<b>Capítulo </b><b>1079</b>
Pasó un buen rato y Oriol no escuchó ningún ruido procedente del piso de abajo, entonces preguntó: “?Fernanda y Fabio no han entrado?”
“Deberían haberlo hecho ya“.
“?Entonces por qué nadie me ha respondido?”
“Jefe, usted no pensaba… ?no ir a recibirlos?
Pascual últimamente no lograba entender qué pasaba por mente de Oriol, quien en estos días parecía un mar de contradiones. Aunque decía no estar interesado, al final había asistido a boda de Fernanda y Fabio.
Esta vez, a pesar de no tener intenciones de hacerle da?o a Fabio, insistía en decir había sido a propósito.
que
Incluso el invitarlos a quedarse en su casa para recuperarse era una muestra de su reluctancia verbal.
“?Qué más da? Si quieren quedarse, que se queden; si no, que se vayan“.
Oriol se levantó y dijo con frialdad: “Tengo hambre, dile a alguien que prepareida“.
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‘…Sí se?or“.
Al bajar Oriol, notó que efectivamente Fernanda no estaba en s.N?velDrama.Org holds text ? rights.
T todavía estaba limpiando y Oriol miró y le preguntó: “?Fernanda y Fabio ya se fueron a sus habitaciones?”
“…Sí, se fueron a su habitación, pero… se fueron a una s habitación“.
Al escuchar que Fernanda y Fabio habían ido a una s habitación, Oriol frunció el ce?o y preguntó: “?No te dije que prepararas dos habitaciones para invitados? ?Cómo terminaron juntos?”
“La Srta. Fernanda dijo que, siendo e y el Sr. Fabio esposos, era normalpartieran una habitación, así que…”
que
“Está bien, no digas más, diles que bajen a cenar“.
Después de har, Oriol se sentó a mesa y T, con iodidad, dijo: “La Srta. Fernanda me dijo que ya habíanido, así que no cenarían esta noche. Además, el Sr. Fabio está herido, Srta. Fernanda dijo que él no bajaría a cenar por ahora“.
“Qué considerados“.
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Oriol, irónico y frustrado, perdió el apetito de Inmediato.
Fernanda había pensado en todo, incluso en cena,o si realmente tratara su casao un sanatorio gratuito..
Pensando esto, Oriol se levantó y dijo: “Llevaida a mi habitación“.
En cocina, Pascual acababa de llevarida cuando vio a Oriol subirs escaleras y sorprendido, preguntó: “Jefe, ?noerá aquí?”
“Ya no tengo hambre, súbem“.
“…Si, jèfe“.
Arriba, en habitación.
La empleada había llevado el carrito deida, Fernanda miró a los alimentos, que aunque eran abundantes, parecían menos lujosos que los que habíaido cuando había estado ahí, levantó mirada y preguntó: “?Su jefe últimamente está corto de dinero?”
Al escuchar pregunta de Fernanda, criada se sorprendió.
?Corto de dinero?
“Recuerdo que última vez servían demasiadaida,o si no costaran nada, ?y
ahora…<b>?</b><b>”</b>
La empleada, sintiéndose incómoda, dijo: “Este… el jefe dijo que,o el Sr. Fabio está herido, no deberíaer mariscos y otros alimentos que puedan ser perjudiciales“.
“?Ah sí?”
Fernanda frunció el ce?o, tomó una cucharada de avena con desdén y, al final, se llevó a boca de Fabio, diciendo: “Aguanta un poco, amor. Oriol es muy taca?o,e esto por ahora. Cuando volvamos a Laguna Verde, tepensaré bien“.
“Está bien“.
La mirada de Fabio hacia Fernanda estaba llena de un cari?o indulgente y empleada parada aldo, de repente se sintió ioda.