Capítulo <b>940</b>
Al escuchars pbras de Ludovica, frialdad en los ojos de Fernanda se profundizó aún más<b>.</b>Ccontent ? exclusive by N?/vel(D)ra/ma.Org.
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Viendo que Fernanda no hacía nada, Ludovica sonrió: “?Fernanda, realmente no eres gran cosa! ?Qué es eso
corazón’s
de ‘corazón por ?Solo son pbras vacías!”
“Si realmente hiciera algo, ?dejarias ir a Mercedes<b>?</b>”
“?Por supuesto! Si tú mueres, dejaré ir“.
Ludovica miró a Mercedes, quien estaba firmemente bajo su control, y dijo: “Después de todo, somos amigas. Solo quiero que tú mueras. Si estás dispuesta a suicidarte, prometo no hacerle da?o alguno a Mercedes“.
Al escuchar lo que Ludovica decía, el corazón de Mercedes se enfrió. E no creia que Fernanda se suicidaria para salva. A pesar de lo que pensaba, Mercedes aún miró hacia Fernanda. Fernanda giró cabeza hacia Gervasio y extendió una mano, diciendo: “Dame el cuchillo“.
Gervasio no se movió, y Fernanda funció el ce?o: “Dámelo“. Viendo que Gervasio aún no se movía, Fernanda dijo: “Estoy haciendo todo esto para salvar a Mercedes. Si le <b>pasa </b>algo, no podrás explicárselo a Rogelio, ?lo entiendes?”
Aunque Fernanda llevó conversación a ese punto, otra parte aún no mostró intención de entregarle el cuchillo, Ante esto, Fernanda bajó voz y dijo: “Confia en mi, dámelo“.
Al escuchar esto, Gervasio miró al arma que Fernanda tenía en mano derecha y de repente entendió algo. Lentamente le pasó el cuchillo a Fernanda. Fernanda se giró hacia Ludovica y dijo: “?Así que, si me vo este cuchillo en el corazón y muero frente a ti, inmediatamente liberarás?”
*?Por supuesto!”
“Bien
Fernanda aceptó, y justo cuando estaba a punto de varse el cuchillo en el corazón, Mercedes, pálida, habló de repente: “Fernandal No tienes que hacer esto, ?no tenemos ninguna rción! ?Yo odio deber favores! ?No puedes hacerme deber una vida!”
Fernanda, ramente confundida, dijo: “Se?orita Mercedes, ?no me odias? Si muero, ?no deberías estar
feliz?”
“?Te odio! ?Realmente te detesto! Pero si mueres… si mueres, tampoco estaré feliz, ?sabes?”
Mercedes estaba tan angustiada que casi llora. Viendo a Mercedes así, Fernanda sonrió un poco: “No te preocupes, considera esta vidao un regalo de mi parte, en próxima vida me devuelves“.
“?Quién quiere devolverte una vida?”
Viendo <b>a </b>Mercedes furiosa, Fernanda dejó de bromear. Alzó el cuchillo en alto y justo cuando estaba a punto de apu?rse el corazón, de repente una voz resonó desde detrás de Ludovica: “Baja el cuchillo“.
La voz de Fabio era tranqu y siempre serena sin importar situación. Ludovica sintió cómo el ca?ón de una pist se presionaba contra su espalda y el cuchillo que sostenia cayó al suelo.
“Fabio…
La voz de Ludovica tembló, pero no hubo respuesta de Fabio. Después de que Mercedes se liberó del <b>control </b>de Ludovica, se giró y le dio a Ludovica una bofetada resonante. De inmediato, mitad de cara de Ludovica se hinchō.
Mercedes aún no estaba satisfecha y quería darle otra bofetada, pero rápidamente bajó mano,
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Capitulo 940
conteniendos lágrimas y dijo: “Yo, me preocupé por tu bienestar por última vez. De ahora en adnte, tus asuntos, Ludovica, no tienen nada que ver conmigo“.
Ludovica quedó cpsada en el suelo, s y Fabio se acercó a Fernanda, pero no tenia una sonrisa en su rostro, preguntó: “Si no hubiera venido, ?realmente te habrías apu?do?”