Capítulo 8
estaba casi corriendo hacia los dos peque?os, pero ellos se metieron en el ascensor antes que e
pudiera alcanzarlos, puerta estaba a punto de cerrarse
Elia gritó apurada Esperen un momento!“.
Rápidamente entró al ascensor, nerviosa, presionando repetidamente el botón para errars puertas,
incluso sin tiempo para presionar el numero del piso Vio que aquel hombre se acercaba, temia que
viniera a molestaria
N?velDrama.Org content rights.
Las puertas del ascensor se cerraban lentamente. Elia vio a través de peque?a abertura a Asier
caminando hacia e, su mirada fria era fija en su dirión, su corazóntia con fuerza en el momento
en que sus ojos se encontraron, incluso dejó de respirar Pero por suerte fue solo un breve encuentro
visuals puertas del ascensor se cerraron rápidamente bloqueando confrontación directa entre e
y aquel hombre
Los tensos hombros de se rjaron Se volvió y vio los brintes ojos de los ni?os, llenos de
curiosidad
“Mama, ?qué haces aqui, pregunto Joel, su hijo menor, parpadeando sus grandes ojos con una
vocecita infantil Sus pesta?as eranrgas.os s de una mariposa, cada parpadeo parecia una
mariposa aleteando Su piel era tan delicada y fina que a pesar de ser un ni?o, menudo era confundido
con una ni?a. Incluso algunas personas pensaban que era más bonito que una ni?a
De repente, a Elia se le ocurrió que los ojos de Joel tenian cierto parecido con los del hombre de antes
“Vine a una entrevista de trabajo aqui, y a partir de ma?anaenzare a trabajar aqui oficialmente
?Por qué están ustedes aquí? ?Dónde está su abu? preguntó con preocupación y un tono de voz
severo, notando que no habia ningun adulto con ellos ?Qué pasaría si se perdieran?
A pesar de que podia ser indulgente cons travesuras de los ni?os, tenia que ser estricta en
cuestiones de seguridad
Joel bajo cabeza al sentir severidad en mirada de su madre, sin saber que decir Sabia desde
peque?o que no debia mentirle a su madre Pero Abelenzó a har “Mama, vinimos a buscar a
Asier Lo ofendiste ayer y queriamos pedirle disculpas, y rogarle que te perdone”
Elia volvió su mirada a Abel, su rostro serio y peque?o, su mirada infantil pero profunda, y esos ojos,
todos sus gestos eran simres a los del hombre que habia encontrado en el ba?o de hombres!
?Que estaba pasando? ?Estaba tan asustada por ese hombre que ya estaba alucinando? ?Por qué
veia un parecido entre sus dos preciosos hijos y aquel hombre?
Si, seguro debía ser un efecto de sombra que le había dejado aquel hombre, que llevaba a tener
tales ilusiones
Elia sacudió cabeza para alejar esos pensamientos, se volvió a mirar seriamente a Abel, luego a
Joel: “Escucharon conversación que tuve con su abu aver?”
“Sr, asintió Joel “Mama, te asustaron ayer, sonabas muy triste, nos rompió el corazón. Mamá, no
queremos que trabajes tan duro‘. Los ojos infantiles y hermosos de Joel estaban llenos de lágrimas de
tristeza.
Elia se sintió profundamente conmovida, sus ojos se humedecieron al instante, y se sintió muy
emocionada Se agacho y abrazo a los dos ni?os, su voz llena de dulzura y pasión “Gracias, mis ni?os,
no me siento cansada en absoluto teniendolos a ustedes. Pero deben prometerme que nunca se iran
solos, si se pierden, nunca más podré verlos”
No pudo evitar querer llorar, se sentia calida por el cuidado de sus hijos.
“Si, prometemos que no saldremos solos de nuevo“, asintió obedientemente Joel, intercambiando una
mirada con su hermano mayor Abel, y
parpadeando traviesamente
?Bueno, su mama no los rega?aria por ese momento! Además, no habían mentido
Elia sumida en su conmoción, olvidó pensar por un momento, ni siquiera se preguntóo esos dos
peque?os podian saber que el hombre que se refería se maba Asier, yo habian encontrado el
edificio de Grupo Griera
Mientras Asier retiro su tria mirada del ascensor, pensando Esta mujer puede correr muy rápido!
Siempre aparecia frente a el, tentandolo, era muy valiente!
Regreso a su oficina su asistente Bruno lo estaba esperando
L
Presidente hubo dos chicos que Bruno queda decirle que dos ni?os han venido a buscarlo, pero no
había terminado de har cuando Asier lo interrumpio friamente Se ha fitrado mi agenda?”
Jefe tranquilo yo me encargo de tu agenda personalmente, no hay manera de que se filtre Bruno
respondió con respeto
Asier lo miró con sevendad, dudando de sus pbras, pero al ia expressin de Bruno, desvió ba?o no
estaba incluida en su agenda
Además, hora a que iba ai
Y mujer habia logrado arrumpir precisamente en el ba?o de hombres y ver algo que no debía Eso
no tenia nada que
información privada.
na fuga de
Asier se sentó en su sillón de CEO, cogió su pluma, solto y dirigio una mirada profunda a Bruno Que
has dicho antes?”
“Oh, decia que vinieron dos personas a buscarte Bruno respondió respetuosamente
“Era algo importante?” le pregunto Asier
Capitulo B
“Dijeron que querian disculparse con usted Bruno había reconocido a los dos ni?os de antes y les hizo
algunas preguntas, peroo el jefe no estaba en oficina y no sabia cuando volveria, les dijo a los
ni?os que se fueran y que el transmitiría su mensaje al jefe
Probablemente eran hijos de alguien jugando, pero al final Bruno cumplió su promesa
Asier quito tapa de su pluma yenzó a trabajar, sin prestar más atención “En el futuro, no
permitas que entre gente sin rción”
Y que nadie más irrumpiera en los ba?os!
Bruno hizo una ligera reverencia “De acuerdo, le dire a secretaria inmediatamente”
“?Espera!” Asier levanto cabeza
Bruno se detuvo
Necesita algo más, jefe?”
“Coloca un letrero en el ba?o que diga Ba?o de hombres, exclusivo para el jefe“, dijo Asier con
seriedad. El último piso era su espacio privado, todos los empleados de Grupo Griera sabian que el
único ba?o en ese piso era exclusivamente para él, nadie más podia entrar o usarlo, pero siempre
habia gente que no sabia y entraba sin permiso
Bruno asintió “De acuerdo, me encargo de inmediato
Elia llevo a Abel y Joel a casa.
Justo cuando llegaron a puerta, escucharon un nto fuerte desde adentro.
“Ay. ?cómo los voy a encontrar? ?Qué voy a hacer, Abel, Joel, donde están?”
Elia abro rapidamente puerta, vio que Rosalinda estaba sentada en el suelo, llorando desconsda,
golpeando el piso con su mano, e parecia desesperada, sin saber que hacer.
Ina e inés estaban paradas frente a e, miránd fijamente con sus ojos inocentes, sus caritas
fruncidas en descontento. Al oir el sonido de puerta,s dos peque?os corrieron hacia Elia al ve
entrar.
“Mama!”
Mama! Abel, Joel”
Las dos ni?as senzaron al abrazo de Elia, quien les acarició suavemente cabeza. Rosalinda giró
la cabeza y vio as personas en puerta.
Conto con sus dedos “Uno, dos, tres, cuatro, cinco…
Cuatro ni?os, un adulto. No faltaba ninguno.
Rosalinda se secós lágrimas de inmediato, se levanto del suelo y fue hacia Elia, torciéndole oreja
con enfado: “Eres una traviesa! Te llevaste a los ni?os sin decirme nada! ?Qué estas neando?
?Eh?”