, se alejo caminando.
Bruno, tras él, lo siguió
Elia se apresuro a detener a Bruno, preguntando con desconcierto y queja “?Qué significa eso, Sr.
Griera? ?Por qué tengo que trabajar horas extra?”
Bruno esbozó una sonrisa y dijo “Porque estás demasiado ociosa”
Dicho esto, siguió a Asier.
Elia abrió los ojos de par en par, sintiéndose un poco enfadada. “?Estoy demasiado ociosa? ?Cuándo
es que tengo tiempo libre?“g2
“Exactamente. Estás tan ocupada cada díao un trompo, girando y girando, sin tiempo para estar
con tus hijos. ?Cuándo es que tienes tiempo libre?” Jimena apoyó sus pbras con toda seriedad
“Eso es lo que digo…” Elia estaba a punto de asentir lo que dijo, pero se detuvo al darse cuenta del
tono burlón de Jimena.
Su rostro se calentó de inmediato y golpeó suavemente el hombro de Jimena en reproche. “Odiosa, tú
también te bus de mí.“
“Jajaja, parece que no estás tan distraída después de todo, sabes lo que estoy diciendo.” Jimena se
rio a carcajadas.
“Vamos, debemos irnos rápido. Si Asier regresa y te encuentra, no podrás Irte y realmente no tendrás
tiempo–para estar con tus hijos.” Aunque estas pbras también se buban de Elia,
eran ciertas.
Jimena tomó mano de Elia y juntas salieron del centroercial.
De regreso a casa, Jimena conducia el auto y Elia estaba en el asiento del copiloto.
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“Dime, ?por qué me interrumpiste? ?Tienes algún secreto?” preguntó Jimena.
Elia le contó todo lo que había sucedido en los últimos días, llenándose de mncolía.
“?Qué? Asier tiene un broche idéntico y piensa que tú robaste el suyo. ?Cómo puede ser así? ?Cómo
podría tomarteo unadrona? ?Alguien que puede dar fácilmente veinte mil robaría algo por ese
mismo valor?”
Jimena estaba verdaderamente indignada. Era–demasiado injusto por parte de Asier.
Elia era tan amable, tan consciente y con principios.
Y, sin embargo, Asier había malinterpretado.
El problema era que Elia temía que Asier descubriera que los ni?os eran suyos y no se atrevía a
decirle verdad.
Era frustrante no poder explicarse.
“No importa, que piense lo que quiera de mí. Sería mejor si empezara a odiarme, así me dejaría en
paz.” Por otrodo, Elia no explicópletamente que el broche no lo había robado, también para que
Asier odiara.
Quería que odiara hasta el punto de no querer ve.
Eso sería lo mejor.
“Elia, te envidio mientras tepadezco.” Suspiró Jimena.
Envidiaba que pudiera tener a alguieno Asier, tan guapo, sexy y carismático.
Por otrodo, sepadecía de e porque había perdido su libertad, y que tenía que esconderse
todos los días.
Yo soy que te envidio a ti.” Dijo Elia.
El Rolls Royce negro de Asier avanzaba suavemente por carretera asfaltada.
Asier se recostó en el asiento trasero, su presencia era imponente.
“Bruno, investiga rción entre esa mujer y Elia.” Ordenó Asier.
Elia había interrumpido apresuradamente a Jimena antes, ?qué estaba ocultando? ?Qué no quería
que él supiera? Tenía que ver con mujer de tienda que había aceptado los veinte mil. Bruno
preguntó: “Solo investigo su rción, o todos sus contactos?” “?Todo!” La voz profunda de Asier
resonó, sus ojos oscuros insondables.