Capítulo 986
Viendo a Fernanda que ya habia adivinado todo, Fabio, sin más remedio, dijo: “Amor, puedo mentir?”
“No puedes
Después de recibir una respuesta negativa de Fernanda, Fabio sacó <b>su </b>teléfono.
La noche anterior, una serie de números desconocidos hab mado al teléfono
de Fabio.
Sin embargo, para Fernanda, ese número era más que familiar.
Al ver esto, Fernanda dijo con indiferencia: “Sebastián… realmente se montó todo un espectáculo él mismo“.
Un momento después, dentro de Mansión Huerta.
Liberto camino hacia habitación de Pedro y sin poder contenerse, dijo: “Se?or, por favor, haga algo“.
“?Hacer qué? él mismo quería har“.
9
En el rostro de Pedro no había ninguna expresión extra: “No lo he forzado“.
“Pero si <b>esto </b>sigue así, el Sr. Fabio va a arruinar toda familia Huerta“.
Pedro, con un ligero dolor de cabeza, se frotós sienes.
Realmente no debería haber dejado que este grupo de gente se mudara aquí.Content rights by N?velDr//ama.Org.
“Ve a ver“.
“Si se?or“.
Liberto, empujando si de ruedas de Pedro, salió al pasillo y justo vio a Fabiol sentado en s,nzando con destreza dardos hacia un jarrón de vidrio
valorado en cinco cifras.
En pocos segundos, el jarrón estalló al ser impactado.
Fabio luego tomó un cuchillo del frutero de mesa.
Liberto, temeroso de que pudierastimar a alguien, corrió hacia él diciendo: “?Sr. Fabio! ?Eso no se puedenzar!”
“?Quién dijo que lo ibanzar?”
1/3
14:54
Fabio, de manera tranqu, tomó una manzana y dijo friamente: “Solo voy a pr una manzana“.
Liberto, observando el desorden en s as empleadas limpiando
nerviosamente, escuchó a Pedro decir: “Si quieres romper algo, vuelve a tu casa y rómpelo, pero no armes problemas aquí“.
Viendo que Fabio no parecía estar de buen humor, Pedro a?adió: “Lo dijiste tú mismo, ?a quién puedes culpar?<b>”</b>
Al oir esto, piel de manzana que Fabio estaba pndo se rompió de repente.
élnzó una mirada fría a Pedro, diciendo: Quería mentir, pero no me atrevi“.
Esa frase de Fabio sono tanto sumisao desafiante.
“Fernanda, ?dónde está?” Pedroenzó a preguntar pero luego dijo: “Oh, cierto, probablemente fue a buscar a Sebastián. De lo contrario, no habría alguien aquí, sofocado y destrozando casa de otro“.
Justo cuando Pedro terminó de har, Fabio vó el cuchillo de frutas en manzana sobre el to, con un movimiento rápido y preciso, no solo atravesando manzana sino también rompiendo el to.
“Oh, lo siento mucho, fue sin querer“.
Fabio se levantó y se dirigió hacia el segundo piso sin mirar atrás.
Había sido un idente, pero en ese momento, él deseaba poder var ese cuchillo <b>en </b boca de Pedro.
Liberto fue inmediatamente a revisar el to de frutas, y vio que, aparte del to de vidrio roto, casi mitad del cuchillo de frutas estaba vado en mesa.
Con dificultad, Liberto dijo: “Se?or… mesa está da?ada“.
Pedro, con indiferencia, respondió: “Anótalo en cuenta, cuando Fernanda regrese, que e lo pague“.
Liberto vaciló un momento y preguntó: “Se?or, Sra. Rivera probablemente fue a buscar al Sr. Borrego. Si realmente lo encuentra…”
“No lo encontrará“.
Pedro sabía que Sebastián no saldría a verse con e, por eso no había tratado de silenciar a Fabio.
<b>2/3</b>
Esta obra de teatro no era para enga?ar <b>a </b>Fernanda, sino para crear opinión pública.
Ahora que opinión pública ya se había formado y si Fernanda sabía o no, ya no importaba.
De todos modos, ya había bastantes personas que habían visto a Sebastián empu?ando un cuchillo y atacando, además, Fabio realmente había sido herido e internado.
Una vez que pasaran los tres meses, Sebastián, el presidente del Grupo Borrego, ya no podría seguir en su puesto.